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Oslo Maraton (VI y última)

Hecho está. Tiempo total: 4 horas, 7 minutos, 56 segundos. Lo cual no esta nada mal para ser mi primera maratón.

Llegada a la meta fresco como una lechuga

Disfrutando de la medalla a lo Nadal

En general la experiencia ha estado muy bien, salvo que los noruegos son bastante sosos animando, el ambiente durante la carrera me gustó mucho. No me imagino como debe ser en otras competiciones por ahí.

Las sensaciones de carrera fueron distintas por momentos. Estuve bastante cómodo durante todo el recorrido, tan cómodo que me permití apretar un poco al llegar a la media maratón. A los 25km aproximadamente llegó el tan temido “muro”. Lo máximo que noté fue una carga tremenda en los músculos de las piernas, tal como si intentase apretar un poco más me iba a dar un calambre y quedarme tirado en la cuneta. Bajé un poco el ritmo y me puse a chupar rueda de un señor que iba a una velocidad muy cómoda. En ese momento pensé que iba a ir detras suyo hasta el final, pero al cabo de unos pocos kilómetros, mi liebre particular se quedó sin fuelle y empezó a ir más despacio, así que tuve que pasarle y seguir por mi cuenta.

Exprimí el botecito de gel apurando las últimas gotas antes de llegar a uno de los últimos puestos de avituallamiento y me di cuenta que me encontraba fresco como una lechuga y podía ir más rápido. Pasé de los 10km/h del resto de la carrera a 12km/h. Y así me mantuve durante los últimos 8-9 kilómetros.

Click para agrandar la gráfica de min/km

La sensación de ir adelantando gente y saber que vas sobrado, al final de una carrera como esta, en la que supuestamente debería estar arrastrándome por los suelos, es algo que no creo que mucha gente pueda experimentar. Los que van a hacer tiempo no pueden esprintar, van al límite todo el tiempo, mientras que yo fuí a mi ritmo durante toda la primera mitad de la maratón, sin saber que realmente iba sobrado. Creo que el momento cumbre fue cuando adelanté a la liebre que pone la organización de carrera que marca las 4 horas y el tío iba andando.

Destacar que el circuito eran dos vueltas al mismo recorrido con lo que se pueden comparar los tiempos por tramo. En todos ellos bajé el tiempo en la segunda parte del maratón, cosa bastante inesperada.

ControlTiempo totalTiempo tramomin/kmkm/h
4,3 km0:25:210:25:215:5410.18
9,9 km1:00:370:35:166:189.53
13,8 km1:26:120:25:366:349.14
21,097 km2:09:390:43:275:5810.08
25,4 km2:33:380:23:595:3510.76
31 km3:08:060:34:296:109.75
34,9 km3:31:500:23:446:069.86
42,195 km4:07:560:36:074:5712.13

Y con esto se acabó el correr, que como repetiré una y mil veces, no me gusta hacerlo. Pero merece la pena entrenar para vivir esta experiencia aunque sea una vez en la vida.

ControlTiempo totalTiempo tramomin/kmkm/h
4,3 km0:25:210:25:215:5410.18
9,9 km1:00:370:35:166:189.53
13,8 km1:26:120:25:366:349.14
21,097 km2:09:390:43:275:5810.08
25,4 km2:33:380:23:595:3510.76
31 km3:08:060:34:296:109.75
34,9 km3:31:500:23:446:069.86
42,195 km4:07:560:36:074:5712.13

Vuelta a casa

Vuelvo a poner un post automático, porque ahora mismo estaré en el viaje de vuelta a casa, el viaje definitivo de esta beca (Oslo-Amsterdam-Madrid-Santander), aunque seguramente no sea el último. Creo que como a todos, esta beca nos ha marcado para siempre y el resto de nuestra vida no será más que una continuación de ella.

De nuevo vuelvo a Santander, no sé por cuánto tiempo. Ha sido un año muy largo, o muy corto, según quiera mirarse. Han pasado tantas cosas. Tan distintas. Unas buenas y otras malas. Puede que exactamente igual que cuando estás en tu sitio, pero estando fuera de casa es distinto, todo se percibe y te afecta de manera diferente.

Al final el recuerdo de todo, bueno y malo, es positivo sin dudarlo por un momento. Marea un poco pensar en todo ello al mismo tiempo. Tantos viajes, aventuras, descubrimientos, visitas, gente, sentimientos. Tanta vida.

Así que a todos aquellos con los que tuve la suerte de cruzarme en el camino: ha sido un verdadero placer conoceros. Un fuerte abrazo y gracias.

Ruta: Glaciar Bødalsbreen

Desafío Cantabria vs Noruega miniEl día siguiente al intento de subida a Galdhøpiggen, tocaba paseo por glaciar, concretamente por una de las lenguas del gigantesco glaciar Jostedalsbreen, llamada Bødalsbreen. Contratamos el paseo con una empresa que tiene varias actividades en la zona, así­ que no tuvimos que preocuparnos por nada.

Armario con equipo

Armario con el equipo de escalada que í­bamos a usar

Probando crampones

Probando crampones… ¡1, 2, 3!

Para llegar al glaciar, hubo que andar un buen rato cargando con el equipo, que tampoco era mucho: casco, arnés, crampones y piolet. Lástima del pobre hombre al que el guí­a cargó con la cuerda que luego utilizamos para ir todos unidos.

Glaciar

Aproximándonos al glaciar, se puede ver gente que ya está en él

Subiendo glaciar

Subiendo un paso un pelí­n complicado

Al principio el grupo iba un poco desorganizado. Mientras nos acostumbrábamos a caminar con crampones y a llevar un ritmo continuo para no estar dando tirones de la cuerda, avanzamos hasta unas formaciones de hielo bastante chulas.

Formaciones de hielo

Formaciones de hielo azul

Más formaciones de hielo

Más formaciones en la unión con la roca

Se notó bastante que el guí­a iba haciendo eses y metiéndonos por zonas complicadas a propósito, para hacer más interesante la ruta y no tener que subir demasiado. Pero vamos, que no hubo queja alguna por parte de ninguno de nosotros. Al fin y al cabo, se trataba de dar un paseo por el glaciar y no de atravesarlo de punta a punta.

Descansando en el glaciar

Durante la parada para comer

Paramos a comer en una repisa donde nos aseguramos en el hielo con un tornillo. Sacamos unas cuantas fotos de rigor, y de nuevo para abajo.

Bajando

Bajando al punto de partida, la verdad es que daba penita

Bordeando grieta

Tuvimos que rodear una grieta para no tener que cruzarla

Final recorrido

Al final del recorrido, sacando una de las últimas fotos

Nunca habí­a estado en un glaciar de este modo y tengo ganas de repetir, a ver si puede ser dentro de poco.

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Reflexiones matutinas

Si hay algo que me gusta de esta cosa que nos ha tocado vivir a todos, es sin duda lo frágiles que somos. La incertidumbre de no poder controlar todo, es algo que a mí me motiva bastante, aunque muchos crean que son dueños de sus actos y puedan manejar a su antojo cada momento del día.

Incluso en un país tan acostumbrado al frío y la nieve como es Noruega, preparado para casi cualquier inclemencia del tiempo, puedes ver cómo una nevada de las que hacen historia impide a muchos coches salir de su aparcamiento o dificultar el tráfico en pleno centro de la ciudad.

Siempre habrá cosas que no podamos controlar. Pero si no fuese así, ¿dónde estaría la diversión?

¡Vaya morro!¡Oiga!

Pongo un par de enlaces lo primero, a Menéame y al blog que enlaza.

Si es que tenemos una jeta que nos la pisamos. Resulta que ahora están viendo los graves problemas que hay para abastecer de comida a los países más pobres, porque la producción ahora se orienta al biodiesel. Mientras nosotros nos preocupamos porque el precio de los alimentos de primer orden sube o el de la gasolina también, en los países subdesarrollados empiezan a pasar hambrunas que pueden acabar en tragedia.

Pero no pasa nada, esa gente que se muere de hambre sólo aparece en la televisión, se cambia el canal y listo. Luego nos extrañamos porque hay muchos subsaharianos que quieren venir a Europa, a quitarnos el trabajo y a cometer delitos. ¿Pero de qué vamos? Seguiremos usando el coche para ir dos calles más allá, porque sino, ¿para qué lo tenemos?

Ya lo predijo alguien hace tiempo, un dictador, comunista y senil, al que nadie hace caso. Ya avisó que la producción de combustibles basados en alimentos llevaría a la situación actual. Y eso fue hace más de un año.

¿Qué más nos da todo eso si únicamente lo notamos en una subida de unos pocos céntimos? Esos céntimos que suponen la vida o la muerte para millones de personas en el mundo.

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