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Frisuelos

Los frisuelos (o fayuelos, o frixuelos) son un postre típico asturiano, que se suele comer en las fiestas de carnaval asturianas. Aunque por allí se suelen hacer con una forma parecida a las crêpes, yo siempre mantengo en mi cabeza la manera en la que los hace mi madre, del tamaño de medio billete aproximadamente. Y creo que nunca podré olvidar esos empachos a frisuelos por las mañanas, durante el desayuno 🙂

Frisuelos con miel

Así me quedaron a mí los frisuelos

Ingredientes:

  • 1 huevo
  • Una pizca de sal
  • 2 cucharadas de azúcar
  • Harina
  • Leche
  • Aceite

Preparación:

En un recipiente se bate el huevo y se echa la pizca de sal. Luego se echan las dos cucharadas de azúcar y finalmente se va añadiendo harina y leche según se vea. La pasta tiene que quedar como unas natillas pero algo más espesa. Así que habrá que confiar en nuestro buen criterio.

En una sartén se pone a calentar al máximo un dedo de aceite y cuando esté bien caliente se van echando cucharadas de la masa dentro del aceite. Cuando estén hechos por un lado se les da la vuelta. Hay que hacerlo más o menos rápido porque el aceite se puede llegar a quemar y dejaría un sabor algo raro.

Se van haciendo tandas como la anterior. Una vez fuera los frisuelos, queda muy bien espolvorear un poco de azúcar encima de ellos o echar un poco de miel.

¡A disfrutar se ha dicho!

La rentabilidad del miedo

El miedo es uno de los negocios más rentables que existen, y aunque sea el factor económico el principal motor, hay muchos otros como el político y el informativo, motores que sí que nos afectan más directamente que el económico, o eso creo yo.

El Camarada comenta en un post la manipulación de los medios. Yo no creo que sea algo casual que se cometan “errores” como el citado, y aunque no conozco los entresijos completos que obtienen como resultado una noticia, sí pienso que alguien en toda esa cadena tiene que darse cuenta de esos errores por narices.

¿Cuándo dejaremos de comportarnos como ovejas? ¿Cuándo de repetir como papagallos lo que oímos? ¿Cuándo seremos críticos con todo? ¿Cuándo de ser unos ignorantes?

Yo no veo ese futuro muy cercano… Cada vez la cosa va a peor y parece como si la paciencia y el estoicismo del ser humano se hubiesen propuesto batir todos los límites conocidos. Nos hemos convertido en una sociedad de quejicas. Si algo no nos gusta, nos quejamos, se lo contamos al vecino, al primo del vecino y al amante de la mujer del vecino, pero nunca hacemos nada para remediarlo, esperamos que alguien lo solucione por nosotros. Tal vez seamos una sociedad de vagos y nos hemos convertido en ello gracias al consumismo, a tener todo a huevo. Tal vez sólo nos quede convertirnos en autómatas a los que nos digan todo lo que hacer paso por paso.

La mejor manera de conseguir que la masa haga todo lo que se le pida es convencerla de que esas cosas son por su bien para garantizar su seguridad, ante el terrorismo, las enfermedades, la delincuencia, los extremismos y un sinfín de males, exagerados para que su efecto sea lo más aterrador posible.

Y lo están consiguiendo… Con un estado de miedo constante…

Puede que en breve nos acerquemos bastante al mundo ficticio que se plantea en 1984 y que la creación del Ministerio de la Verdad no nos extrañe.

Para terminar, qué mejor final que el de la novela:

Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.