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Viaje a Rusia parte I (Moscú)

Ya está, impacientes 🙂 La primera parte del viaje a Rusia está publicada como podéis ver. Ahora seguro que se han creado grandes expectativas sobre este artículo y decepciono a más de uno. Pero qué es la vida sino una cadena de decepciones

Este viaje puede considerarse el broche final de la beca ICEX, ya que aprovechando una oferta bastante buena de Iberia intentamos montar la reunión definitiva con el becario de 15 meses de Moscú como anfitrión. Como viene siendo habitual, apenas tuvimos organización de ningún tipo. Yo no estaba seguro de conseguir el visado con solo una semana de antelación y la verdad, me había empezado a hacer a la idea de no hacer el viaje. Conseguimos el visado en únicamente 2 días. Otros tuvieron más suerte (o más morro) y se lo dieron en media hora. Pero el caso es que conseguimos todo lo necesario para entrar en el país.

La primera impresión que da Moscú es la de ser todo bastante austero, aunque luego te das cuenta que no lo es tanto. Es como si la caída del comunismo hubiese dado lugar a la liberación completa. Eso sí, para los que tienen pasta para permitírselo, porque el resto malvive como puede y afortunadamente no tienen que preocuparse por una vivienda por tener todos alguna en propiedad (reminiscencias del comunismo), pero ya se verá lo que pasa en unos años.

Posando en el Kremlin

Una vez asentados ya podíamos empezar a ver cosas. En este aspecto la ciudad me decepcionó un poco porque siempre la pintan como muy bonita y demás, pero lo único bonito son los edificios más emblemáticos y tampoco son para tanto. En cambio sí que me encantó la parte histórica, el ambiente y el estilo de vida ruso.

La catedral de San Basilio en la Plaza Roja

Bailando con el edificio del Tetris y un poco de frío

Otra vez la Catedral de San Basilio

En un parque alejado del centro de Moscú

Nos hartamos a dar vueltas por la ciudad para visitar cosas siempre que no estuviésemos desayunando en la cafetería del edificio de la Oficina Comercial. Un gran lugar en el que te hinchabas a comer en buffet libre y al que fuimos asiduos durante el tiempo que estuvimos en Moscú. El desayuno es la comida más importante del día, no hay que descuidarlo 🙂

Os prometo que aquí solo estábamos tratando de hacer cuentas para pagar el desayuno

Para movernos por la ciudad, usamos siempre el metro, que es muy barato y bastante espectacular a la vista. Espectacular son los subterráneos y escaleras interminables, porque lo que es el tren en sí, parece que no ha habido ni una sola renovación desde que cayó el bloque comunista. Hacen un ruido infernal y parece que van a desmontarse en cada traqueteo, pero tienen una frecuencia de llegada que ya quisieran muchas ciudades. Y eso sí, jamás esperamos más de cinco minutos a que llegase un metro.

Escaleras mecánicas del metro

Una de las muchas decoraciones de los subterráneos

Durante los días de estancia en Moscú no perdimos ocasión de salir de fiesta. Es una ciudad bastante curiosa en cuanto a este aspecto y merece la pena vivirlo, ya sabréis por qué lo digo cuando estéis allí y lo veáis 🙂

Fiesta en casa de un conocido de Jon

Tuvimos también la gran suerte de que coincidiese Halloween mientras estábamos allí, con lo que la diversión estuvo asegurada, aunque no hace falta precisamente ir en esas fechas, como ya he dicho antes, Moscú es una gran ciudad para salir a divertirse por la noche.

Disfrazados antes de ir a la fiesta de Halloween

Del viaje me quedo conque los rusos no son tan antipáticos como los pintan. Vale que sí hay gente algo borde, pero no tanto como lo venden siempre.

Aprovecho para agradecer a los compis de viaje los días tan fantásticos que pasé en Rusia y sobre todo a Jon, por ser un anfitrión excelente.

Ahora toca esperar a la segunda parte…

Vuelta a casa

Vuelvo a poner un post automático, porque ahora mismo estaré en el viaje de vuelta a casa, el viaje definitivo de esta beca (Oslo-Amsterdam-Madrid-Santander), aunque seguramente no sea el último. Creo que como a todos, esta beca nos ha marcado para siempre y el resto de nuestra vida no será más que una continuación de ella.

De nuevo vuelvo a Santander, no sé por cuánto tiempo. Ha sido un año muy largo, o muy corto, según quiera mirarse. Han pasado tantas cosas. Tan distintas. Unas buenas y otras malas. Puede que exactamente igual que cuando estás en tu sitio, pero estando fuera de casa es distinto, todo se percibe y te afecta de manera diferente.

Al final el recuerdo de todo, bueno y malo, es positivo sin dudarlo por un momento. Marea un poco pensar en todo ello al mismo tiempo. Tantos viajes, aventuras, descubrimientos, visitas, gente, sentimientos. Tanta vida.

Así que a todos aquellos con los que tuve la suerte de cruzarme en el camino: ha sido un verdadero placer conoceros. Un fuerte abrazo y gracias.

Ruta: Øygardsstølen – Kjeragbolten – Nesatind

Hace tiempo que no actualizo el blog, pero julio está siendo un mes en el que estoy demasiado ocupado. Entre viajes y visitas, apenas tengo tiempo para mucho más que no sea organizar las cosas para que salgan medianamente bien.

Desafío Cantabria vs Noruega miniEn esta ocasión la ruta se desarrolla cerca de Stavanger, al igual que la anterior, y comenzaré el relato en el día anterior. Lo hago así porque quiero comentar lo que hicimos para llegar a la zona de comienzo de la ruta, que no tiene desperdicio alguno.

El mismo día en el que subimos a Preikestolen, nos pusimos en marcha a Lysebotn, un pueblecito al final del Lysefjord. El pueblo es famoso por ser el punto de partida para mucha gente que practica salto base desde lo alto de una de las paredes del fiordo. Hace tiempo ya puse un vídeo sobre ello.

La carretera para llegar al pueblecito es increíble. Está llena de paisajes fabulosos. Incluso en zonas donde no hay nada, la gente ha contribuido a hacer sitios especiales como campos de montañas de piedras.

Llanura empedrada

En este lugar mucha gente puso su montaña de piedras, a saber por qué

Montaña de piedras

Nosotros contribuimos con un granito de arena

Después de construir nuestra torre y ser picados por miles de mosquitos, bajamos la parte final de la carretera que resulta todavía más espectacular.

Curvas en la carretera a Lysebotn

Curvas y más curvas para llegar al ¿final?/¿comienzo? del fiordo

Túnel antes de Lysebotn

Túnel en el tramo final antes de llegar a Lysebotn

Aún siendo tarde, no pudimos evitar ir al puerto a disfrutar de las vistas que había del fiordo. Parece imposible que a las 12 de la noche haya tanta luz en la zona y ese color tan especial.

Lysefjord al anochecer

Fotaza de las que se ponen de fondo de escritorio 😀

Un ratito después utilizamos el invento del siglo, la barbacoa de usar y tirar que habíamos comprado en el super esa misma mañana, para prepararnos una cenita en toda regla. Y es que el engangsgrill es uno de los mejores inventos de estos países y una de las pocas cosas baratas que se pueden encontrar. Calculo que si existiese en España, el país se convertiría en una bola de fuego perpetuo.

Barbacoa de combate

A recuperar fuerzas que al día siguiente tocaba darse palizón de nuevo

Y nada, al día siguiente madrugamos para volver a darnos palicilla subiendo al Kjeragbolten y Nesatind. Dos sitios espectaculares y de los más bonitos que he visto en Noruega.

Salida de la ruta

Antes de empezar la subida infernal que hay al comienzo

La ruta es un sube y baja continuo con bastantes pendientes muy fuertes pero perfectamente señalizado y el suelo muy pisado. Al contrario que Preikestolen, aquí no creo que pueda subir todo el mundo. Hay zonas con cadena para agarrarse tanto al subir como al bajar, que me recuerdan mucho al paso complicado de la Canal de Jenduda. Pero el esfuerzo merece la pena, y sobre todo cuando bates records y lo haces en hora y media 🙂

Kjeragbolten

Aquí nos acordamos de una frase reconocida por todo becario ICEX que se precie: “No os expongáis”

Montaje Kjeragbolten

No pudimos evitar hacer esta tontería

Un poco más abajo, en Nesatind, nos encontramos con un noruego que había cargado una silla de playa hasta arriba y pretendía hacerse una foto subido a ella en el Kjeragbolten y nos prestó para hacer unas cuantas fotos. Fue una lástima que estuviésemos de regreso y no pudiésemos ver si lo conseguía o no.

Descansando en Nesatind

Pequeño relax antes de continuar la bajada hasta el coche

Total, que el tiempo acompañó bastante y haber hecho primero Preikestolen fue la opción correcta. Si se hubiese hecho al revés estoy seguro que Preikestolen no nos habría impresionado tanto.

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Viaje a Estocolmo

Como no quiero aburrir con textos extra-largos de un viaje que tampoco tuvo muchas cosas destacables, hago un resumen por encima y luego pongo las fotos de rigor. Que no hubiese cosas destacables no significa que no me lo pasase genial. Descubrir una ciudad yendo a tiro hecho gracias a alguien que vive allí es una gozada. ¡Gracias, Pablo!

Los tres días del puente hizo buenísimo, llegamos a ver en algun termómetro que había 29ºC. Así da gusto viajar y visitar ciudades, aunque a veces el sol era un poco insoportable. A pesar de llevar cremita me quemé los brazos.

Las cosas que recomiendo visitar son el museo Skansen y el Vasa. Sin duda lo mejor de la ciudad sin contar los canales y el ambiente.

Vista desde el ayuntamiento de Estocolmo 1

Vista desde la torre del ayuntamiento de Estocolmo

Vista desde el ayuntamiento de Estocolmo 2

Por esta zona vive Pablo, el becario de Estocolmo

Informáticos en Estocolmo

Sentaditos al lado del río, dos informáticos achicharrados bajo el sol

Maratón de Estocolmo

Corredores de la maratón de Estocolmo

Cambio de guardia

Cambio de guardia en el Palacio Real

Dentro de la campana del Vasa

La campana del Vasa con la que llamaban a comer xD

Acariciando el Sol

Foto artística donde las haya

Juego último modelo

Juego antediluviano en el museo Skansen cuyo objetivo era construir un tren a piezas

Museo Skansen 1

Calles del museo Skansen llenas de turistas

Cabalgando a lomos de un cerdito

Nueva modalidad de hípica, sobre cerdito

Cabinas mix

Las cabinas de Estocolmo

Kot 42 et Liège

A veces se reciben correos de esos que no te esperas, de gente de la que hace mucho que no tienes noticias, pero que sorprenden si cabe aún más por este motivo.

Sabía que Hind, una antigua compañera de kot en Bélgica, había estado haciendo un cortometraje con algunas imágenes que había grabado en la cocina de la casa y lo había completado con otras cosas. Pero no me esperaba un resultado como el que he recibido.

Aunque a todo el que lo vea le parecerá que es una sucesión de imágenes sin mucho sentido, para mí y los que vivimos en el kot 42 de la Rue Hullos en Lieja, creo que nos hace recordar una de las mejores épocas de nuestra vida.

Así que Hind: Merci beaucoup! Bon boulot! C’est quoi l’ambience ici? 😀

Primera semana en Madrid

Ya llevo una semana en Madrid, se me ha pasado bastante rápida teniendo en cuenta que la monotonía está ahí presente todo el rato. Un día normal aquí pasa por levantarse a las 8 de la mañana aproximadamente, desayunar y el resto del día estar encerrado en el edificio Regus con el curso de informática de la beca.

La verdad es que es bastante útil. Si se quiere, se pueden aprender infinidad de cosas, pero está todo tan comprimido en tan poco espacio de tiempo que acabas con la cabeza como un bombo. El jueves, hemos estado el día completo con Windows 2003 y yo no podía más. Además hay que decir que si realmente luego eso nos sirviese de algo en la oficina… me sorprendería.

En cuanto a la vida fuera del curso, se agradece romper la monotonía saliendo a correr algún día o echando pachanga de futbol con los otros becarios. Todavía estoy pendiente que me llamen del gimnasio al que fuí el otro día. Se supone que puedo ir a cualquier Body Factory de España al estar inscrito en el de Santander, pero me pusieron pegas en el de Arcentales, dijeron que me llamarían cuando se supiese algo pero sigo sin saber nada. El caso es dar problemas a lo tonto, sobre todo cuando no tienes ni idea de lo que hablas.

Sobre mi estancia en Noruega, todavía no me he hecho a la idea de ir allí, estoy exactamente igual que cuando fuí a Bélgica y no creo que me percate de todo hasta que realmente llegue a Oslo y pasen unos días. No tengo piso aunque confío que pueda coger algo con otros becarios, tal vez esta residencia de estudiantes mientras se busca un piso para el resto del tiempo de estancia.