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Birkebeinerrennet 2015

Una de las cosas que siempre quise hacer en Noruega, fue tener el suficiente nivel de esquí de fondo para poder participar en una competición. Y no en una cualquiera, sino en la Birkebeinerrennet, la más popular del país.

Dicha carrera se viene celebrando desde 1932 y discurre entre las localidades de Rena y Lillehammer durante 54 kilómetros por una zona montañosa bastante extensa. Tiene su pequeña historia, que paso a contar ahora.

Los Birkebeiner eran una agrupación político-armada en Noruega que existieron desde finales del siglo XII a principios del XIII. Durante aquella época hubo bastantes confrontaciones por el trono de Noruega y cuenta la historia que dos guerreros del grupo consiguieron poner a salvo al heredero de su facción, que tenía alrededor de un año. Recorrieron la distancia entre Rena y Lillehammer cargando con el niño y evitando a sus enemigos para llegar a zona segura.

Birkebeinerne

Los guerreros cargando a la criatura

Como recuerdo de esta hazaña, la carrera tiene que hacerse con una mochila que pese como mínimo 3,5 kg en la salida y la llegada, simbolizando el peso del niño que cargaron los dos leales Birkebeiner. Además de la de esquí de fondo, también hay versión de bicicleta y carrera a pie en otras épocas del año. Incluso hay una versión de la misma que se hace en EEUU.

Yo llevaba ya un tiempo queriendo participar y entrenando para ello. A pesar de haber aprendido a esquiar hace tan solo 6 años cuando llegué a Noruega, ya tenía la confianza y el entrenamiento para hacer todos esos kilómetros. En 2013, me decidí a participar para la de 2014 (sí, hay que inscribirse un año antes y es muy difícil conseguir dorsal ya que las 16.000 plazas suelen terminarse en cuestión de segundos) pero el invierno tan escaso de nieve y no haber entrenado lo suficiente hizo que vendiese mi plaza. Con tan buena suerte que la competición se canceló el día antes por mal tiempo y no devolvieron lo pagado.

Hubo tal cabreo entre los participantes que muchos decidieron no apuntarse este año, por lo que “solo” fuimos unos 11.000, cifra que aun así no está nada mal.

Tengo que decir que participar en esta carrera no es barato, ya de por sí cuesta 1.300 NOK (algo más de 150 euros) y hay que añadir la licencia de la federación de esquí, transporte (y pernocta si hiciese falta), además del equipo. Una vez que empecé con esto, ya ni me molesté en mirar lo que costaba cada cosa que iba saliendo, así que yo pagaba sin mirar. Pero la satisfacción de haber participado en algo así… no se compra con dinero. O eso me digo yo para que la cartera no duela tanto 🙂

Durante todo el invierno estuve entrenando bastante, mezclando tiradas largas de esquí de fondo con entrenamiento en gimnasio. Noté bastante el tener las piernas más fuertes para mejorar la técnica y algunos días que tuve que salir a esquiar con principiantes, aproveché para no usar bastones que también viene bien. Haber aprendido a esquiar hace tan poco, significa que no tengo una técnica muy depurada, es decir, que prácticamente avanzo a base de cardio y fuerza bruta.

De todos modos, el final de temporada fue bastante escaso de nieve también y el fin de semana anterior a la carrera tuve que ir a una zona cercana a Lillehammer para hacer el último entreno. Una lástima que también llevase un catarrazo impresionante que hizo que tuviese que tomármelo con calma. Pero los paseos esquiando y la dieta de ajos crudos, me libraron de lo peor del resfriado en un santiamén. Todavía el día de la competición tenía algún que otro síntoma, pero nada comparado a como estaba la semana anterior.

Mi plan para ir y volver era alquilar un coche, madrugar y que un amigo me llevase a Rena y me fuese a recoger a la meta. ¡Gracias, David! La salida era por oleadas de unos cientos de personas. Yo estaba en la 24 al no tener marca de otros años, así que empezaría tarde y no tendría que madrugar en exceso aunque el trayecto desde Oslo fuesen algo más de dos horas.

En el coche camino a Rena

Ya en Rena, recogí el dorsal y empecé a preparar todo el equipo. Parece que llevar 3,5 kg en la mochila que vayan a permanecer todo el tiempo es fácil, pero no lo es tanto. El día anterior estuve haciendo la mochila y aunque había bastantes cosas que la organización proponía como obligatorias (ropa de abrigo, comida extra…) no era suficiente para llegar a ese peso. Así que para asegurarme que no había problemas, metí un paquete de lentejas, que es bastante compacto y me daba ese extra de peso necesario. Vaya viajecito que se pegaron las amigas, pero se dio buena cuenta de ellas unos días más tarde. Tuvieron un final feliz.

Preparado para la carrera

Listo para ir a por el autobús

Desde el pabellón de recogida de dorsales, salía un autobús que te llevaba hasta la zona de salida. Puse cera a los esquíes, me despedí de David y puse rumbo a la aventura.

Una vez arriba, había ambiente pero no tanto. Ya dije que iba en una de las últimas oleadas, por lo que la mayoría de gente animando ya se había ido. Imaginad el ritmo de salida de gente y la cantidad tan enorme de participantes con la que pongo aquí abajo.

Esta sería la oleada número 20, en total son unas 30

La carrera en sí tiene bastante desnivel acumulado, pero la primera parte es si cabe más dura ya que es donde se empieza a ascender bastante. Hay que ser muy conservador ya que si lo das todo ahí, puedes quedarte sin energía más adelante.

Perfil Birkebeinerrennet ski

El perfil de la carrera en digital

Casi el primer tercio es de subida constante, que hace que se tenga que ser muy inteligente administrando las fuerzas. Además viene el añadido de haber escogido la cera correcta para los esquíes, ya que podría deslizar demasiado.

Afortunadamente tuvimos suerte y el día anterior nevó muchísimo por lo que la nieve era fresca. Las temperaturas se mantuvieron bajas. Las condiciones eran las mejores imaginables, porque había que sumar que los cielos estaban totalmente despejados. Fue muy afortunado poder participar en la carrera con unas condiciones tan buenas, algunos decían que las mejores en los últimos 20 años. Pero sigo con la carrera en sí.

Toda la parte inicial de subida me fue bien aunque tuve que añadir algo más de cera porque resbalaba un poco. Me encontraba cómodo con los esquíes y se notaba que no estaba en el grupo que me correspondía porque me pasé todo ese tiempo adelantando gente. Tampoco me importó mucho porque había unos seis carriles y no eran realmente un estorbo.

Al llegar a Dambua ya se podía decir que lo peor había pasado. Aunque hubiese que subir todavía un par de repechos, no era nada comparado con lo anterior. La tendencia ahora era ir llano o bajar en su mayoría.

En las bajadas tengo que agradecer a otro amigo que un par de días antes echásemos cera deslizante a los esquíes. ¡Gracias Javi! Volaba durante las eternas bajadas en las que ni te molestabas en frenar. Permanecías dentro de tu carril y simplemente te dejabas llevar. Mi reloj llegó a marcar como velocidad máxima unos 45 km/h. Algo que no me gustó es  lo cerda que es la gente. Casi todo el mundo llevaba geles para ir tomando por el camino y en algunos tramos era asqueroso ver todo lleno de desperdicios. Se le añade el riesgo de que te topases con uno dentro de la huella del esquí cuando bajabas a gran velocidad y te jugases el tipo, como me pasó a mí. Afortunadamente tuve buenos reflejos y no caí.

Llegando a Sjusjøen, el ambiente aumentó. Todo el mundo animaba como locos y descubrí que era porque llevaban todo el día al sol, tomando cervezas y otros licores. Increíble que incluso se emborrachen para estas cosas. Desde el lado del participante, se agradeció que estuviesen animados, quizás a ratos en exceso. Pero es la primera vez que veo a noruegos animando a participantes con tantas ganas en una competición.

En ese punto, ya estaba bastante cansado. No era un cansancio de no poder más, sino de estar un poco aburrido de tanto darle al esquí y los bastones. No me imagino hacer esto mismo con unas condiciones meteorológicas peores, tiene que machacar bastante anímicamente.

Desde Sjusjøen, ya sí que era todo bajada, aunque una bajada muy perversa por estrecharse el camino, ser muy fuerte y haber un montón de curvas. De hecho el camino estaba tan mal que ya no había huella de los esquíes y todo el mundo bajaba haciendo la cuña, por lo que la pista se había convertido en una trampa de hielo. Yo me lo tomé con calma y me alegro de haber reservado bastante. Llegar a un sitio de una pendiente tan acusada después de más de 40 kilómetros y tener que hacer un esfuerzo extra para frenar, habría terminado por derrotarme o en la cuneta. De todos modos vi a mucha gente tirada por los suelos con señales de haberse hecho bastante daño. Un punto para la organización es que ya conocían que esa zona era conflictiva y tenían un buen dispositivo montado para recoger los despojos de los participantes 🙂

Yo seguí disfrutando de los últimos momentos de la carrera, de lo bien que me encontraba físicamente y de saber que iba a llegar muy por debajo de mi objetivo de 6 horas. Al final serían 5h39m, nada mal para ser mi primera competición de este tipo.

Diploma Birkebeinerrennet 2015

Diploma por haber terminado la competición

La gente de marathon-photos nos sacó fotos durante la carrera que luego venden a precio de sangre de unicornio aunque sean terriblemente malas.

También hay cuatro vídeos de distintos puntos de la carrera, entre ellos la llegada a meta. Soy uno de los que va de azul, a ver si me encontráis.

En resumen, muy contento con el resultado y cómo se comportó mi cuerpo. Como siempre todo conseguido gracias a los consejos de Juan Carlos (Twitter y Facebook), ya que sin él sería todo mucho más complicado.

Estadísticas de la carrera

Ruta esquí: Stig – Linderudkollen – Lilloseter – Ammerud

En esta ocasión, después de haber ido un par de días antes por la misma zona, decidimos ir a Lillomarka, una zona al noreste de Oslo que está mucho menos masificada. Ya estuve hace tiempo por allí, pero me echa un poco para atrás porque en lugar de ir en metro hay que coger un par de autobuses. Supongo que empiece a aventurarme más por ahí aunque la desventaja es la cantidad de desniveles que hay. Hay muchas bajadas largas y ligeras, pero también subidas del mismo tipo, con lo que a veces se hace muy pesado y hay una sensación constante de que solo se está subiendo.

Nos aventuramos por distintas zonas, algunas con más dificultad que otras. Como cuando fuimos por un camino sin guías y muy estrecho entre árboles. El tiempo fue de lo mejorcito como puede verse en las fotos.

Es una pena que no llevase mi cámara y las fotos que hice sean de tan mala calidad porque las hice con el móvil, pero menos da una piedra.


La cabaña de Lilloseter

Vistas desde Lilloseter

El invierno que viene espero poder ir más por los alrededores y atreverme a ir un poco más hacia el interior del bosque.

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Campeonato mundial de esquí nórdico (Oslo Ski-VM 2011)

Del 23 de febrero al 6 de marzo se ha celebrado en Oslo el Campeonato mundial de esquí nórdico u Oslo Ski-VM 2011, como le gusta llamarlo a los noruegos. Si se pudiese hacer una comparación del ambiente que hay en Noruega durante los días que se celebra, sería como si en España hubiese un mundial de fútbol en el que la selección nacional fuese la favorita. Las siglas VM han estado impresas por todas partes y han llegado a cansar porque además de los típicos anuncios de descuentos en ropa de invierno por el VM, también se invitaba a comer pan con mucha energía para el VM, beber cerveza-VM o comer salchichas-VM entre otras cosas. Vamos, pelín agobiante. Además se instalaron pantallas gigantes en varios sitios de la ciudad, estatuas gigantes de hielo y nieve, distintas atracciones… El que se aburría era porque quería.

Una de las pantallas gigantes de las que hablaba

A mí sinceramente no es que me llame mucho la atención, pero es algo que creo que solo viviré una vez en la vida y es imposible mantenerte en una burbuja para permanecer aislado de todo.

De las competiciones en sí, estoy seguro que de lo que más se ha podido hablar es de los relevos de 4x10km y de la llegada a meta del último participante noruego, Petter Northug. El susodicho es muy bueno esquiando, pero no tiene mucho sentido de la deportividad y a continuación podéis ver lo que hizo.

Petter Northug llegando a meta en los relevos 4x10km

En Noruega no está muy bien visto que haga ese tipo de cosas (no es la primera vez que da titulares de este estilo) y en general la gente le desprecia un poco por aquello de que destacar está penalizado.

De todos modos, no es el primero que hace algo parecido. El esquiador Bjørn Dæhlie, en las olimpiadas del 92 en Albertville, entró a meta de espaldas. Podéis verlo en el siguiente ví­deo. He forzado a que el ví­deo empiece en el momento interesante, porque es una recopilación de imágenes del esquiador.

Bjørn Dæhlie entrando a meta de espaldas en Albertville 92

De esta manera, el sábado pasado, penúltimo dí­a del mundial, decidí­ ir desde Sognsvann hasta Frognerseteren esquiando y ver la prueba de 30km estilo libre de mujeres. Lo que se dice ver… no se ve mucho, pero el ambiente es bastante sorprendente. Lo de ir esquiando hasta la pista de la competición es un decir porque habí­a tal cantidad de gente que acabé por quitarme los esquí­es y avanzar andando porque se iba más rápido.

Cola de gente que salí­a del metro

Era imposible poder esquiar, así­ que muchos decidimos cargar con los esquí­es

Poco a poco fuimos llegando a la zona donde estaba la pista y como la gente empezaba a desperdigarse por el lugar, ya pudimos ponernos los esquí­es aunque solo durante un rato. Empezaron a aparecer tiendas de campaña en los lados del camino, pero tiendas de verdad, enormes, con chimenea en el interior y hasta habí­a noruegos con televisiones conectadas a baterí­as de coche para poder seguir las carreras tranquilamente.

Estos eran algunos de los campamentos que tenían montados

Al llegar cerca de la pista, ya vimos que iba a ser imposible acercarse más, nos pusimos donde creímos que era el mejor sitio y nos dejamos llevar por el ambiente.

Atención al tipo subido al árbol

Y aquí­ tenéis a los esquiadores subiendo y la gente gritando a lo loco

Como no se aprecia el ambiente, grabé un video con el móvil, pero la calidad es bastante mala, espero se me entienda 😛

Después de acabar la prueba, de la que prácticamente vimos lo que hay en la foto, pero tres veces, nos fuimos a esquiar en condiciones, que a eso habíamos ido.

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Ruta esquí: Skansebakken – Finnerud – Kobberhaughytta – Ullevålseter – Sognsvann

Y ya está. Aunque fue hace casi un mes, el último día de esquí de fondo llegó. Con pena por acabarse la temporada, y sobre todo de la manera en que lo hizo, pero también con alegría porque el verano llegará y con él los paseos en bicicleta.

Mi idea con esta ruta era enlazar Sørkedalen con Sognsvann de la manera más directa posible, así­ que fuimos hasta Skansebakken, lugar en el que ya habí­a estado antes.Ya mosqueaba un poco el tema cuando en el autobús solo quedaban viejecillos con sus esquí­es, lo que demostraba que algo fallaba, tení­a pinta de ser una ruta facilonga cuando lo que habí­a visto sobre el mapa es que habí­a fuertes desniveles. Así­ que con mi renovada y siempre sorprendente habilidad para perderme en los lugares más simples, fuimos en dirección contraria a donde deberí­amos. Al cabo de un rato ya me dí­ cuenta que aquello no iba bien y volvimos a dar la vuelta hasta el punto de partida.

Allí­ preguntamos a un noruego sobre lo que querí­amos hacer y nos indicó cómo y dónde empezar. De hecho nos llevó en coche durante un rato como puede observarse en el perfil de velocidad del track.

Entonces ya empezó la verdadera ruta, con una cuesta de las buenas en la que también nos perdimos en varias ocasiones e incluso hubo que echar los esquí­es al hombro cuando el camino desembocó en una carretera despejada de nieve.

Poco a poco, y yo cada vez con más mala leche, fuimos llegando hacia zona conocida, Kobberhaughytta.

Mientras comí­amos los bocatas veí­amos a la gente pasar

Desde allí­ hasta Ullevålseter es lo de siempre y tuvimos la suerte de encontrarnos con unos amigos que habí­an hecho otra ruta distinta. El reencuentro fue muy divertido y vino genial para bajar la mala leche y el cansancio.

La foto del reencuentro

La verdad es que no me hizo mucha gracia que ésta fuese la ruta de final de temporada, pero mejor que nada… Ya volverá el invierno de nuevo.

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Ullevålseter – Sognsvann

¡Que se acaba! La penúltima ruta de este año es otra que casi está a punto de entrar en el ranking de las más míticas. Una ruta para días en los que uno se encuentra más vago de lo habitual por ser todo bajada prácticamente. La verdad es que no hay mucho que contar, únicamente que se empieza a oler la llegada de la primavera, por sus colores, la nieve derritiéndose y el sol poniéndose a las 8 de la tarde.

Las vistas del fiordo siempre son magníficas

Unos bonitos perros gemelos

A este me refería con lo de los colores y las puestas de sol a las 8 de la tarde

Parece mentira que este sea mi segundo invierno aquí, si me pongo a pensar un poco en todo lo que ha pasado desde hace ya un año y medio, la verdad, marea.

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Ullevålseter – Sognsvann

Los últimos días de nieve se acercan, y por eso mismo hay mucha más gente de lo normal rondando por Oslomarka. A veces es un poco desesperante que sea así, sobre todo cuando toda una familia ocupa las pistas enteras a lo ancho. Lo peor no es que sean padre y madre con su prole, es que además llevan los más pequeños en trineos atados a la cintura, los perros y hasta a la abuela si se tercia.

Ya se nota la mala calidad de la nieve por las bañeras que aparecen

Otra de las peculiaridades de llegar al final de la temporada de nieve, es la dificultad de elegir cera para poner a los esquíes. En ocasiones hay que usar mezclas de blanda y dura en distintas partes de la base y hasta que das con ello puedes pegarte unas cuantas tortas.

Aquí vemos a David poniendo su cera

Vimos algo así de raro al empezar a esquiar

La ruta enlaza sitios más que conocidos, pero por caminos distintos a lo normal. Decidimos que al haber tanta gente, lo mejor era ir por vías más pequeñas o poco convencionales. Hubo algunos tramos muy estrechos en los que tanto para subir, como para bajar, nos caímos infinitas veces.

Uno de los caminos de los que hablaba

Lo malo es que siempre acabas llegando a la civilización y esa última parte siempre está hasta arriba de gente que vuelve a ella. Hubo un momento que me cabree bastante bajando de Ullevålseter a Sognsvann porque no me dejaban pasar y un pobre niño sufrió las consecuencias. Pero bueno, que espabile y para la próxima que se aparte 😀

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