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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Kikutstua – Fortjernbråtan – Skar

El fin de semana pasado fui a esquiar. Aproveché que tuve que acompañar a unos amigos de Santander a la estación de tren muy pronto para poder coger su avión. Después de haber salido de fiesta el día antes y habiéndome levantado a las 8 de la mañana, noté que en algunas cuestas me ahogaba por los excesos 🙂

Total, que a las 10:30 de la mañana ya estaba con los esquíes puestos y con todo el día por delante. Eso sí, la nevada que estaba cayendo era impresionante. Muchas cuestas las bajaba con los ojos cerrados porque la nieve se colaba por todas partes.

De nuevo mi objetivo era Kikutstua y una vez allí ir hacia el este o el oeste sin rumbo fijo. Ventajas de haber madrugado y tener tantas horas de luz por delante.

Llegando a Kikutstua

La escena asusta un poco, parece un viaje hacia el fin del mundo

Llegando a Kikutstua sin parar apenas, el chocolate caliente y el bollo que me zampé en el refugio me hicieron revivir. El agua empezaba a traspasar la ropa. Por muy impermeable que sea, al final la nieve acaba descongelándose lentamente encima de uno.

Para volver a entrar en calor, aceleré el paso a costa de ir resoplando como un león marino. Algo que no impidió que parase a sacar unas fotos.

Río nevado

Un río, un lago, árboles y nieve. La combinación perfecta

Lago descongelándose

Ya no hace tanta gracia pasar por encima de los lagos

Poco a poco fui descendiendo hacia el sur, para intentar llegar a Sognsvann como siempre. Pero me había ido demasiado al este. Sin darme cuenta aparecí en Skar, un pequeño barrio/pueblo de Oslo que está bastante alejado del centro y en el que nunca había estado. Afortunadamente tenían parada de autobús y yo no tenía ganas de seguir esquiando más ese día.

Encrucijada

Se me nota en la cara que ya llevaba una trisca considerable encima

En la parada de autobús estuve hablando con un señor noruego que también venía de esquiar. Me comentaba que hacía como veinte años que no nevaba tanto en Oslo, nevadas así sólo las recordaba de cuando era joven. Amablemente me indicó los autobuses que tenía que coger para llegar a casa mientras ya dentro del bus, empezaba a quedarme frío y a tiritar. Fuí a casa corriendo y de cabeza me metí en la ducha, que me sentó mejor que nunca.

Para acabar, un vídeo del día anterior en el que se pueden ver mis progresos.

Cabe decir que momentos despues bajé esa cuesta de nuevo y me pegué tal piñazo de morros que todavía tengo moratones al golpearme con los bastones y los esquíes. Pero no pasa nada 😀

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Kikutstua – Fortjernbråtan – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Y aquí viene la ruta más larga de las que he hecho hasta ahora. Unos 30 kilómetros, muy bien invertidos, en los que el día acompañó para avanzar lo más lejos posible y aprovechar todas las horas de luz que tuvimos.

Se parece mucho a la última ruta publicada, ya que en aquella ocasión también quise ésto mismo, pero fue imposible porque no tenía tiempo. Además al ir acompañado, el ritmo fue mucho más ligero, a lo que hay que añadir que pasé olímpicamente de ir por todas las cabins que nos pillasen por el camino.

Subida a Kobberhaughytta

Subida a Kobberhaughytta, distinta a la que hice la última vez

Hasta Kobberhaughytta el recorrido es prácticamente el mismo. Además sabía que justo después de esta cabin, había que subir una cuesta bastante fuerte en la que yo me dí la vuelta después de un rato recorrido. Desconocía por completo la distancia que habría que subir, pero mi GPS y las señales que encontramos, marcaban que Kikutstua estaba a poca distancia, unos 5 kilómetros.

Lago

Otro lago congelado de los muchos que cruzamos

Imagino que de no haber podido cruzar lagos congelados, el tiempo hasta Kikutstua habría aumentado considerablemente, así como el de vuelta, donde atravesamos un lago mayor que el de Sognsvann.

Llegando a Kikutstua

Al fondo puede verse Kikutstua, y sí, estoy encima de otro lago congelado

Ni siquiera paramos en el refugio a comer, nos pusimos en marcha directos hacia Ullevålseter, temiendo que se nos hiciese de noche. Afortunadamente había marcado en el GPS los puntos que había que seguir para llegar a donde queríamos y entre éso y las señales de los cruces, no hubo ningun problema.

Camino en el bosque

Este camino por el bosque nos llamó la atención a los dos

Río nevado

El agua que salía de la presa formaba esta bonita estampa

Ya en Ullevålseter y prácticamente de noche, comimos los bocatas que teníamos lo más rápido posible porque teníamos un invitado hambriento con nosotros. Para más inri, el refugio-restaurante cierra a las 17:00 los fines de semana, algo que me ha parecido muy curioso porque se supone que es cuando más gente hay haciendo deporte.

Caballo y yo

El caballo feliz hambriento y yo, con pinta de mendigo

La nieve se empieza a derretir y dentro de poco tocará ir a buscarla más al norte. Se va a acabar el chollo de coger el metro, salir y ponerte los esquíes…

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Nordmarkskapellet – Studenterhytta – Kobberhaughytta – Ullevålseter – Sognsvann

Vuelvo a las andadas esquiadoras. Esta vez el día de Carnaval y con una cantidad de nieve impresionante. Había tanta nieve que los metros estaban constantemente parándose, y en un viaje que debería haber durado lo justo para empezar a esquiar a las 12, me dio la una y todavía no me había puesto los esquíes.

Mi primera idea de dar un rodeo yendo hasta Kikutstua y volver a Sognsvann empezaba a peligrar, pero como tenía varios puntos a visitar antes de llegar a una cabin tan lejana, no me preocupaba tener que dejar de avanzar hacia el norte antes de la cuenta.

Empecé por un camino distinto, en dirección a Tryvann, pero al contrario que la vez anterior, no me quedé a disfrutar del paisaje. Nevaba muchísimo y si me quedaba quieto un rato me calaba hasta los huesos, además ya conocía esa zona y no iba sobrado de tiempo. El objetivo ahora era Nordmarkskapellet, una iglesia construida en mitad del bosque. Llegué con algun problema que otro. Me atreví a ir por sitios menos transitados, más estrechos y con menos marcas, así que caí al suelo bastantes veces.

Nordmarkskapellet

Había zonas de la iglesia que estaban prácticamente enterradas en nieve

Sin pararme demasiado tampoco, seguí hacia el norte, hacia el Studenterhytta, otra cabin de las muchas que hay en el bosque. Tengo que enterarme de cómo llevan los suministros porque muchas de ellas no parecen tener carretera y no creo que tengan porteadores que lleven material a cuestas. Tienen demasiada gente a la que servir…

Intenté seguir más hacia el norte, ni siquiera me detuve en Kobberhaughytta, todo por conseguir llegar a Kikutstua lo más pronto posible. No contaba conque el camino empezaba a ascender y ascender, y el tiempo parecía ir más rápido de la cuenta. Viendo que no iba a poder hacer lo que quería, me rendí, di media vuelta y paré a descansar un rato en Kobberhaughytta.

Kobberhaughytta

A pesar de estar bastante alejada de Oslo, la cabin estaba llena a rebosar

Un poco desanimado porque con la hora que perdí en el metro habría tenido suficiente para hacer el circuito completo, cogí el camino más rápido a casa.

Camino estrecho

En buena hora se me ocurrió seguir al chaval ese…

Me metí por un camino que no estaba preparado para esquiar. Las marcas que había eran las de otros esquiadores que habían pasado por allí, esquiadores de verdad. Poco a poco el camino se hacía más estrecho, había más árboles a mi alrededor y la pendiente se hacía más bestia. Así que a la sexta o séptima caída, me quité los esquíes y bajé corriendo como pude hasta el camino principal, hundiéndome en nieve por encima de la rodilla.

El resto es lo de siempre, y viendo el lado positivo, ya sé cuando puedo decir que sé esquiar. Cuando consiga hacer el descenso UllevålseterSognsvann sin caerme una sola vez. Ese día solo lo hice una y fue apoteósica.

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Ruta esquí: Voksenkollen – Tryvannstua – Ullevålseter – Sognsvann

Después de unas cuantas rutas de broma, esta puedo decir que es la primera de verdad. Y ni siquiera tenía pensado hacerla, más bien llegó sobre la marcha.

Aproveché la jornada perfectamente, uno de esos pocos días raros, ahora en invierno, que están totalmente despejados.

Empecé en Voksenkollen, como otras tantas veces, dando vueltas alrededor y esperando al resto, que finalmente no vino. Así que decidí ir avanzando hasta el refugio de Tryvann y una vez allí ya vería donde iría. Por el camino no pude dejar de ver paisajes que otros días no se puede por estar demasiado oscuro o nublado.

Vistas de Nordmarka

Vistas de Nordmarka

Los primeros días tenía algo de miedo si me tocaba ir solo porque todavía no controlaba bastante los esquíes y porque si no hay nadie en caso de accidente es un problemón. Pero ya he comprobado que todo el bosque está lleno de gente por todas partes, en cualquier camino, por pequeño que sea.

Camino

Camino con las guías para los esquíes

Una vez en Tryvannstua y con más hambre que el perro de un ciego, me hice un hueco entre los noruegos que estaban por el lugar y devoré los dos bocadillos que llevaba.

Pista de Tryvann

Una de las pistas de la estación de Tryvann

Tryvannstua

El refugio Tryvannstua lleno de gente

El lago adyacente al refugio estaba totalmente congelado y los lugareños aprovechaban para acortar distancias a través de él. Algo con lo que yo no me atreví porque al no haber guías en el suelo, no tengo tanto equilibrio.

Lago Tryvann

El lago Tryvann congelado

Después del merecido bocata, me puse de nuevo en marcha. Tenía la opción de volver por donde vine o dar un rodeo hasta Sognsvann, pasando por Ullevålseter, cabin que se está empezando a convertir en mi favorita. Me fui guiando por los carteles de los cruces, que marcaban distancias bastante cortas, así que me animé a recorrer todo.

La verdad es que la ruta no es nada complicada y como puede verse en el perfil del track, es una bajada bien grande sin apenas repechos de subida.

Pero no está nada mal para empezar.

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Ruta esquí: Sognsvann – Ullevålseter

Esta ruta se ha convertido en la ideal para practicar subidas y bajadas durante la semana, porque el camino está completamente iluminado. Además tiene la ventaja que entre semana sólo van los auténticos fans del esquí de fondo. La mayoría de gente sólo esquía el fin de semana para pasar el día en familia.

En cambio, como nosotros tenemos que hacer muchas horas para coger un nivel decente y amortizar la compra del equipo, el lugar es perfecto para ello.

Aunque llevo el GPS todos los días que vamos, voy a poner dos tracks. El primero es de la primera vez que hicimos este recorrido por la ruta normal. Mientras que el segundo tiene una peculiaridad. Al ir durante el día, pudimos salirnos del camino y si se hace zoom en el comienzo, se puede ver algo bastante divertido…

Si alguien no ve la rareza, que pregunte 🙂

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Ruta esquí: Voksenkollen

Esta es la primera ruta de esquí que me atrevo a poner, aunque el track es una cochinada grandísima, porque estuve constantemente haciendo y deshaciendo el camino para probar cuestas que me gustaban. Lo que más me interesa es saber el desnivel acumulado que hice, aunque con un terreno tan suave como el de Oslomarka, estoy seguro que el GPS se volvió loco.

Pequeño descanso en Voksenkollen

Pequeño descanso en Voksenkollen

Lo peor del día fue sin duda el estado de la nieve. Incluso los noruegos se volvían locos con la cera que dar a sus esquíes. Hacía bastante calor y la nieve estaba muy acuosa. Algunos del grupo íbamos embalados porque no se pegaba nada de nieve y otros se quedaban clavados al suelo al formarse una capa de hielo tremenda en la superficie del esquí.

Refrigerio

Un poco de agua nunca viene mal 🙂

Lo mejor sin duda, que ya empiezo a tener equilibrio. Consigo frenar en la mayoría de cuestas, aunque de momento sólo con un pie (soy incapaz de hacer la cuña sin ir al suelo). Y que a veces, sólo a veces, puedo girar cuando hay una curva en bajada.

Cómo no tomar una curva

Cómo tomar una curva

Como punto final al post, un curioso animal que encontramos. El oso polar ibérico, en busca de focas noruegas ocultas en sus madrigueras. Nada puede escaparse al olfato del oso…

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