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Ruta en bici: Alexander Kiellands Plass – Sognsvann – Hammeren – Kikutstua – Finnerud – Sørkedalen – Bogstad

Para los que pensaban que no estaba haciendo nada en verano aparte de ir a correr para entrenar la maratón, les voy a dar una pequeña desilusión. A pesar de haber estado ya previamente en todos los puntos que marca la ruta, siempre se descubren nuevas rutas o cambios en los caminos que antes habían pasado desapercibidos.

Lago en Skjersjødammen

Salida de la presa de Skjersjødammen

A pesar de las fotos amenazantes de lluvia, solo hubo un corto perí­odo de tiempo en el que cayó la del pulpo Paul 😀 Por fortuna la ropa se secó al cabo de un rato por efecto del aire al ir en bicicleta.

En Kikut aprovechamos para comer y descansar, porque llegados a este punto, estábamos prácticamente en la mitad del recorrido completo de ese dí­a.

Nubes amenazantes en Kikutstua

Pequeño descanso cerca de Kikut

Después de algunos cambios de dirección no previstos aparecimos en Sørkedalen dispuestos a pedalear por carretera para volver a Oslo. Aunque no fuí­mos directos, hubo parada en Bogstad para disfrutar unos tímidos rayos de sol que hicieron aparición.

Campos en la zona de Sørkedalen

Parada técnica en Bogstad

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvann – Kikutstua – Bjørnholt – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Qué mejor manera de retomar el esquí de fondo que con una de las rutas más míticas (aunque no tanto como la de Sognsvann – Ullevålseter) y ligeramente alterada.

Durante estos días ha hecho un frío bastante inusual para Oslo, llegando a sobrepasar los -20ºC en varias ocasiones, así que ponerse a esquiar con doce bajo cero se agradece considerablemente. En los primeros minutos las manos siguen doliendo de frío, pero una vez se entra en calor, no hay problema.

La ruta comienza en Frognerseteren, donde este año se han lucido con las reformas del metro y ya no se puede subir hasta la parada final. Cinco estaciones antes hay que bajarse del metro y coger un autobús que suele ir abarrotado. Las obras se están realizando con motivo del próximo campeonato del mundo del FIS en 2011, pero me parece una tontería que se trabaje en invierno cuando es el momento del año en el que más se utiliza esa línea. Ellos sabrán.

En esta ocasión hice la ruta solo, algo que muchas veces no es lo más divertido pero no se hace cansado para nada. De todos modos, siempre hay gente en el camino.

Atravesando una zona de marisma congelada

En la parte más alejada de Oslo a la que he llegado esquiando, Kikutstua, había muchí­sima gente. En todas las veces que pasé por allí antes, nunca había encontrado tanta gente ni tan variada. Incluso vi a familias con sus niños pequeños, cosa bastante rara porque los niños no suelen llegar hasta tan lejos.

En Kikutstua había un perrillo atado. A una bici cubierta por nieve

No puedo creerme que la cola de gente que había en la entrada fuese para comprar comida o bebida, porque si es así, montaré un puesto de tortillas en mitad del bosque y me forraré 🙂

Había una cola terrible para entrar a la cabin

Después del merecido bocata, tocaba volver a Sognsvann, esta vez por la ruta más directa que ya empezaba a estar cansado a pesar de los dos bocadillos que me metí entre pecho y espalda. Cuando digo directa, es directa prácticamente en línea recta, cruzando el enorme lago que hay a los pies de Kikutstua en dirección a Bjørnholt. Lo malo de coger esta ruta es que habí­a un fuerte viento de cara y a 12-14 grados bajo cero la sensación térmica era bají­sima.

Una vez en Bjørnholt, no supe muy bien por dónde ir y como siempre que tengo que elegir entre dos opciones, escogí la incorrecta. El camino fue desviándose más y más hacia el este cuando deberí­a ir hacia el oeste. Así­ que en la primera ocasión que tuve cogí­ el primer desví­o al oeste, siendo un típico camino estrecho y sin guí­as para los esquí­es. Las leches fueron continuas pero no muy dolorosas, fue una suerte que nevase tanto ese dí­a.

Afortunadamente el camino llevaba a una zona que ya conocí­a y que me encanta, una zona de bajada continua por donde no va casi nadie, así­ que me lo pasé como un enano hasta llegar a Ullevålseter.

Salida de la presa de Skjersjødammen

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Kikutstua – Fortjernbråtan – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Y aquí viene la ruta más larga de las que he hecho hasta ahora. Unos 30 kilómetros, muy bien invertidos, en los que el día acompañó para avanzar lo más lejos posible y aprovechar todas las horas de luz que tuvimos.

Se parece mucho a la última ruta publicada, ya que en aquella ocasión también quise ésto mismo, pero fue imposible porque no tenía tiempo. Además al ir acompañado, el ritmo fue mucho más ligero, a lo que hay que añadir que pasé olímpicamente de ir por todas las cabins que nos pillasen por el camino.

Subida a Kobberhaughytta

Subida a Kobberhaughytta, distinta a la que hice la última vez

Hasta Kobberhaughytta el recorrido es prácticamente el mismo. Además sabía que justo después de esta cabin, había que subir una cuesta bastante fuerte en la que yo me dí la vuelta después de un rato recorrido. Desconocía por completo la distancia que habría que subir, pero mi GPS y las señales que encontramos, marcaban que Kikutstua estaba a poca distancia, unos 5 kilómetros.

Lago

Otro lago congelado de los muchos que cruzamos

Imagino que de no haber podido cruzar lagos congelados, el tiempo hasta Kikutstua habría aumentado considerablemente, así como el de vuelta, donde atravesamos un lago mayor que el de Sognsvann.

Llegando a Kikutstua

Al fondo puede verse Kikutstua, y sí, estoy encima de otro lago congelado

Ni siquiera paramos en el refugio a comer, nos pusimos en marcha directos hacia Ullevålseter, temiendo que se nos hiciese de noche. Afortunadamente había marcado en el GPS los puntos que había que seguir para llegar a donde queríamos y entre éso y las señales de los cruces, no hubo ningun problema.

Camino en el bosque

Este camino por el bosque nos llamó la atención a los dos

Río nevado

El agua que salía de la presa formaba esta bonita estampa

Ya en Ullevålseter y prácticamente de noche, comimos los bocatas que teníamos lo más rápido posible porque teníamos un invitado hambriento con nosotros. Para más inri, el refugio-restaurante cierra a las 17:00 los fines de semana, algo que me ha parecido muy curioso porque se supone que es cuando más gente hay haciendo deporte.

Caballo y yo

El caballo feliz hambriento y yo, con pinta de mendigo

La nieve se empieza a derretir y dentro de poco tocará ir a buscarla más al norte. Se va a acabar el chollo de coger el metro, salir y ponerte los esquíes…

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