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Oslo Maraton 2012

Por tercer año consecutivo participé en la maratón de Oslo. Parece que fue ayer cuando crucé la meta por primera vez, aunque ya fuese hace dos ediciones. Muchísimas cosas han cambiado desde entonces tanto en el plano personal como en el deportivo. Pero como este post va de la maratón, me centraré en el segundo aspecto 🙂

El año pasado terminé la carrera bastante al límite y me hizo plantearme bastantes cosas. En un primer momento la idea era no volver a correr después de demostrarme que lo podía hacer mejor, pero solo lo hice mejor física y no mentalmente. Me parece que he descubierto que el punto fuerte de un corredor (ampliable a muchos otros deportes y disciplinas) no es la habilidad física sino la mental. He visto que la manera de superarse es mantener siempre el control de lo que se hace y conocer muy bien tu propio cuerpo. Por eso este año decidí participar en más carreras y entrenar aún más, para conocer mejor mi capacidad física y saber en cada momento lo que hacer. Me he vuelto más conservador en competición y suelo ir por debajo del ritmo de carrera hasta superar los puntos críticos y entonces ya me permito ir más forzado. Tal vez no sea la manera óptima de enfrentarse a las carreras, pero a mí me funciona y me hace sentir bien al llegar a meta. El siguiente punto a cambiar será ese, ser más constante durante la carrera y no tener altibajos. Pero hablemos de la carrera en sí.

Como novedad de este año, la carrera se celebró en sábado y para todas las distancias (niños, 3K, 10K, media maratón y maratón), cuando en ediciones anteriores se repartieron entre sábado y domingo. Tuve la impresión que al ser sábado había más gente animando por las calles a pesar del mal tiempo y el frío. Varios amigos y conocidos corrieron en otras distancias, y uno de ellos participó conmigo en la maratón.

Desde el pistoletazo de salida me tomé la carrera con bastante calma, dispuesto a disfrutar al máximo de la que ya puedo considerar mi prueba reina. En esta ocasión quise probar una nueva técnica de carrera con la que ya llevaba unas cuantas semanas jugueteando. Se trata de ajustar el ritmo a unos 180 pasos por minuto, ya que te fuerza a dar zancadas más cortas y procurar caer con la parte delantera de la planta del pie. La teoría dice que al impactar sobre ese lugar en vez del talón, las articulaciones sufren mucho menos puesto que la rodilla no está bloqueada. Tiene bastante lógica y el simple hecho de ir a más pasos por minuto ya me había demostrado que te permite ir a la misma velocidad con pulsaciones un poco más bajas. Es posible que fuese un poco pronto para probar esto porque la musculatura de la pierna necesita ajustarse, pero no podía aguantarme las ganas de ver si funcionaba.

Poco a poco íbamos comiendo kilómetro tras kilómetro y aun así veía un poco lejos mi objetivo de completar la carrera en 3h30m. En esta ocasión no quise forzar hasta no estar seguro de que iba a ser capaz de terminar la carrera sin morir en el intento. Durante la primera vuelta fui conservador y estuve un poco por encima de los 5 min/km que me permitirían acabar en 3h30m. Me dediqué a disfrutar del ambiente, de la compañía y a pensar en cómo afrontaría la segunda vuelta para no darme de bruces con el temido “muro”. Aproximadamente en el kilómetro 27, me separé de mi compañero y tuve que afrontar el resto solo. Me vino muy bien correr con él porque me sirvió de referencia para no ir demasiado acelerado y porque siempre es más entretenido hacer kilómetros con buena compañía.

Tal y como ya dije anteriormente, la meteorología no fue la mejor ya que la temperatura era bastante baja, llovía a ratos y en las zonas más descubiertas el viento te helaba y te hacía perder ritmo. Concretamente el área en construcción más al Este de la Ópera de Oslo se hací­a un suplicio. A esa altura más o menos, habiendo superado el kilómetro 32, decidí­ que ya era momento de apretar e intentar alcanzar la marca objetivo. Toda esa distancia final la recorrí­ a una media de 4m30s por kilómetro, con las pulsaciones disparadas pero con suficientes reservas como para permitirme el lujo. De nuevo estaba en mi salsa, adelantando corredores que no podí­an hacer mucho más esfuerzo y me miraban pasar preguntándose si estaba en la misma competición que ellos.

Obras en Ópera de Oslo

Zona en obras cerca de la Ópera de Oslo

Sin duda me divertí­ en esa parte final, siempre lo hago cuando sé que voy a terminar una carrera en el tiempo previsto. Por lo que la última parte en la que se recorre una de las zonas empedradas de Karl Johans gate y luego hay una cuesta que parece puesta a mala leche, me sentí­ ligero como una gacela.

Fue en la llegada a meta donde más se notó el cambio de fecha y sobre todo, el estar en una zona más céntrica. A pesar del tiempo tan inestable, mucha gente se acercó para curiosear por la zona, eso sí­, cada cual animaba a sus conocidos. Ya considerándome veterano de esta carrera, puedo decir que lo más destacado es el público tan soso de Oslo.

Por terminar la carrera nos dieron una medalla que ha pasado a estar colgada en mi habitación junto al resto. Ya empiezo a amontonar bastantes… Con anterioridad también nos dieron una camiseta, una cinta para la frente y un montón de panfletos de publicidad y otras cosas inútiles.

Un gran fallo que cometió la organización fue el sistema que tenían para recoger las mochilas que los corredores habí­amos dejado con la ropa de repuesto. No dejaban pasar dentro de la carpa a más de 3 ó 4 personas a la vez con lo que se formó una cola impresionante y al aire libre. Hací­a muchí­simo frí­o y estaba lloviendo. Todo el mundo sabe que no es lo mejor para después de terminar una maratón. Espero que en la siguiente edición tengan en cuenta esto y lo solventen de alguna manera.

Resultado final: 3h37m. Muy cerca de mi objetivo y contento de haber dado por terminada esta temporada con la última carrera del año. Aunque… tal vez una más…

Estadí­sticas de la carrera

Oslo Maraton 2011 (Carrera)

¡Yepa! Esto va una semanita tarde pero estaba esperando a la inspiración y a tener todo el material disponible porque no quería estar goteando datos constantemente. Lo primero de todo: ¡terminé! Hice un tiempo de 3:44:46, lo cual son 23 minutos menos que el año pasado, pero 24 más de los que tenía pensado hacer éste. Hay que recordar que mi objetivo eran 3 horas y 20 minutos. Y eso deja con un sabor agridulce bastante extraño.

Veamos si alguien me encuentra entre toda esta gente…

Empecé en la segunda oleada y no pude acercarme a las liebres de 3:30 o 3:45 antes del pistoletazo de salida por la cantidad de gente que había. Los primeros  6-7 kilómetros estuve yendo a un ritmo un poco inferior del de carrera y adelantando a muchísima gente por haber salido tan atrás. En el primero puesto de avituallamiento hubo un poco de caos por el cuello de botella que se formaba, pero seguí adelantando gente. Me encontraba muy bien e iba dentro de los tiempos planeados.

Llegué a la distancia de media maratón muy bien, fresco como una lechuga y con ganas de seguir. Sabía que esta vez el “muro” iba a llegar en todo su esplendor y estaba algo pendiente de ello. Aproximadamente en el kilómetro 28 bajé un poco el ritmo para que no fuese demasiado fuerte, pero creo que eso daba igual. Aun así me encontraba posicionado entre las liebres de 3:15 y 3:30 (más cerca de la segunda que de la primera) con lo que todo iba segun lo previsto.

Esta foto es del km 31, en el que todavía me encontraba muy bien

Fue en el kilómetro 33 donde noté una falta de fuerzas total y un montón de pensamientos negativos que me inundaban. Estaba sintiendo el famoso “muro” y aunque es mi segunda maratón, la sensación era nueva. Sabía que en este momento tienes que tirar de motivación y ser positivo porque el cuerpo hace todo lo contrario para que pares y dejes de torturarlo. Sabía lo que hacer, pero no podía ser positivo. De todos modos seguí corriendo aunque el ritmo iba siendo cada vez más lento como puede verse en la siguiente tabla y en la gráfica.

PuntoTiempomin/kmkm/hTiempo vueltamin/kmkm/h
5 km0:24:494:5812.090:24:494:5812.09
14 km1:09:114:5712.140:44:234:5612.17
18 km1:29:224:5812.090:20:115:0311.89
19,5 km1:36:394:5812.110:07:174:5212.37
26,1 km2:11:115:0211.940:34:335:1411.47
35,1 km3:01:275:1111.610:50:165:3610.74
39,1 km3:25:065:1511.440:23:405:5510.15
40,6 km3:34:125:1711.360:09:076:159.62
42,195 km3:44:465:2011.260:10:346:289.29

 

Hacer click para ver la gráfica más grande

La distancia hasta el último punto de avituallamiento en el kilómetro 39 se me hizo eterna y esos dos últimos kilómetros hasta la meta fueron un sufrimiento continuo. Sé que era más bien psicológico porque aunque a ratos me daban calambres en una de las piernas, otras veces conseguía sobreponerme y recuperar mi ritmo de carrera normal. Los dos últimos kilómetros sí que fueron horribles. Daban ganas de parar y terminar la carrera andando, pero con el apoyo de algún otro corredor y un último esfuerzo llegué a la meta.

En la llegada a la meta intenté llegar lo más digno posible

Terminé feliz, pero no tanto como el año anterior porque mi objetivo había quedado bastante lejos a pesar de bajar tanto la marca. Estaba seguro que lo podía haber hecho aun mejor. Es curioso porque lo primero que dije a mis amigos al acabar fue “no dejéis que me apunte el año que viene” y al día siguiente ya tenía ganas de volver a correr.

Comprobando si la medalla era de metal

Es curioso porque siempre sale alguien arrastrándose en las fotos de meta

El sufrimiento personificado

Tardé mi buena media hora en ser capaz de calmar las pulsaciones que llevaba aceleradísimas, me costó muchísimo sentarme en el césped para estirar y más aún volver a levantarme. Pero después de ese espacio de tiempo en el que estaba completamente vulnerable me encontré mucho mejor e incluso hasta tuve hambre. Me comí dos plátanos y bebí un montón de líquidos. ¡Hasta me animé a ir andando a casa! Y eso que es una media hora aproximadamente.

La recuperación fue genial. El segundo día ya fuí a dar un pequeño paseo corriendo para quitar las pocas agujetas que me quedaban y al día siguiente desaparecieron. Sin duda lo mejor de haber entrenado tanto es que la recuperación ha sido muy rápida.

Ahora que ya está hecho, pretendo no volver a competir en maratones, pero es difícil de decir. A veces me levanto con serias dudas sobre por qué no hacerlo. El único motivo que tengo es que consume muchísmo tiempo y esfuerzo. La recompensa merece la pena, pero… ¿tanto? Ya se verá.

Oslo Maraton 2011 (Stavanger Maraton)

Este fin de semana pasado se celebró la Maratón de Stavanger (la ciudad del petróleo aquí en Noruega) y como era de esperar, el principal patrocinador era Marathon Oil. Me quedé en casa de un amigo que me acogió amablemente esos días. El sábado (día de la carrera) me levanté pronto para desayunar en condiciones y tener la digestión hecha cuando empezase la carrera y un rato después me pasé por la oficina de turismo de Stavanger para recoger mi dorsal. Ya había montadas un par de carpas y un escenario, además de haber bastante gente calentando por el lugar. Ver el pequeño ambientillo hizo que me empezase a poner algo nervioso.
Volví a casa para ponerme la ropa de correr. No sabía si tendría que llevar chaqueta durante la carrera porque estaba amenazando lluvia todo el rato pero afortunadamente el fuerte viento se llevaba las nubes más negras en un visto y no visto. Al final opté por ir en camiseta. Si llovía, iba a ser divertido.
Ya en la zona de salida, fui a uno de los baños a echar el último pis psicológico, pero la organización, en su infinita sabiduría, había puesto únicamente dos baños para los 700 que íbamos a salir en la media maratón. Así que fuí a darle los buenos días al primer árbol que encontré en el parque más cercano.
La maravillosa cola para ir al baño a escasos 10 minutos de la salida
Nos preparamos todos para ir a la zona de salida y me aparté un poco de la multitud. No sabía exactamente el ritmo con el que iba a empezar mucha de la gente y no quería que me molestasen.
Los corredores dispuestos a salir
Las mascotas de la carrera infantil se pasearon por la línea de salida
La salida fue bastante limpia porque toda la gente iba a un ritmo cómodo y sin cruzarse demasiado delante tuyo.
Salida tras el pistoletazo
Entonces fue cuando me dí cuenta de algo que ya sospechaba. Mi pulsómetro se estaba quedando sin pilas y me daba la medición cada 10 minutos o así y no era nada precisa. Así que tuve que obviar el aparato y guiarme más por mis sensaciones, cosa bastante sencilla porque con todos los kilómetros que me he pegado este año puedo calcular a ojo si voy con el ritmo correcto o no.
Después de hacer una carrera bastante buena, manteniéndome a 4:40 min/km, en el kilómetro 14 ví que estaba bastante fresco y aceleré. Fue un error porque todavía quedaba un mundo hasta la meta y cuando llegué al kilómetro 17 estaba totalmente agotado. Bajé el ritmo de nuevo con una sensación de cansancio brutal y pensando que tal vez no llegase al final. En el último puesto de avituallamiento tomé bebida isotónica y me encontré mejor, lo justo para permitirme el lujo de subir ritmo de nuevo en el último kilómetro. En esos momentos de agotamiento extremo, otro chico al que alcancé empezó a sentir una debilidad extrema y tuvo que retirarse dando tumbos. Vi cómo se abrazaba a un árbol y no era capaz de dar un paso más. Le ayudaron unos cuantos espectadores de la carrera mientras yo le dejaba atrás.
El recorrido fue muy cómodo. No hubo pendientes pronunciadas salvo en un par de lugares que luego se recuperaban con bajadas ligeras constantes. Solo una cuesta arriba casi al final, en los momentos en que peor me encontraba, fue de la que peor recuerdo tengo. Al ir todo el tiempo pegado al agua del mar las vistas eran muy bonitas pero también se estaba mucho más expuesto al viento.
èltimos metros antes de la llegada a la meta
Contento por haber acabado entero y con medalla
Llegué bastante más machacado que en la media maratón de Hadeland pero me recuperé bastante rápido. Creo que si no hubiese hecho el tonto como lo hice al cambiar de ritmo, habría llegado bastante más fresco. Siempre me queda el consuelo de ver que otros llegaron peor.
Recuperando el aliento

Ahora me queda la duda de si seré capaz de mantener este ritmo durante el doble de tiempo y de distancia. En cuatro semanas lo averiguaré.