Una Semana Santa muy poco santa

Ya el sábado pasado, estando en el Rubicón, empezamos a maquinar lugares a los que ir. Las opciones fueron desde Salamanca o Pucela hasta Málaga, eso después de haber tomado ya algunas copas. El caso es que llegó el miércoles y todavía no había nada decidido.

Dando casi todo por perdido, el jueves por la tarde, aprovechando que hacía muy bueno, fui a la playa. Primera vez que voy a la playa en el mes de marzo, qué pena que los días todavía sean tan cortos. Esa tarde también tuve la primera sesión de palas del año, algún día seré tan poderoso como los masters de la playa del Camello :D. Por la noche, a horas bastante intempestivas, el “nuevo trío” decide hacer un viaje a lo Road Trip, seguramente al nacimiento del río Asón.

El viernes 25 de Marzo salimos Max y yo de Santander a las 12 de la mañana, camino de Santoña para recoger a David, realmente no salimos a esa hora por problema logísticos, mi padre se había llevado el mxmovil y no era capaz de localizarle, además Max es un lento y es peor que una mujer para salir de casa. Lo que sí cumplimos fue la hora de llegada a Santoña, a las 13.00 zulú aproximadamente ya estábamos allí con nuestros bocatas preparados y el mxmovil runfando como un ferrari.

Armados con la cámara digital de David, decidimos hacer un reportaje fotográfico de todas las tonterías que hiciesemos.

Salimos en dirección a Ampuero, parando en los sitios más recónditos, llegando a lugares donde se acababan las carreteras, lugares que bien podrían ser el fin del mundo, pero donde aun así había casas a la venta. ¿De verdad tenemos tantas pelas en España como para que haya tal cantidad de viviendas?

El sitio en cuestión es Ogarrio, lugar casi totalmente deshabitado, en el que sólo hay vida inteligente cerca de la Iglesia y del bar del pueblo, el resto de vida que vimos fue de este estilo. El caso es que el pueblo tiene bastante buena pinta, un sitio muy tranquilo donde olvidarte de todo.

Proseguimos nuestro viaje por una carretera-comarcal-de-cabras pero con un paisaje muy bonito, con ciertas pinturas rupestres bastante desconcertantes. ¿Quién es Wolffire? ¿Dirige algun tipo de secta satánica? ¿Flim es su principal seguidor? ¿La estela cantabra la pintaron ellos también? ¿Tal vez la pintada la hicieron los obreros que construyeron el chamizo? Si el autor lee estas líneas que nos lo aclare, de verdad que quedamos muy intrigados.

La siguiente cosa digna de mención que encontramos por el camino, fue la cascada que forma el río Asón poco después de su nacimiento. Es una lástima que el tiempo no acompañase y en el momento de sacar estas fotos cayesen unas gotas enormes de lluvia. Cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos en lo alto de los collados del Asón con más hambre que vista. Ahí arriba descubrí una habilidad que no conocía, que soy un fotógrafo del copón, mirad los resultados.

En lo alto de una montaña también hay monos, no sé qué hemos hecho para merecerlo, pero allí llegaron en un monomovil tuneado con bacala a todo trapo y con pintas de acabar de salir de la NON o cualquier otro antro de esos. ¿Por qué cada vez hay más? ¿Por qué son todos clones los unos de los otros y por qué son así de simples?

Una vez que comimos, hicimos las fotos de rigor del lugar y evacuamos debidamente, salimos con el mxmovil de nuevo a la aventura.

El resto del viaje hasta Santoña fue muy monótono, excepto por la granizada que nos cayó justo al salir del mirador, bajando en segunda del puerto con mucho cuidado para no patinar. Llegamos a Santoña entre las 4 o las 5 y como ya estábamos hasta el gorro de no poder escuchar música en los viajes que hacemos, sacamos las herramientas y destripamos el coche entre David y yo, mientras Max intentaba sin éxito dar toques y dormir en la parte trasera del coche. La última persona que abrió el radiocasette debía ser primo-hermano de Benito o Manolo, porque el caos de cables cortados, empalmes con cinta aislante y conectores mal colocados era digno de ver. Después de un rato de comedura de coco, David empezó a entender la verdad (que no hay cuchara) y consiguió arreglar la maraña de cables. Ya tenemos sistema de super-sonido 🙂

A partir de ahora ya no hay más documentos fotográficos, de fiesta no se lleva cámara de fotos por dos motivos: para que no haya pruebas y para que la cámara no sufra daños irreversibles. Esa misma noche teníamos pensado ir a Laredo, un Viernes Santo debería haber mucha gente y así fue, nada más llegar toda la calle cercana al ayuntamiento estaba llena de cristos, vírgenes, santos y vascos. En cuanto la procesión acabó, Laredo se convirtió en un lugar desierto, en el que los bares estaban vacíos, en ocasiones ni siquiera había camarero. Puede que nosotros seamos una herejes ateos y el resto del mundo se quedase en su casa a rezar, así que montamos en el mxmovil y fuimos directos a Noja, donde el panorama era del mismo estilo, sólo que con más monos. Acordándonos del dicho “más vale lo malo conocido…” volvimos a Santoña con el rabo entre las piernas, pero resultó que había mucha más fiesta que en ningun otro sitio.

El sábado no nos atrevimos ni a salir de casa, nos pasamos el día viendo pelis o durmiendo, sin ningún contacto con el exterior, pero decididos a volver a intentar por la noche la jugada del dia anterior. Objetivo: Laredo. Esa noche se nos unieron Rubén y Jorge, y resultaron ser unos amuletos vivientes, Laredo estaba abarrotado.

Llegamos a casa a una hora indefinida, entre el cambio de hora y lo tarde que debía ser ni nos fijamos. De lo que sí nos dimos cuenta es del hambre que teníamos, pasamos por la Panificadora y comimos hasta reventar. Entre la tribu de muertos de hambre que pueblan el lugar estaban unos amigos que tienen un grupo (Los BlackBeers) y ese mismo día sacaron una maqueta. Está rondando por la red edonkey 😛

Ha sido una Semana Santa muy divertida y que nos ha servido para desconectar, por lo menos a mí, además servirá para calentar motores, el verano se acerca y tal vez sea mejor que el anterior 🙂