Preparado, listo, ya

Ya estoy en Lieja totalmente asentado, con todas las cosas sacadas de la maleta y con ganas de empezar a currar, aunque pueda parecer masoca. Llevo poco tiempo aquí,así que no conozco mucho de la ciudad, pero hay algo que es distinto con respecto al resto de Bélgica: los fines de semana, se nota que es una ciudad de estudiantes… Contaré más sobre Lieja en otros posts segun la vaya conociendo más.

Ahora paso a resumir el mes anterior en Bruselas, donde estuve en un curso intensivo de francés con otros cinco españoles y una croata. A todos se nos ha pasado volando y con la sensación de que no hemos aprovechado bien el tiempo. Pero realmente sí que ha cundido, conocí Bruselas bastante bien aunque quedasen cosas por ver, viajé a ciudades de Flandes que dejan la boca abierta, resucité mi francés de entre los muertos (jamás llegué a pensar que le tuviese tan olvidado) y sobre todo, conviví con gente con la que me lo he pasado genial.

Ha sido un mes corto pero intenso, con un montón de horas al día que he aprovechado al máximo, en todo el mes que he estado en Bruselas no he dormido todo lo que he querido ni un sólo día. Y es que a las 5 de la tarde ya es noche cerrada y casi todos los comercios cierran poco después…

En cuanto al francés, a fuerza de escucharlo y verlo por todas partes, se avanza muchísimo, pero es imposible poder hablarlo porque todo el mundo habla español. Ejemplos:

Taquilla de una estación aleatoria de tren
-Yo: Bonjour, je voudrais acheter un billet pour aller à Anvers, s’il vous plaît.
-Trabajador: Son X,XX euros.

Taquilla del Museo Real de la Armada
-Yo: L’entrée est gratuite?
-Trabajador: Sí, y allí tenéis audioguías en español.

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Total, que entre eso, y que cuando caminas por la calle no haces nada más que oír a gente hablar en español por todas partes, no consigues centrarte en el idioma que quieres aprender. Ha habido días que he llegado a odiar el español, sobre todo el día que me enteré que mi supervisor en la empresa había nacido en España 🙁

Pero poco a poco y sin querer te sumerges en el idioma y te dejas llevar, lo más difícil es entender a dos belgas hablando entre ellos, van rapidísimo y unen palabras constantemente, menos mal que ya les voy cogiendo el truco…