Archivo de la categoría: Noruega

Independencia, de nuevo

Volviendo del gimnasio (sí, al fin lo he conseguido), iba pensando en mis cosas como casi siempre que voy andando solo por ahí y volví a tener una sensación de independencia que hacía bastante que no sentía, concretamente desde que estuve viviendo en Lieja. No había sentido eso durante la primera semana aquí, así que creo que ya estoy más o menos acostumbrado a mi nueva etapa.

Esta vez el cambio está siendo menos radical, poco a poco voy haciendo las cosas que me gustan, como viajar o hacer actividades distintas. Espero poder hacer lo que no hice en casa, hacer mis primeros pinitos en escalada para poder ir a Noruega y hacer escalada en hielo.

Volviendo al tema de mi independencia, aunque ya de por sí creo que soy bastante autónomo, me gusta serlo aún más, siempre por temporadas cortitas o no tan cortas. No necesito estar rodeado de gente que me comprenda, porque a veces ni yo mismo me entiendo. Me encanta empezar de cero en otro sitio distinto, hacer amigos nuevos y buscarme la vida. También tiene su peligro, sé de gente que lleva varios años haciendo eso mismo y al final acaban cansándose, de no tener un lugar fijo y sí amistades volátiles que normalmente acaban yéndose a otros países.

Además de independencia, he notado otra cosa que no sé muy bien explicar, pero me gusta, mucho más que el sentimiento de no saber dónde me estoy metiendo que tuve justo antes de venir a Madrid. La explicación corta sería algo así como saber que empezaré una nueva aventura y ansia por conocer lo siguiente que va a pasar.

Estoy loco por ir a Oslo y que todo recomience de verdad.

Primera semana en Madrid

Ya llevo una semana en Madrid, se me ha pasado bastante rápida teniendo en cuenta que la monotonía está ahí presente todo el rato. Un día normal aquí pasa por levantarse a las 8 de la mañana aproximadamente, desayunar y el resto del día estar encerrado en el edificio Regus con el curso de informática de la beca.

La verdad es que es bastante útil. Si se quiere, se pueden aprender infinidad de cosas, pero está todo tan comprimido en tan poco espacio de tiempo que acabas con la cabeza como un bombo. El jueves, hemos estado el día completo con Windows 2003 y yo no podía más. Además hay que decir que si realmente luego eso nos sirviese de algo en la oficina… me sorprendería.

En cuanto a la vida fuera del curso, se agradece romper la monotonía saliendo a correr algún día o echando pachanga de futbol con los otros becarios. Todavía estoy pendiente que me llamen del gimnasio al que fuí el otro día. Se supone que puedo ir a cualquier Body Factory de España al estar inscrito en el de Santander, pero me pusieron pegas en el de Arcentales, dijeron que me llamarían cuando se supiese algo pero sigo sin saber nada. El caso es dar problemas a lo tonto, sobre todo cuando no tienes ni idea de lo que hablas.

Sobre mi estancia en Noruega, todavía no me he hecho a la idea de ir allí, estoy exactamente igual que cuando fuí a Bélgica y no creo que me percate de todo hasta que realmente llegue a Oslo y pasen unos días. No tengo piso aunque confío que pueda coger algo con otros becarios, tal vez esta residencia de estudiantes mientras se busca un piso para el resto del tiempo de estancia.

Soy un becario ICEX

En este post pretendo contar los motivos de irme de nuevo fuera de España y el proceso que he seguido para conseguir la beca Informática 2008-2009 del ICEX, por si alguien quiere también largarse.

Los motivos se remontan a hace mucho tiempo y no es que haya un momento concreto en el que lo decidiese, sino una sensación que crecía poco a poco y me decía que había que conocer mundo, porque Santander no es un buen lugar para vivir al menos hasta que tienes cuarenta años y quieres apalancarte del todo. Lo de Bélgica no fue nada más que el principio y aunque vino de casualidad, acrecentó mis ganas de marchar de nuevo. Sólo que hay un problema, Santander es la ciudad en la que he vivido desde que nací, es complicado cortar con todo así por las buenas. Aquí tengo mi vida y mis amigos, cosas que no me gustaría perder. Las becas son una especie de metadona para quitar el mono de irme para siempre.

Antes de inscribirme en la beca ICEX estuve a punto de irme a Irlanda con una Leonardo, pero no me convencía porque en esa beca es preferible ir a buscarte un trabajo por tu cuenta y tomarla como un suplemento al sueldo que ya tengas. Mi nivel de inglés no está como para conseguir un trabajo decente en Irlanda así que se impone una ayudita por otro lado.

Es ahí donde la beca ICEX entra en acción. Consiste en una primera fase de un año trabajando en una Oficina Económica y Comercial de España en el extranjero, en mi caso como informático, pero hay otro par de becas más que pueden convenir más a otra gente. La segunda fase es otro año trabajando en una organización o empresa bien en España o fuera, éso debe decidirse casi al final de la fase I.

El plazo de inscripción es de un mes, este año empezó el 10 de marzo y acabó el 11 de abril. Yo me enteré pocos días antes del cierre de la convocatoria así que entré por los pelos. Para hacer la inscripción había que pagar 30 euros.

Tengo que decir que ésto es una inversión de la que no sabes si obtendrás un beneficio, sobre todo para la gente que vive fuera de Madrid. Para realizar las pruebas de selección hay que ir allí y seguramente quedarte un día a dormir, es un constante sacadinero que muchos no están dispuestos a permitirse. Además hay gente que ya trabaja y la entrevista te obligará a pedir un día entre semana para poder hacerla.

El 26 de abril fuí al primer ejercicio, el de conocimientos informáticos, sin saber temario o lo que pudiese entrar dentro del examen. En aquél momento no entendía qué clase de beca podía ser si no podías preparar nada. Ahora sé que lo que se busca con el primer test es comprobar la experiencia obtenida por los participantes, ya sea de anteriores trabajos, de la uni (¡já!) o por cuenta propia.

Pero no acaba ahí el tema, el 24 de mayo tocaban los exámenes orales y escritos de idiomas. Realmente con el de inglés vale, pero yo me apunté también al de francés para subir algo de nota. No creo que sean excesivamente relevantes, salvo que no seas un auténtico zote y no puedas desenvolverte allá donde te manden ni por señas.

La parte más importante a mi juicio, fue la entrevista. En ella se busca conocer al futuro becario y darle el destino más adecuado de los que vayan quedando libres (sí, no se tiene opción a elegir, aunque sí que das una lista de preferencias que puede que tengan en cuenta). No hay que tomarse la entrevista demasiado en serio porque los nervios pueden jugar una mala pasada.

Después de todas las pruebas, quedé el 31 de los más de 300 que nos presentábamos, no está mal.

Y mi destino es Oslo.