Nuestras vidas son los ríos…

Este mes está siendo especialmente siniestro, y es que hoy ha caído otra persona más de mi pueblo (ya es la tercera en febrero). Vale que eran personas mayores que ya habían tenido tiempo de vivir todo lo vivible, pero me hago la siguiente pregunta: ¿realmente hicieron todo lo que quisieron? ¿todo lo que les apetecía hacer? Creo que la respuesta es un “no” rotundo.

Muy poca gente consigue quitarse de encima el miedo al fracaso, al qué dirán. Incluso los que más liberados parecen, esconden detrás de su fachada, miedos que no quieren mostrar.

Es complicado querer remediar todo eso de la noche a la mañana, pero sin duda, cuando llegue el momento de no hacer algo por miedo, pensaré en esas personas mayores que veía de pequeño, sentadas bajo las terrazas de sus casas al sol, observando a la gente pasar. Puede que esperando lo que saben inevitable.

Muerte al alba, pero aún vivir en los corazones
de los que luchan por tus convicciones
te hace ser inmortal.
Aún se escucha tu voz resonar entre las montañas
las que años atrás fueron tus aliadas
para encontrar la libertad.

Vendaval – Muerte al alba