Vitamina D

A puntito de comenzar mi tercer invierno en Noruega y después de la experiencia de estos dos años voy a hacer un experimento para comprobar algo que hice mi primer invierno aquí inconscientemente.

Primero de todo hay que hacer un pequeño resumen de lo que pasa aquí durante este período. En invierno, además del frío y la nieve que pueda haber, lo que más puede molestar es la falta de horas de luz. Prácticamente se vive en noche constante. Dicen que a veces la nieve ayuda a que haya más claridad al tener las calles blancas, pero es algo que no llega hasta finales de diciembre o principios de enero. De todos modos, la luz del sol es necesaria porque al contacto con la piel facilita que generemos vitamina D, una de las vitaminas a las que menos se presta atención porque en países como España es muy complicado tener niveles descompensados. Más información sobre la vitamina.

Los noruegos suelen tomar aceite de hígado de bacalao o pastillas con omega3 para suplir esa falta durante el invierno.

Mi primer invierno en el país no noté absolutamente nada, todo fue a la perfección. Pero el segundo sí que noté algún que otro cambio de humor y cansancio generalizado.

Una teoría que barajo es que durante el primer invierno estuve siguiendo una dieta para entrenamiento de volumen en el gimnasio. El segundo, no.

Sin saberlo comí grandes cantidades de lácteos, huevos cocidos, salmón y atún entre otras cosas. Todo ello son fuentes bastante importantes de vitamina D.

Por lo tanto, como quiero volver a recuperar el peso que perdí durante los entrenamientos de la maratón, seguiré de nuevo la preciada “Dieta de volumen mágica” y comprobaremos si realmente afecta en algo a los niveles de vitamina D.

Mientras tanto, disfrutad con este vídeo de nuestros amigos los Fraguel Rock.