Archivo de la categoría: Esquí de fondo

Ruta: Østreheimsveien – Solemskogen – Tonsenhagen

Siempre descubriendo nuevas rutas para los domingos en los que no apetece hacer mucho, la zona de Lillomarka es bastante buena para ello. Lo demuestra la cantidad de familias con sus críos chillones que poblaban la zona y molestaban más que otra cosa.

Pero aunque no hubiese muchas ganas, los 10 kilómetros no nos los quitó nadie, eso sí, con una calma muy grande y casi dos horas y media de pasito corto y mucha tontería en la nieve.

Subiendo una cuestecita algo complicada

El perfil de la ruta es una meseta bastante clara, aunque en más de una ocasión pensamos que era todo cuesta arriba. Afortunadamente al final disfrutamos de una bajada la mar de maja que se agradeció.

Una siesta para recuperar energías siempre viene bien

Y con esto y un bizcocho… ahora dejo un vídeo que ha quedado muy chulo. La edición la he hecho yo, pero la visión fue de otro. ¡Gracias Jose! Una lástima que mi cámara grabe unos vídeos tan malos…

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Ruta esquí: Ringenkollen – Kikutstua – Ullevålseter – Sognsvann

En esta ruta tengo que reconocer que nos pasamos un poquillo, porque llegamos a hacer más de 42 km de recorrido, vaya, una maratón. En total estuvimos unas seis horas y media en la nieve, aunque paramos a descansar un par de veces y fuimos con bastante calma. Pero no adelantemos acontecimientos, empecemos por el principio.

Madrugamos para coger un bus de la asociación noruega de esquí, la Skiforeningen, que salía de Oslo con dirección a Ringenkollen. La verdad es que se pasan un poquito con el precio (210 coronas), pero es una ventaja que te deje justo al lado de la pista de esquí de fondo. Una vez allí, entre una invasión de noruegos que venían en autobús al igual que nosotros, empezamos a dar cera a los esquíes como mejor pudimos. Yo había limpiado los míos a conciencia el día anterior para tenerlos en buenas condiciones. Sabía de antemano que el día iba a ser largo.

Dando cera a los esquíes antes de empezar

Por primera vez en mucho tiempo, me despreocupé de la ruta a seguir, porque íbamos acompañados por dos guías geniales 🙂 Aunque al principio se les veía un pelín perdidos con la dirección, enseguida nos encaminamos como es debido.

Decidiendo la dirección que tomar en un cruce

Cruce al comienzo de la ruta

Lo que más me gustó del día fue ir por caminos muy estrechos, en los que las marcas estaban hechas por una moto de nieve, por lo que solo había una guía y por lo tanto una dirección. Esquiar entre árboles por cuestas bastante fuertes es algo que recomiendo probar 😀

Camino con marcas hechas por moto de nieve

David acercándose por cuestas imposibles 😀

Cuando llegamos a la mitad del recorrido, a Kikutstua, sabíamos que todavía nos quedaba un montón y la sola idea nos cansaba más.

Esquiadores atravesando un lago congelado

Afortunadamente los lugares por los que fuimos eran tan bonitos y tan divertidos de recorrer esquiando que se hizo más corto de lo que pensaba. Apretamos el paso de manera que todavía llegamos a Sognsvann con luz.

Atardecer en la nieve

De nuevo la presa que ya fotografié la semana anterior

Aunque hubiese luz al llegar, ya me he acostumbrado a llevar el frontal en la mochila por si las moscas, ya he aprendido que aunque se supone que vaya a haber luz donde esquío, luego pasan cosas imprevistas.

Esa noche dormí como un campeón y aunque llegué a la conclusión que tantos kilómetros es un poco demasiado, seguro que este invierno hago otra locura como esta. Quién sabe.

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Ruta esquí: Voksenkollen – Tryvann – Ullevålseter – Sognsvann

En esta ocasión fuimos a lo fácil, que es bajar casi todo el rato. Pero fue así porque hubo un pequeño grupo de novatos que quiso probar las excelencias del esquí de fondo. Del grupo de comienzo, que resultó ser de doce personas, solo hicimos la ruta completa cinco. No es que fuésemos dejando a la gente moribunda al lado del camino, sino que por diversos motivos fueron abandonando y volviendo al punto de partida.

Fue en Tryvannstua donde los últimos que quedaban dieron media vuelta, lugar desde el que había una vista muy buena de las pistas de esquí alpino.

Las pistas de esquí de Tryvann

Durante el resto del tiempo me dediqué a disfrutar de las bajadas, a sacar fotos y a disfrutar del paisaje que, con las nevadas de los días anteriores, estaba más bonito que nunca.

Un poco más adelante de Tryvannstua

Aquí van mis dos modelos para la foto en plena competición 😀

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Ruta esquí: Skullerud

Bueno es saber nuevas pistas iluminadas a donde ir a esquiar entre semana. La zona cercana a Skullerud en Oslo está bastante bien porque no es tan bestia como Sognsvann en cuanto a cuestas se refiere. El perfil es bastante más llano aunque también hay cuestecitas que se las traen, sobre todo al comenzar.

Otra cosa curiosa que nos pasó es que al poco rato de adentrarnos en el bosque, todo el sistema de farolas se apagó y hubo que tirar de frontales para poder seguir. Menos mal que siempre lo llevo en la mochila por si acaso. Aun así, esquiar con tan poca luz da bastante miedo, sobre todo cuando no se controla lo suficiente. Cualquier pequeño bache que se encuentre puede hacerte desequilibrar y comer nieve.

Tengo que investigar más la zona porque en esa ocasión hicimos ida y vuelta cuando al parecer se puede hacer un circuito bastante majo, pero el frío que hacía nos hizo dar la vuelta. Puede que con la ayuda del GPS y algún mapa me decida a volver en breve.

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvann – Kikutstua – Bjørnholt – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Qué mejor manera de retomar el esquí de fondo que con una de las rutas más míticas (aunque no tanto como la de Sognsvann – Ullevålseter) y ligeramente alterada.

Durante estos días ha hecho un frío bastante inusual para Oslo, llegando a sobrepasar los -20ºC en varias ocasiones, así que ponerse a esquiar con doce bajo cero se agradece considerablemente. En los primeros minutos las manos siguen doliendo de frío, pero una vez se entra en calor, no hay problema.

La ruta comienza en Frognerseteren, donde este año se han lucido con las reformas del metro y ya no se puede subir hasta la parada final. Cinco estaciones antes hay que bajarse del metro y coger un autobús que suele ir abarrotado. Las obras se están realizando con motivo del próximo campeonato del mundo del FIS en 2011, pero me parece una tontería que se trabaje en invierno cuando es el momento del año en el que más se utiliza esa línea. Ellos sabrán.

En esta ocasión hice la ruta solo, algo que muchas veces no es lo más divertido pero no se hace cansado para nada. De todos modos, siempre hay gente en el camino.

Atravesando una zona de marisma congelada

En la parte más alejada de Oslo a la que he llegado esquiando, Kikutstua, había muchí­sima gente. En todas las veces que pasé por allí antes, nunca había encontrado tanta gente ni tan variada. Incluso vi a familias con sus niños pequeños, cosa bastante rara porque los niños no suelen llegar hasta tan lejos.

En Kikutstua había un perrillo atado. A una bici cubierta por nieve

No puedo creerme que la cola de gente que había en la entrada fuese para comprar comida o bebida, porque si es así, montaré un puesto de tortillas en mitad del bosque y me forraré 🙂

Había una cola terrible para entrar a la cabin

Después del merecido bocata, tocaba volver a Sognsvann, esta vez por la ruta más directa que ya empezaba a estar cansado a pesar de los dos bocadillos que me metí entre pecho y espalda. Cuando digo directa, es directa prácticamente en línea recta, cruzando el enorme lago que hay a los pies de Kikutstua en dirección a Bjørnholt. Lo malo de coger esta ruta es que habí­a un fuerte viento de cara y a 12-14 grados bajo cero la sensación térmica era bají­sima.

Una vez en Bjørnholt, no supe muy bien por dónde ir y como siempre que tengo que elegir entre dos opciones, escogí la incorrecta. El camino fue desviándose más y más hacia el este cuando deberí­a ir hacia el oeste. Así­ que en la primera ocasión que tuve cogí­ el primer desví­o al oeste, siendo un típico camino estrecho y sin guí­as para los esquí­es. Las leches fueron continuas pero no muy dolorosas, fue una suerte que nevase tanto ese dí­a.

Afortunadamente el camino llevaba a una zona que ya conocí­a y que me encanta, una zona de bajada continua por donde no va casi nadie, así­ que me lo pasé como un enano hasta llegar a Ullevålseter.

Salida de la presa de Skjersjødammen

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Ruta esquí: Voksenkollen – Tryvannsstua – Frognerseteren

Como ya anticipé en el post anterior, no podía dejar pasar la ocasión de ir el último día a esquiar. Sabía que la nieve no iba a ser tan perfecta como la que habíamos tenido durante el invierno. Pero esta vez se trataba de despedir la temporada de esquí de una vez por todas.

Bajando

Como puede verse, todavía estaban marcadas las guías

No tuvimos oportunidad de hacer mucha virguería, yo iba con miedo por todo el tiempo que no me había puesto los esquíes y la nieve no era la mejor para caerse.

Nieve sucia

Puede verse la cantidad de porquería que había encima de la nieve

Cuando llegamos a la zona donde la nieve desaparecía casi por completo, tocó dar media vuelta y volver al mismo sitio.

Final del camino

Aquí tuvimos que dar la vuelta, ya no se podía avanzar más

En la vuelta comimos unos bocatas que sentaron genial, sobre todo con el solecito que pegaba, y es que ya va haciendo un tiempo buenísimo. Parece mentira que hace nada Oslo estaba sepultada bajo la nieve.

Creo que puedo dar por acabada la primera parte de mis objetivos montañeros con un resultado bastante bueno. Podía haber sido mejor si no hubiese estado casi dos semanas enfermo, después de las cuales acabé hecho un trapo.

Ahora toca empezar una pequeña temporada intermedia en la que estoy algo descolocado. No sé muy bien si empezar a ir a alta montaña para conocer el terreno, si apuntarme a actividades con el grupo de montaña de Oslo o disfrutar del buen tiempo que parece que nos está haciendo estos días.

Ya se verá.

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