Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Nordmarkskapellet – Studenterhytta – Kobberhaughytta – Ullevålseter – Sognsvann

Vuelvo a las andadas esquiadoras. Esta vez el día de Carnaval y con una cantidad de nieve impresionante. Había tanta nieve que los metros estaban constantemente parándose, y en un viaje que debería haber durado lo justo para empezar a esquiar a las 12, me dio la una y todavía no me había puesto los esquíes.

Mi primera idea de dar un rodeo yendo hasta Kikutstua y volver a Sognsvann empezaba a peligrar, pero como tenía varios puntos a visitar antes de llegar a una cabin tan lejana, no me preocupaba tener que dejar de avanzar hacia el norte antes de la cuenta.

Empecé por un camino distinto, en dirección a Tryvann, pero al contrario que la vez anterior, no me quedé a disfrutar del paisaje. Nevaba muchísimo y si me quedaba quieto un rato me calaba hasta los huesos, además ya conocía esa zona y no iba sobrado de tiempo. El objetivo ahora era Nordmarkskapellet, una iglesia construida en mitad del bosque. Llegué con algun problema que otro. Me atreví a ir por sitios menos transitados, más estrechos y con menos marcas, así que caí al suelo bastantes veces.

Nordmarkskapellet

Había zonas de la iglesia que estaban prácticamente enterradas en nieve

Sin pararme demasiado tampoco, seguí hacia el norte, hacia el Studenterhytta, otra cabin de las muchas que hay en el bosque. Tengo que enterarme de cómo llevan los suministros porque muchas de ellas no parecen tener carretera y no creo que tengan porteadores que lleven material a cuestas. Tienen demasiada gente a la que servir…

Intenté seguir más hacia el norte, ni siquiera me detuve en Kobberhaughytta, todo por conseguir llegar a Kikutstua lo más pronto posible. No contaba conque el camino empezaba a ascender y ascender, y el tiempo parecía ir más rápido de la cuenta. Viendo que no iba a poder hacer lo que quería, me rendí, di media vuelta y paré a descansar un rato en Kobberhaughytta.

Kobberhaughytta

A pesar de estar bastante alejada de Oslo, la cabin estaba llena a rebosar

Un poco desanimado porque con la hora que perdí en el metro habría tenido suficiente para hacer el circuito completo, cogí el camino más rápido a casa.

Camino estrecho

En buena hora se me ocurrió seguir al chaval ese…

Me metí por un camino que no estaba preparado para esquiar. Las marcas que había eran las de otros esquiadores que habían pasado por allí, esquiadores de verdad. Poco a poco el camino se hacía más estrecho, había más árboles a mi alrededor y la pendiente se hacía más bestia. Así que a la sexta o séptima caída, me quité los esquíes y bajé corriendo como pude hasta el camino principal, hundiéndome en nieve por encima de la rodilla.

El resto es lo de siempre, y viendo el lado positivo, ya sé cuando puedo decir que sé esquiar. Cuando consiga hacer el descenso UllevålseterSognsvann sin caerme una sola vez. Ese día solo lo hice una y fue apoteósica.

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