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Ruta: Subida a Knutshø

Desafío Cantabria vs Noruega miniEl día siguiente a hacer la ruta por Besseggen, amaneció tan tremendamente claro, que no pudimos evitar plantearnos hacer otra ruta por el lugar.

Cabin en Bessheim

Nuestro coche y nuestra cabin en Bessheim

De nuevo en dirección a Oslo, y a unos 3 kilómetros de la cabin donde dormimos, vimos un aparcamiento en el que había muchos coches aparcados e indicaciones de una ruta en las cercanías. Se trataba del pico Knutshø, situado en uno de los laterales del lago Gjende.

Comienzo de la ruta

La cara este del Knutshø

El cartel informativo de la ruta decí­a que era algo complicada y habí­a que tener experiencia en montaña para hacerla sin riesgo. Asustaba un poco pero no fue para tanto. Solo hubo un paso complicado al principio en el que se trepó durante un trecho, pero sin más.

Primera subida

Primera zona de trepada, genial para echar atrás a aquellos que duden

Luego la subida es constante, sin muchos descansos llanos. De hecho engaña bastante porque parece que llegas a la cima en varias ocasiones, pero no era así­. Siempre habí­a un montí­culo más alto cuando subí­as al anterior.

Durante todo el camino aprovechamos el dí­a tan genial, sacando fotos, parando siempre que nos apetecí­a y disfrutando de las vistas.

Lago Gjende

Dos modelos del copón posando con una vista todo chula 😀

David en la montaña

Un monigote en medio de la montaña

Una vez en la cima de verdad, seguimos al resto de gente que parecí­a que bajaba por la otra ladera de la montaña hasta dar a una marisma muy bonita, pero que estaba bastante lejos de donde dejamos el coche.

Desembocadura de rí­o

Desembocadura de rí­o en un valle-marisma

Incluso me animé a meter los pies en el rí­o, que estaba frí­o a rabiar. No podí­a dejar los pies dentro del agua más de dos segundos sin que me empezasen a doler.

Refrescando los pies

El agua del río estaba tremendamente frí­a.

Y esta es la última ruta que pondré de las que he hecho en Noruega. Espero que tenga la oportunidad de hacer muchas más en breve 🙂

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Ruta: Gjendesheim – Veslefjellet – Besseggen – Memurubu

Desafío Cantabria vs Noruega miniOtra de las rutas con las que tenía una espinita clavada por no haber ido, es la que recorre un lateral del lago Gjende por la archiconocida arista de Besseggen. Se puede decir que es la ruta del Cares de Noruega, casi a punto de superar en gente a la subida a Preikestolen, pero con un nivel un pelín más complicado que todas estas rutas antes mencionadas.

Lago Gjende desde Gjendesheim

Vista del lago Gjende desde un poco más arriba de Gjendesheim

La ruta es bastante flexible en cuanto a días de marcha, rutas y opciones. Nosotros optamos por ir hacia Memurubu desde Gjendesheim y volver al punto de partida en barco. Pero se puede volver andando también por la orilla del lago, lo cual añade 4 horas más de marcha. Otra opción es seguir andando por el lateral del lago hasta otro refugio más al oeste, Gjendebu.

Tuvimos cierta suerte con el tiempo, porque fue muy cambiante. Tan pronto salían unos tímidos rayos de sol, como nos azotaba una fuerte ventisca con nieve, pero sin duda lo que no nos abandonó en ningún momento fue el frío y el viento que te congelaban las manos.

Divisando Gjende entre la nieve

Admirando el panorama del lago Gjende mientras azotaba la nieve

Cerca de Besseggen

Las manos las tenía heladas de frío, eso pasa por sacar chocolate de la mochila sin guantes

Solo hay un par de pasos complicados en el comienzo y una vez que se coge altitud hay un buen trecho de llaneo hasta llegar a la cima de Veslefjellet. Poco después hay una bajada bastante fuerte hasta el punto intermedio entre los dos lagos, Besseggen.

Bajada a Besseggen

Destrepando antes de llegar a Besseggen

Lagos Gjende y Bessvatnet

Vista de Besseggen y los dos lagos

Las dos fotos anteriores fueron tomadas en un intervalo de tiempo bastante corto, lo que muestra la facilidad con la que cambiaba el tiempo. La estampa de los dos lagos, cada uno de un color distinto y a diferentes alturas, es algo que merece la pena ver.

Gente trepando

La procesión de gente era considerable

Bessvatnet

El lago Bessvatnet

Besseggen

Los lagos Bessvatnet y Gjende a distintas alturas y de distinto color

Después de un rato sacando fotos en la zona, nos pusimos en marcha de nuevo hacia Memurubu.

Knutshø

La forma y posición del pico Knutshø son muy curiosas

Al otro lado del lago se podí­a ver el Knutshø¸, montaña que todaví­a no sabí­amos que subirí­amos al dí­a siguiente.

Meditando

Momento Zen en medio de la tempestad

Seguimos el camino con una lluvia intensa hasta el otro refugio, el de Memurubu, cogimos un poco de calor dentro del bar/restaurante y fuimos al puerto a coger el barco de la destrucción. Digo de la destrucción porque casi todos í­bamos completamente dormidos en él, después del duro día. Menos mal que no volvimos andando, porque ya hubiese sido demasiado para un solo dí­a. Sobre todo para mí­ y mi pésima forma fí­sica.

Renos pastando

Renos pastando justo después de cruzar la carretera haciendo parar a todos los coches

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Ruta: Glaciar Bødalsbreen

Desafío Cantabria vs Noruega miniEl día siguiente al intento de subida a Galdhøpiggen, tocaba paseo por glaciar, concretamente por una de las lenguas del gigantesco glaciar Jostedalsbreen, llamada Bødalsbreen. Contratamos el paseo con una empresa que tiene varias actividades en la zona, así­ que no tuvimos que preocuparnos por nada.

Armario con equipo

Armario con el equipo de escalada que í­bamos a usar

Probando crampones

Probando crampones… ¡1, 2, 3!

Para llegar al glaciar, hubo que andar un buen rato cargando con el equipo, que tampoco era mucho: casco, arnés, crampones y piolet. Lástima del pobre hombre al que el guí­a cargó con la cuerda que luego utilizamos para ir todos unidos.

Glaciar

Aproximándonos al glaciar, se puede ver gente que ya está en él

Subiendo glaciar

Subiendo un paso un pelí­n complicado

Al principio el grupo iba un poco desorganizado. Mientras nos acostumbrábamos a caminar con crampones y a llevar un ritmo continuo para no estar dando tirones de la cuerda, avanzamos hasta unas formaciones de hielo bastante chulas.

Formaciones de hielo

Formaciones de hielo azul

Más formaciones de hielo

Más formaciones en la unión con la roca

Se notó bastante que el guí­a iba haciendo eses y metiéndonos por zonas complicadas a propósito, para hacer más interesante la ruta y no tener que subir demasiado. Pero vamos, que no hubo queja alguna por parte de ninguno de nosotros. Al fin y al cabo, se trataba de dar un paseo por el glaciar y no de atravesarlo de punta a punta.

Descansando en el glaciar

Durante la parada para comer

Paramos a comer en una repisa donde nos aseguramos en el hielo con un tornillo. Sacamos unas cuantas fotos de rigor, y de nuevo para abajo.

Bajando

Bajando al punto de partida, la verdad es que daba penita

Bordeando grieta

Tuvimos que rodear una grieta para no tener que cruzarla

Final recorrido

Al final del recorrido, sacando una de las últimas fotos

Nunca habí­a estado en un glaciar de este modo y tengo ganas de repetir, a ver si puede ser dentro de poco.

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Ruta: Spiterstulen – Galdhøpiggen

Desafío Cantabria vs Noruega miniY aquí va, el intento de subir a la montaña más alta de Noruega. Sí, es un intento, no conseguimos llegar a la cima pero estuvimos muy cerca. Por mucho que estuviese prácticamente un año sin ir a la montaña, no iba a perder las buenas costumbres: rajarse a 200 metros de la cumbre 🙂

En parte no pudimos hacer cumbre porque empezamos a andar bastante tarde, de hecho éramos los últimos de toda la tropa que subía y a mitad de ruta ya nos cruzamos a bastantes que estaban bajando.

Subida desde Spiterstulen

Río cercano a Spiterstulen

El primer tramo del recorrido fue bastante tranquilito. Aunque la subida era constante y pronunciada, el tiempo nos respetó bastante bien. Solo llovió en algunos tramos, casi el mismo tiempo que el sol aparecía entre las nubes.

Picos al oeste de Spiterstulen

Picos al oeste de Spiterstulen, en el interior de Jotunheimen

Aprovechamos para contemplar el paisaje mientras no alcanzásemos las nubes y la niebla, momento en el que íbamos a ver nada más allá de los 10 metros.

Montañeros bajando

Gente bajando mientras nosotros nos empeñábamos en subir

Una vez sobrepasada la primera parte, más verde de lo normal por la proximidad del río y la cota más baja, la vegetación desaparece y únicamente quedan piedras, de todos los gustos, tamaños y colores. En parte se asemeja bastante al paisaje de Picos pero mucho más suavizado.

En la nieve

Tumbados en la nieve descansando

Otros tantos metros más arriba, empieza a aparecer nieve, que no se quita ni en verano y también se puede vislumbrar el glaciar Piggbreen, por donde hay otra ruta a la cumbre de Galdhøpiggen que lo atraviesa desde Juvasshytta.

Gente atravesando glaciar

Si se amplí­a la imagen, puede verse gente bajando encordada por el glaciar

Subiendo por la arista

Ascendiendo por la arista lateral del pico

Arcoiris en Jotunheimen

Pequeño arco-iris al fondo del glaciar

Al alcanzar los 2100 metros, el tiempo empeoró considerablemente, la temperatura bajó, la niebla no dejaba ver nada, una fuerte ventisca empezó a azotar, nevaba… Vamos, que todo estaba en nuestra contra. De todos modos continuamos avanzando porque no nos quedaba demasiado para la cumbre.

Subiendo a ciegas

Subiendo a ciegas con una ventisca increí­ble

Cima del Galdhøpiggen

Durante unos pocos segundos pudimos ver la última subida a la cumbre

Pero ya era tan tarde, la nieve estaba en tan malas condiciones y hací­a tan malo, que la mejor opción fue dar la vuelta y volver al coche. Con calma y sin prisa, bajamos disfrutando de nuevo del paisaje y del dí­a de montaña tan completo que habí­amos tenido.

Retirada de la cumbre

Momento de retirada con un viento muy fuerte y nevando

Puede que no se haya hecho cumbre, pero a punto estuvimos como indica el track aquí­ debajo. Casi podemos decir que estuvimos allá­.

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Ruta: Øygardsstølen – Kjeragbolten – Nesatind

Hace tiempo que no actualizo el blog, pero julio está siendo un mes en el que estoy demasiado ocupado. Entre viajes y visitas, apenas tengo tiempo para mucho más que no sea organizar las cosas para que salgan medianamente bien.

Desafío Cantabria vs Noruega miniEn esta ocasión la ruta se desarrolla cerca de Stavanger, al igual que la anterior, y comenzaré el relato en el día anterior. Lo hago así porque quiero comentar lo que hicimos para llegar a la zona de comienzo de la ruta, que no tiene desperdicio alguno.

El mismo día en el que subimos a Preikestolen, nos pusimos en marcha a Lysebotn, un pueblecito al final del Lysefjord. El pueblo es famoso por ser el punto de partida para mucha gente que practica salto base desde lo alto de una de las paredes del fiordo. Hace tiempo ya puse un vídeo sobre ello.

La carretera para llegar al pueblecito es increíble. Está llena de paisajes fabulosos. Incluso en zonas donde no hay nada, la gente ha contribuido a hacer sitios especiales como campos de montañas de piedras.

Llanura empedrada

En este lugar mucha gente puso su montaña de piedras, a saber por qué

Montaña de piedras

Nosotros contribuimos con un granito de arena

Después de construir nuestra torre y ser picados por miles de mosquitos, bajamos la parte final de la carretera que resulta todavía más espectacular.

Curvas en la carretera a Lysebotn

Curvas y más curvas para llegar al ¿final?/¿comienzo? del fiordo

Túnel antes de Lysebotn

Túnel en el tramo final antes de llegar a Lysebotn

Aún siendo tarde, no pudimos evitar ir al puerto a disfrutar de las vistas que había del fiordo. Parece imposible que a las 12 de la noche haya tanta luz en la zona y ese color tan especial.

Lysefjord al anochecer

Fotaza de las que se ponen de fondo de escritorio 😀

Un ratito después utilizamos el invento del siglo, la barbacoa de usar y tirar que habíamos comprado en el super esa misma mañana, para prepararnos una cenita en toda regla. Y es que el engangsgrill es uno de los mejores inventos de estos países y una de las pocas cosas baratas que se pueden encontrar. Calculo que si existiese en España, el país se convertiría en una bola de fuego perpetuo.

Barbacoa de combate

A recuperar fuerzas que al día siguiente tocaba darse palizón de nuevo

Y nada, al día siguiente madrugamos para volver a darnos palicilla subiendo al Kjeragbolten y Nesatind. Dos sitios espectaculares y de los más bonitos que he visto en Noruega.

Salida de la ruta

Antes de empezar la subida infernal que hay al comienzo

La ruta es un sube y baja continuo con bastantes pendientes muy fuertes pero perfectamente señalizado y el suelo muy pisado. Al contrario que Preikestolen, aquí no creo que pueda subir todo el mundo. Hay zonas con cadena para agarrarse tanto al subir como al bajar, que me recuerdan mucho al paso complicado de la Canal de Jenduda. Pero el esfuerzo merece la pena, y sobre todo cuando bates records y lo haces en hora y media 🙂

Kjeragbolten

Aquí nos acordamos de una frase reconocida por todo becario ICEX que se precie: “No os expongáis”

Montaje Kjeragbolten

No pudimos evitar hacer esta tontería

Un poco más abajo, en Nesatind, nos encontramos con un noruego que había cargado una silla de playa hasta arriba y pretendía hacerse una foto subido a ella en el Kjeragbolten y nos prestó para hacer unas cuantas fotos. Fue una lástima que estuviésemos de regreso y no pudiésemos ver si lo conseguía o no.

Descansando en Nesatind

Pequeño relax antes de continuar la bajada hasta el coche

Total, que el tiempo acompañó bastante y haber hecho primero Preikestolen fue la opción correcta. Si se hubiese hecho al revés estoy seguro que Preikestolen no nos habría impresionado tanto.

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Ruta: Høllesli – Preikestolen – Neverdalsfjellet

Desafío Cantabria vs Noruega miniAunque está resultando más difícil de lo que podría parecer, intento hacer alguna ruta de vez en cuando. Esta vez a uno de los fiordos occidentales, el Fiordo de la Luz o Lysefjorden, muy cerca de la ciudad de Stavanger.

Empiezo a cogerle el gustillo a no llevar nada preparado a los viajes e ir totalmente a la aventura. Hace no mucho tiempo me habría desesperado un par de días antes del viaje por no saber exactamente cómo llegar a los sitios a visitar. Dicen que la suerte sonríe a los valientes y así fue en nuestro caso.

Salimos de Stavanger en dirección a Sandnes, una población más al sur. Y una vez allí hasta Lauvik, donde cogimos un ferry para cruzar el fiordo hasta Oanes y ya continuar por la carretera que llega a Høllesli, el punto de partida de la ruta.

Puerto del ferry a Oanes

Esperando al ferry en Lauvik

En el ferry a Oanes

Entrando al ferry con el coche

Durante este tramo de recorrido, ya empezamos a ver paisajes increí­bles, pero no tan impresionantes como los que verí­amos a lo largo de ese dí­a.

Comienzo de subida a Preikestolen

De aquí­ sale el camino hacia “El Púlpito”

En toda la subida no hay muchos rellanos, es bastante fácil de hacer, siempre que tengas tiempo y estés en mediana buena forma. Habí­a gente subiendo que estoy seguro que no iban a llegar al destino.

Por otro lado, todo está más que señalizado y pisado. Perderse en este camino es algo virtualmente imposible, siempre puedes seguir la hilera de gente/hormigas que va en procesión hasta Preikestolen. En cierto modo me recuerda muchí­simo a la ruta del Cares.

Ya en la roca, con todo el mogollón de gente, nos sumamos a la fiebre disparadora de cámaras de fotos y vídeos. La verdad que el paisaje bien lo merece.

En Preikestolen

Divisando el paisaje desde la roca

Lapas en el púlpito

A ver quién se asoma a ese precipicio

Como no tení­amos suficiente, subimos a la cima de una montaña cercana (Neverdalsfjellet) desde la que también habí­a unas vistas increí­bles y aprovechamos para sacar todaví­a más fotos haciendo el tonto un poquito 😀

Vista del fiordo de la luz

Vista del fiordo y de Preikestolen desde la cima de Neverdalsfjellet

Cima de Neverdalsfjellet

Haciendo cumbre en Neverdalsfjellet

Choque

No es salto base, pero se le parece

Volando sobre el fiordo

¡A volar!

Cuando ya estuvimos cansados del lugar y con una última panorámica de las que tanto gustan a Vaquero, nos despedimos de uno de los lugares más impresionantes de Noruega.

Panorámica de Lysefjord

Panorámica del Lysefjord con Preikestolen

Y claro, tampoco habí­a que desaprovechar la ocasión de bañarse en el lago cercano al Púlpito.

Baño durante la bajada

Bañito refrescante durante la bajada

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Ruta: Puente Poncebos – Caín: Ruta del Cares

Desafío Cantabria vs Noruega miniBueno, me toca poner ruta.

El plan inicial que me planteaban durante la semana no sonaba nada mal. Subir por un camino paralelo a la ruta del Cares, llegar hasta la canal de Amuesa, torcer hacia Bulnes cerca de Cabrones y volver a Puente Poncebos. Total unas 6 horas de marcha.

Cuando oí el tiempo estimado casi me da un cortocircuito cerebral, porque por lo poco que conozco la zona sé que eso no se hace en 6 horas ni drogado. Pero sinceramente me importa bien poco dónde y como sea una ruta. Mientras sea subir a la montaña todo me vale.

Llegamos el sábado a las 8:30 de la mañana y aparcamos casi en el inicio de la ruta del Cares. En los 10 minutos que tardamos en prepararnos se formó una cola de coches aparcados de unos 200 metros. Así que se puede decir que llegamos en el momento justo.

Inicio de la ruta: Desde Puente Poncebos empiezo a tirar por el camino del río. Pobre iluso de mi. Me para el compañero y me dice que de eso nada, que tire para arriba por la ruta del Cares, cual dominguero. Así que como represalia le llevé casi corriendo, a mi nadie me mete por rutas de domingueros sin represalias.

Por el camino del Cares hay que seguir hasta el Puente Bolín, y pasados unos 50 metros encontraremos la subida hacia La Tranvia. Si llegáis al Puente de los Rebecos sin haber encontrado la subida es que os habéis pasado de largo 😉 Como hay intención de volver por allí otro día, ya haré una foto del inicio y os la pongo.

Bueno, aquí empieza la aventura de perdición. Subiendo por La Tranvia deberíamos haber ido hacia El Pardo, sin llegar a pasar por encima del Puente de los Rebecos, y he de reconocer que nos lo pasamos bastante bien gritando desde las alturas a los domingueros que pasaban por dicho puente. Creo que la emoción no nos dejó pensar que ya estábamos en el lugar incorrecto.

Un buen rato después y después de consultar varias veces el mapa en papel de Adrados, los gps se negaban a funcionar bien en esa zona, empezamos a sospechar que debíamos estar en el sitio incorrecto. No éramos capaces de reconocer los contornos que veíamos con los del mapa, y extrapolando un poco y teniendo en cuenta que la siguiente canal ya la conocía de haberla subido el año anterior, la Canal de Dobresengos, pues calculé que nos habíamos pasado por un kilómetros más o menos. Por suerte en ese momento vislumbramos a un viejuno que estaba en lo alto de la canal en la que nos encontrábamos, así que seguimos subiendo hacia él.

Hablando con él nos dijo que no íbamos a llegar a Amuesa ni locos, que él llegaba en 6 horas, y que si además queríamos volver a Puente Poncebos por Bulnes eso eran otras tres horas, y teniendo en cuenta que ya era mediodía, pues la cosa se complicaba. Así que le pregunté si desde allí se podía pasar a la Canal de  Dobresengos y tirar para Caín, a lo que respondió que ya nos llevaba él. Parece ser que el hombre estaba aburrido.

Tuvimos que deshacer una parte del camino, pero nos desviamos por un camino cerrado por las zarzas hacia Dobresengos y una vez en Dobresengos, en vez de ir por el camino de domingueros, subimos por el camino de los antiguos, o así lo llamó el viejuno. Una vez en Caín, comer y vuelta por la ruta de domingueros hasta Puente Poncebos.

amuesafail

Recorte del mapa de Adrados

El mapa que os pongo es un recorte de por dónde íbamos a ir hasta la canal de Amuesa [la línea naranja], por dónde fuimos realmente [la línea azul] y por dónde nos llevó el viejuno [la línea morada].

Conclusiones:

– Odio el Cares.

– El viejuno me enseñó a reconocer caminos abandonados.

– El gps no vale de nada en canales pronunciadas [ver track… o mejor no verlo :D].

– Las botas me hacen daño. Mucho.

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