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Tres diferencias en un atasco por accidente entre París y Bilbao

 

Hoy me he comido dos atascos monumentales, uno en París, por la carretera periférica y otro al ir desde el aeropuerto de Sondika a Bilbao. Ambos por accidente de coche

Al haber vivido lo mismo en dos ciudades y países distintos en un período de tiempo tan corto, te das cuenta de las pequeñas grandes diferencias que hay.

París: Los conductores aceptan resignadamente que están en un lío del que no pueden salir y saben que la paciencia es su mejor aliado.

Bilbao: La mala leche reina por doquier, todo el mundo aprovecha el mínimo error de los demás para obsequiarle con una sonora pitada y preciosos calificativos que harían las delicias de alguien con síndrome de Tourette.

París: La fila avanza despacio, pero sin detenerse, lenta aunque fluidamente.

Bilbao: Todo el mundo está parado durante 30 segundos, y en cuanto el tema comienza a moverse, se acelera a lo máximo que permite la distancia que te separa del coche delantero.

París: Los coches dejan una distancia de seguridad suficiente como para no agobiar a nadie, permitir a los coches que se incorporan a la vía entrar ordenadamente y que otros puedan entrar al carril que mejor le convenga.

Bilbao: Jamás se podrá ver semejante compenetración a la hora de ir todos los coches pegados para no dejar que nadie entre, como si cuerdas invisibles les mantuviesen unidos.

Seguro que hay más diferencias que demuestren que somos unos garrulos, a ver si alguien pone alguna en los comentarios, aunque sea de otros países y ciudades.

Aunque parezcamos incivilizados y que seamos de mundos distintos, hay algo que nos une. Tanto en París como en Bilbao, en la carretera que va en sentido contrario también hay atasco debido a la gente que frena para ver si hay sangre, muertos, vísceras y sesos.

Los pitufos cumplen 50 años

Hace ya 50 años que estos simpáticos personajes nacieron de la mano del dibujante belga Peyo. Lo que empezó como un cameo en otra conocida serie de historietas como Spirou, se acabó convirtiendo en todo un éxito gracias al apoyo de los estudios Hanna-Barbera.

El término original “Schtroumpf” fue un poco complicado de traducir a los distintos idiomas, pero se hizo, y creo que en casi todos se hizo bien:

schtroumpfs – francés;
Schlümpfe – alemán;
smurfen – holandés;
puffi – italiano;
smurfs – inglés;
barrufets – catalán;
potxokiak – euskara;
hupikék törpikék – húngaro.

Aunque en húngaro creo que no estuvieron demasiado acertados con el nombre 🙂

Durante todo este año se celebrará en Europa el aniversario de los Pitufos con distintos eventos y se preve que para 2010 habrá una pelí­cula animada en 3D.

Ahora os dejo con la intro en español para recordar viejos tiempos.

Aunque yo me quedo con la versión francesa de lejos, con esa musiquita tan pegadiza…

Otra curiosidad, ha estado circulando por Internet un rumor sobre que Peyo quiso presentar la obra como una alegorí­a del comunismo con Papá Pitufo como Karl Marx, dirigiendo una sociedad igualitaria amenazada por el malvado capitalista Gárgamel. Ahora entiendo su gorro rojo… Lástima que todo haya sido desmentido por el hijo del autor.