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De Rositas y Margaritas – Capítulo IV (Si cuela, cuela)

Dicen que Noruega tiene un índice muy alto de morosidad para ser un país en el que no hay mucha gente que pase apuros económicos y por eso son tan estrictos con las facturas, los plazos de pago y las multas por no pagar a tiempo.

Pero lo que nadie tiene en cuenta es el “pillaje” a la hora de cobrar cosas a la gente o de esos pequeños “descuidos” si no estás atento. Poco a poco mi mentalidad ha ido evolucionando desde que estoy aquí y he pasado a fijarme en absolutamente todo lo que me cobran, desde el ticket del super hasta las facturas de la luz.

Creo que todo empezó hace ya dos años, en un sitio bastante peculiar para ello, la recepción del gimnasio. En aquel entonces pagaba la cuota mensual en efectivo cada mes, que eran 430 coronas. Un día como cualquier otro, sin venir a cuento, llegué a la recepción, dije que iba a pagar el mes y la chica me dijo con una amplia sonrisa: “Son 465 coronas”. Un noruego de pura cepa, como ya comenté en un post anterior, no habría dicho ni mu, habría sacado la billetera y apoquinado como un campeón. Yo, inocente de mí, pregunté: “¿por qué?” Y ahí comenzó el primer quebradero de cabeza que hizo cambiar mi manera de ser para siempre.

La amable chica de la recepción revisó algo en el ordenador, aporreó el teclado, hizo dos o tres clicks y me dijo: “Ah, pues son 430”. Sonreí orgulloso de haberme salido con la mía. Pagué, imprimió un ticket y hasta más ver. Cuál fue mi sorpresa al mes siguiente cuando además del aviso normal del pago de la factura me llegó un aviso de impago de otra distinta con un recargo de regalo por no haber pagado a tiempo. Durante seis meses estuve yendo a pagar religiosamente la factura del mes en curso y a quejarme por recibir la de impago, que aumentaba al mismo tiempo que mi cabreo. Cuando ya me harté de ver que no solucionaban el problema y les amenacé conque me iba a borrar del gimnasio y me iría del país en breve, se avanzó un poco más. Tuve que ponerme en contacto con la agencia que estaba tramitando el impago de la factura y justificar con los tickets de todo el año que ya estaba pagada. Afortunadamente estaba guardando todos y la cosa quedó ahí. Pero me pregunto si debería haber pagado lo que me dijo para evitarme todo el jaleo. La respuesta es NO y desde entonces tengo una cruzada personal contra este tipo de cosas que me enervan a más no poder.

Otros ejemplos de este tipo son los vendedores que te ofrecen pastillas de Omega-3 para suplir la falta de luz durante el invierno, te dan una muestra y te cogen los datos. Al cabo de un par de meses te llegan a casa, dos botes de pastillas, una suscripción anual para recibir las pastillas en tu domicilio cada mes y una bonita factura por todo ello. Esto a mí no me ha pasado porque ya no doy mis datos ni aunque me prometan un contrato en propiedad de una casa firmado por un notario con sangre de unicornio.

Pero hay más. Sorpresas al llegar a hoteles por sobrecargos, en alquileres de coches, contratos de móvil… En el trabajo ya ni me meto. Cargos sin avisar aunque hubiese una propuesta firmada antes, trabajos a medio hacer, facturas sin recibir la mercancía.

Hay mil y una aventuras, y cada día, con solo salir a la calle y cuando menos te lo esperes, habrá una a la vuelta de cualquier esquina. No hay lugar para el aburrimiento en Noruega.

Vitamina D

A puntito de comenzar mi tercer invierno en Noruega y después de la experiencia de estos dos años voy a hacer un experimento para comprobar algo que hice mi primer invierno aquí inconscientemente.

Primero de todo hay que hacer un pequeño resumen de lo que pasa aquí durante este período. En invierno, además del frío y la nieve que pueda haber, lo que más puede molestar es la falta de horas de luz. Prácticamente se vive en noche constante. Dicen que a veces la nieve ayuda a que haya más claridad al tener las calles blancas, pero es algo que no llega hasta finales de diciembre o principios de enero. De todos modos, la luz del sol es necesaria porque al contacto con la piel facilita que generemos vitamina D, una de las vitaminas a las que menos se presta atención porque en países como España es muy complicado tener niveles descompensados. Más información sobre la vitamina.

Los noruegos suelen tomar aceite de hígado de bacalao o pastillas con omega3 para suplir esa falta durante el invierno.

Mi primer invierno en el país no noté absolutamente nada, todo fue a la perfección. Pero el segundo sí que noté algún que otro cambio de humor y cansancio generalizado.

Una teoría que barajo es que durante el primer invierno estuve siguiendo una dieta para entrenamiento de volumen en el gimnasio. El segundo, no.

Sin saberlo comí grandes cantidades de lácteos, huevos cocidos, salmón y atún entre otras cosas. Todo ello son fuentes bastante importantes de vitamina D.

Por lo tanto, como quiero volver a recuperar el peso que perdí durante los entrenamientos de la maratón, seguiré de nuevo la preciada “Dieta de volumen mágica” y comprobaremos si realmente afecta en algo a los niveles de vitamina D.

Mientras tanto, disfrutad con este vídeo de nuestros amigos los Fraguel Rock.

Oslo Maraton (VI y última)

Hecho está. Tiempo total: 4 horas, 7 minutos, 56 segundos. Lo cual no esta nada mal para ser mi primera maratón.

Llegada a la meta fresco como una lechuga

Disfrutando de la medalla a lo Nadal

En general la experiencia ha estado muy bien, salvo que los noruegos son bastante sosos animando, el ambiente durante la carrera me gustó mucho. No me imagino como debe ser en otras competiciones por ahí.

Las sensaciones de carrera fueron distintas por momentos. Estuve bastante cómodo durante todo el recorrido, tan cómodo que me permití apretar un poco al llegar a la media maratón. A los 25km aproximadamente llegó el tan temido “muro”. Lo máximo que noté fue una carga tremenda en los músculos de las piernas, tal como si intentase apretar un poco más me iba a dar un calambre y quedarme tirado en la cuneta. Bajé un poco el ritmo y me puse a chupar rueda de un señor que iba a una velocidad muy cómoda. En ese momento pensé que iba a ir detras suyo hasta el final, pero al cabo de unos pocos kilómetros, mi liebre particular se quedó sin fuelle y empezó a ir más despacio, así que tuve que pasarle y seguir por mi cuenta.

Exprimí el botecito de gel apurando las últimas gotas antes de llegar a uno de los últimos puestos de avituallamiento y me di cuenta que me encontraba fresco como una lechuga y podía ir más rápido. Pasé de los 10km/h del resto de la carrera a 12km/h. Y así me mantuve durante los últimos 8-9 kilómetros.

Click para agrandar la gráfica de min/km

La sensación de ir adelantando gente y saber que vas sobrado, al final de una carrera como esta, en la que supuestamente debería estar arrastrándome por los suelos, es algo que no creo que mucha gente pueda experimentar. Los que van a hacer tiempo no pueden esprintar, van al límite todo el tiempo, mientras que yo fuí a mi ritmo durante toda la primera mitad de la maratón, sin saber que realmente iba sobrado. Creo que el momento cumbre fue cuando adelanté a la liebre que pone la organización de carrera que marca las 4 horas y el tío iba andando.

Destacar que el circuito eran dos vueltas al mismo recorrido con lo que se pueden comparar los tiempos por tramo. En todos ellos bajé el tiempo en la segunda parte del maratón, cosa bastante inesperada.

ControlTiempo totalTiempo tramomin/kmkm/h
4,3 km0:25:210:25:215:5410.18
9,9 km1:00:370:35:166:189.53
13,8 km1:26:120:25:366:349.14
21,097 km2:09:390:43:275:5810.08
25,4 km2:33:380:23:595:3510.76
31 km3:08:060:34:296:109.75
34,9 km3:31:500:23:446:069.86
42,195 km4:07:560:36:074:5712.13

Y con esto se acabó el correr, que como repetiré una y mil veces, no me gusta hacerlo. Pero merece la pena entrenar para vivir esta experiencia aunque sea una vez en la vida.

ControlTiempo totalTiempo tramomin/kmkm/h
4,3 km0:25:210:25:215:5410.18
9,9 km1:00:370:35:166:189.53
13,8 km1:26:120:25:366:349.14
21,097 km2:09:390:43:275:5810.08
25,4 km2:33:380:23:595:3510.76
31 km3:08:060:34:296:109.75
34,9 km3:31:500:23:446:069.86
42,195 km4:07:560:36:074:5712.13

De Rositas y Margaritas – Capítulo III (Viajar es un placer)

Viajar con los noruegos es una cosa bastante curiosa. Yo creo que es uno de los países en los que la gente más viaja al extranjero, por la sencilla razón de que sale más barato ir de vacaciones fuera que quedarse en casa haciendo vida normal. Ojo que yo también sigo esa premisa, no reprocho nada a los noruegos por ello. El único problema es que para ellos las vacaciones empiezan en el momento de despegue del avión y ya en él comienzan a consumir importantes cantidades de alcohol y a armar una gresca increíble comparada con la que pueda montar un grupo de españoles borrachos, sumado a que suelen tener bastantes críos y viajar con ellos. Si además el vuelo es de Ryanair, ríete tú de los viajes en autobús de las películas de Paco Martínez Soria.

Pero no hay que ir fuera de Noruega o que estén borrachos para ver que algo raro pasa entre ellos y los medios de transporte. Un simple viaje en autobús o metro es una odisea. Normas tan básicas y de sentido común como decir perdón para pedir paso y poder salir, o esperar a que la gente salga del medio de transporte antes de intentar entrar, son sustituidas sistemáticamente por empujones sin sentido como si el simple hecho de entrar o salir fuese cuestión de vida o muerte.

Sí, también hay carteles con el mensaje “dejen salir antes de entrar“.

De verdad que a veces me hacen pensar que el resto de gente no les importa y pasan de interactuar o comunicarse con ellos.

De Rositas y Margaritas – Capítulo II (No destacar para triunfar)

Otra de las cualidades de este pueblo, la cual no sabría decir si es una fortaleza o una debilidad, es la timidez o el miedo a hacerse notar. Lo considero una ventaja en cuanto a que son gente humilde y sencilla, en su mayoría sin ningún tipo de malicia. Son capaces de creer que Elvis sigue vivo y está viviendo en tu casa si se lo dices mirando a los ojos y con la debida seriedad. Esto es algo que va cambiando poco a poco y hace que los noruegos sean más desconfiados que hace un tiempo atrás. Una lástima.

La desventaja es que esa timidez extrema deriva en problemas más serios.

El primero es no quejarse por nada. Si algo les desfavorece, es difícil que protesten o digan lo más mínimo para mostrar su desacuerdo. Un claro ejemplo es una imagen que jamás se me olvidará, en el autobús, cuando una persona quiso bajar en una parada pero el conductor no abrió la puerta. El tío simplemente se quedó quieto con mirada nerviosa y esperó a la siguiente parada para bajarse sin rechistar.

El problema más grave es el severo alcoholismo de los noruegos en general. Supuestamente, usamos el alcohol para desinhibirnos, pero los noruegos van aún más allá y hasta que no van a cuatro patas, no paran. Llegan a unos extremos realmente impresionantes y en muchas ocasiones, dan pena. Su manera de ser medianamente sociales con gente externa a su grupo de amigos, es beber como cosacos, pero por norma general, suelen pasarse de la raya.

Es una lástima que algo que simplemente podría ser humildad, haya derivado en una especie de pánico social que al final se ha vuelto contra ellos.

De Rositas y Margaritas – Capítulo I (El individualismo da lugar al pasotismo)

Estoy seguro que la característica que más influye en la forma de ser noruega es el individualismo. Es el punto que me parece más importante y que sin duda es, en su mayoría, el origen del resto de problématicas que contaré en la serie de postsDe Rositas y Margaritas“.

http://www.flickr.com/photos/mashafeeg/395458578/El noruego es un ser individual desde que su más tierna infancia. Se puede observar en el día a día, a los niños siendo muy independientes de sus padres. Sus progenitores dejan hacer lo que les da la real gana. Yo he llegado a ver a niños vestidos de domingo arrastrándose por jardines embarrados bajo la despreocupada y divertida mirada de sus padres. Un caso así en España se desarrollaría con la madre a grito pelado, en el que la frase “¡Me vas a desgraciar la ropa!” aparecería más de una vez. Así que los niños crecen endiosados, con una sensación de poder hacer lo que quieran sin que haya repercusiones. Sentimiento que aumenta cuando sus padres se acaban separando. Aquí la tasa de divorcio es bastante mayor que la de España por la gran independencia económica de los miembros de la pareja y sobre todo por ese individualismo casi innato.

Cuando el niño crece y va a la universidad, aún se desarraiga más de sus padres. El gobierno noruego proporciona créditos con muy bajos intereses, a pagar cuando empieces a trabajar, que ayudan a que te emancipes mientras estudias una carrera.

Total, que supongo que te conviertes en un ser al que no le afectan las cosas de tu entorno excesivamente, la gente de tu alrededor no es de interés para tí porque si hasta ahora no te han hecho falta, ¿por qué lo iban a ser en el futuro?

Ejemplos de esto mismo pueden verse todos los días. Como la gente que cruza la calle con auriculares a todo volumen sin mirar a los lados (no tiene por qué ser por un paso de peatones). Llegó a haber carteles del ayuntamiento de Oslo avisando que no era demasiado bueno para la salud.

Hay que ver lo a gusto que se queda uno ¿eh? 😀

Continuará…