Sevilla tiene un color especial

Al final fuimos a Sevilla, e increíblemente lo organizamos todo en un par de días, con cambio de sitio para dormir incluido. En un principio íbamos a ir a un apartamento, pero estaba lejísimos del centro, y como buenos guiris teníamos que visitar todos los monumentos habidos y por haber :D, así que nos decidimos por dormir en este otro. Menos mal que no fuimos al de la foto

Solucionado el tema logístico, sólo teníamos que ir allá a conocer mundo.

Sevilla es una ciudad extraña, parece muy grande, pero todo lo realmente interesante se encuentra en la misma zona, así que tus pies son tu mejor vehículo, básicamente porque no hay sitio para aparcar. Además de que la zona centro es la más interesante, casi toda esa parte de la ciudad es de edificios bajitos, de 2 ó 3 plantas como mucho, hay cosas declaradas como patrimonio de la humanidad y no se permite edificar más. Casi todas las calles son estrechísimas, lo justo para pasar un coche y a veces ni eso.

En cuanto a los monumentos… visitamos la Giralda (aunque sólo por fuera), la catedral, la Torre del Oro, la plaza de España y el Real Alcazar entre otros. Muchos estilos mezclados, es lo que tiene que te hayan invadido tantas veces y tantos pueblos distintos, aunque destaca el estilo árabe sobre el resto. Menos mal que fuimos nosotros a liberarles hace siglos, porque sino…

La ciudad está ahora mismo partida en dos con las obras de la primera línea de metro, y así estará durante mucho tiempo, creo que es el primer metro del mundo que se excava a base de pincel, con eso de que encuentran restos cada dos por tres, no pueden meter tuneladoras.

Ahora toca la gente, un tema un pelín peliagudo. Por allí son bastante más abiertos que aquí en el norte, da gusto hablar con un andaluz, sobre todo cuando después vuelves aquí y hay lo que hay… 🙁

Pero no todo es bueno sobre la gente, aunque se supone que Andalucía es una comunidad autónoma de obreros (soy consciente de que Sevilla tiene más “nivel”), jamás vi tantos jerseys Burberrys y camisetas Lacoste juntos en un mismo sitio, a no ser que fuese en su correspondiente sección de El Corte Inglés. Y es que ya lo decían los Gigatron:

“You’re the warrior of the barrio
date de ellos un festín
pero recuerda que los pijos
son una plaga sin fin”

Otra cosa a reseñar fue esta furgoneta que nos encontramos por ahí. Lo gracioso del tema es que realmente estaba llena de droga, la poli vino un rato después a retirar todo. Les debió costar muchísimo dar con semejante alijo, apenas había señalizaciones ni nada… La cultura de los carteles en Sevilla es muy graciosa, les hay de todo tipo, desde “Agua fría muy fría”, “Hay Biofrutra” o el siguiente.

Y ya para acabar, también vimos la Expo, de lejos pero la vimos. Es muy triste pero casi todos los pabellones están abandonados, y los pocos que están habitados son usados por empresas y por yonkis. Una pena que todo lo que se montó hace 15 años con un gran esfuerzo económico no se haya aprovechado para algo útil.

Resumiendo, Sevilla está bien. Buen resumen ¿eh?