Ruta: Viñón – Pico Samelar

Jugándonosla otra vez con el tiempo, como ya viene siendo habitual, la previsión daba probabilidad de lluvia del 95%, aunque los chubascos serían débiles. Pero en alta montaña los chubascos débiles se llegan a convertir en nevada y se suele pasar un frío del copón.

Tuvimos la tremenda suerte de que no lloviese durante todo el día salvo un pequeño chaparrón a las 5 de la tarde, muy cerca del coche. Toda la ascensión la hicimos con el cielo nublado o entre niebla, así que no sacamos ninguna foto en todo ese trecho. Vino genial que no nos pillase un sol de justicia en mitad de la Canal de San Carlos, porque ha sido la vez que más corta se me ha hecho la ascensión. Pero al salir de la canal y llegar al Collado, vimos que la niebla estaba por toda la parte lebaniega mientras que las Vegas de Ándara estaban más o menos limpias de nubes.

La cumbre del Samelar y la niebla que no pasaba de la canal

Aunque no hubiese prácticamente nubes y a veces apareciese el sol, había un viento y un frío tremendos, pero era ese viento el que no permitía pasar a la niebla. Apretamos para subir a la cumbre y ver si tendríamos buenas vistas, puede que un mar de nubes, pero el cielo estaba bastante cubierto, sólo se vislumbraban algunos picos de vez en cuando.

A la Pica del Mancondiú se la empezaban a comer las nubes

Mientras subíamos al Samelar, de fondo, la Junciana y la Rasa de la Inagotable

Otra vez de vuelta, el tiempo iba mejorando por momentos según descendíamos. Y pudimos ver cosas que no habíamos visto en la subida por la niebla.

Aunque en la foto no se aprecia, la pendiente de la Canal de San Carlos es brutal

Si hay algo que merezca la pena de tener un tiempo tan lluvioso, es ésto

La arista de una peña entre la niebla

No podíamos evitar pararnos cada poco tiempo a sacar fotos de todo, incluso en el alto que hicimos en la Fuente del Pando, tuvimos un rato de sol bien fuerte que se agradeció, sobre todo por las vistas que había desde allí.

El espectáculo de Liébana totalmente verde

Esta subida no es más que un entrenamiento para lo que viene este verano, que si el tiempo acompaña, será de batir el número de picos y metros ascendidos en un año. Lo siguiente supongo que sea subir la Canal de Lechugales o subir al Curavacas, quién sabe…

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