Ruta: Collado Pandébano – Refugio Urriellu – Horcada Arenera – Torre Cerredo

¡Lo hicimos! ¡Subimos al techo de Picos de Europa y la Cordillera Cantábrica!

Ya era una cuestión personal, de todas las cimas que habíamos intentado y no pudimos encumbrar, era la última que quedaba. No podía irme a Noruega sin haber subido a ella. Torre Cerredo (2.648m) sucumbió, con un grandísimo esfuerzo por parte de todos.

Ya estando en Madrid comencé a planear esta ruta, viendo cuál sería la ruta idónea de todas las posibles y sobre todo, la que menos tiempo nos llevase. Torre Cerredo es un pico al que se recomienda subir haciendo noche en alguno de los refugios cercanos, preferiblemente el de Cabrones. Hacer el pico en un solo día, era una proeza que se planteaba durísima, sobre todo teniendo en cuenta las fechas en las que estamos y que hay menos horas de luz solar. Había que añadir también el infructuoso intento de este verano, que marcaba una barrera psicológica también difícil de superar.

Salimos de Santander a las 5.30 de la madrugada, hora perfecta para llegar a las 7.30 al Collado Pandébano. Si no se pudiese salir del collado y hubiese que hacerlo desde Sotres, el tiempo de ruta se incrementaría en hora y media más al menos. Digo ésto porque al parecer los ganaderos del lugar se han quejado de la cantidad de coches que suben allí y seguramente se corte el acceso dentro de poco, cosa que comprendo perfectamente. En definitiva, salimos a las 8 menos cuarto y llegamos algo más tarde de las 8 de la tarde. Lo que hace más de 12 horas de ruta, que cuando corten el acceso al collado será de 13-14, algo casi inviable.

Primer tramo de la ascensión, subida constante hasta el Picu

El primer tramo (Pandébano-Urriellu) no es excesivamente complejo, pero sí que te deja ya tocado, no en vano son algo más de 2 horas de ascensión continua. El camino está muy pisado y no es para nada abrupto, se nota que sube constatemente gente hasta el refugio para escalar el Naranjo. Después del consabido café mañanero venía la parte de la ruta desconocida: cómo enlazar con la base del Cerredo. Yo había ido hace tiempo hasta el refugio de Cabrones por ese camino, atravesando la Brecha de los Cazadores, pero ya no recordaba casi nada. La única indicación para no perderse es seguir siempre la ruta más lógica, en dirección al Torre Cerredo e intentar llevar una línea recta.

El Naranjo empequeñece al refugio en esta imagen

La Brecha de los Cazadores es uno de los pasos más complicados antes de llegar al Torre Cerredo

Al llegar a la cara oeste del Neverón de Urriellu, el Torre Cerredo se alza majestuoso, dominando las alturas de todo a su alrededor, mostrándose desafiante a todo aquel que intente doblegarlo y puedo afirmar que no se deja fácilmente.

Torre Cerredo, el peso pesado de Picos de Europa

La última parte ya era conocida por nosotros, no hacía mucho que habíamos estado allí, con el mismo objetivo que ahora, pero esta vez con una moral reforzada. Subimos sin problemas hasta la zona de la chimenea, donde dimos la vuelta la última vez, pero en esta ocasión, arriesgándome un poco y haciendo el cabra como de costumbre, encontré el paso idóneo para el resto, el paso de verdad. No acaba ahí la cosa, el resto de subida se hace trepando. Aunque estuviésemos a escasos 100 metros de altura de la cumbre, quedaba lo más complicado de todo el día, trepar hasta arriba sabiendo que luego habría que bajar. Cuando digo trepar, digo trepar, usando manos y pies, los que sepan usar bien una cuerda, es el momento ideal para hacerlo.

Trepada final a la cumbre, con muchísimo cuidado

Por un instante, al llegar a la cima, olvidas que luego hay que bajar, te quedas como un bobo mirando a tu alrededor, admirando al completo el paisaje de Picos de Europa. Se pueden reconocer prácticamente todos los picos del macizo sin problema, es una vista que bien merece el esfuerzo que exige llegar hasta allí.

La vista del Occidental es simplemente impresionante

La parte de la bajada es la más complicada a mi entender. Se baja de cara a la pared, destrepando lentamente. Si por algún casual falla la concentración y se comete un error, no hay vuelta atrás, está esperando un vacío de unos 100 metros. Nos llevó bastante tiempo hacer este tramo de bajada, pero en esa ocasión no había prisa que valiese, había que bajar completamente seguro.

Ya en zona segura y habiendo recogido las mochilas, devoramos los bocadillos con ansia. Hacía mucho tiempo que no me sentaba tan bien un bocata, después del esfuerzo, era la mejor recompensa.

Pero todavía quedaba volver hasta el coche y encima por la misma ruta que a la ida, algo que me fastidia bastante, pero el día ya había sido completo e improvisar no era una opción.

Al bajar de nuevo la Brecha de los Cazadores, vimos al frente el helicóptero de rescate de Asturias que debía estar sacando a alguien con una torcedura o fractura, por la zona en la que estaba no debía ser algo mucho más grave.

El helicóptero de rescate sobrevolando la zona

Unas cuantas horas más tarde llegábamos a Pandébano, deseando llegar a casa lo antes posible y dormir como lirones.

Ahora ya puedo irme a Oslo bien tranquilito 🙂

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