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Ruta en bici: Akersbakken – Bogstad – Sørkedalen – Kringla – Heggelia – Skansebakken – Bogstad – Ópera

Dispuesto siempre a aprovechar los fines de semana con buen tiempo, en esta ocasión tocaba otra ruta en bici por la zona oeste de Oslomarka que no conozco muy bien.

Salí de casa a eso de las 8:30 de la mañana en dirección a Bogstad y Sørkedalen. El plan inicial era ir lo más al oeste que pudiese, hasta un fiordo en el lí­mite del mapa que tengo. Anoté en el GPS un montón de waypoints de esa zona, pero ni en broma llegué hasta allá.

Lago y camping de Bogstad

Lago y campo de golf de Bogstad

No sé por qué, pero desde que salí­ por la mañana tení­a la impresión de que verí­a cosas curiosas, puede que paisajes bonitos o vete tú a saber. La primera sorpresa fue en la zona residencial de Sørkedalen, en la que uno de los jardines presentaba la estampa de la foto siguiente.

Helicóptero y vehí­culos

¿El jardí­n de Hannibal Smith?

No es solo el helicóptero en primer plano, sino los dos camiones militares y el vehículo semi-oruga al lado. No me quedé mucho más tiempo en el lugar por si acaso salía algún noruego rabioso por la ventana de la casa, disparando con una Kalashnikov a diestro y siniestro.

Continué mi camino, a veces llevando la bici en la mano. Porque guiándome por mi cada vez mejor explotada habilidad de perderme aunque los caminos estén perfectamente marcados, fuí­ por cuestas tanto de subida como de bajada en las que era imposible ir en bicicleta.

Lagos en Oslomarka

Impresionante vista, ¿eh?

Lagos en Oslomarka

Esta es para demostrar que estaba realmente allí­

Disfruté como un enano todo el camino, incluso estuve a punto de dejar la bici amarrada en una cuneta y hacer cumbre en Oppkuven, que ya casi podrí­a llamarse montaña con sus 704 metros. Pero no lo hice 😀

Lago con nubes

Este es el lago Kringla, donde empecé a plantearme volver a casa

Avancé hasta que estuve muy cansado. Pero sabiendo que después del esfuerzo de subir, ahora casi todo serí­a bajada. Y así­ fue. De nuevo me vino a la mente lo del casco, pero bueno, tampoco iba tan deprisa.

Desví­o a party

Que alguien adivine la dirección que tomé en este desví­o

Total, que me hice 76km de bici, algo que ni yo mismo pensaba que podrí­a hacer. Pero hay veces que ni nosotros mismos conocemos nuestros lí­mites…

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Paseo en bici por Oslo: Aker Brygge, Ópera y Parque Vigeland

El día siguiente a comprar las bicis y aprovechando que tuvimos que salir a comprar las cadenas (que vaya pasta nos costaron…) aprovechamos para dar una vuelta por Oslo y algunos de sus lugares más característicos.

Lo primero de todo fue visitar la Ópera, que todas las personas a las que he oí­do hablar de ella han puesto por las nubes, así­ que tendré que ir algún dí­a a ver alguna obra. El edificio en sí­ tiene un toque modernista muy bonito y como parece que viene siendo habitual, está justo en la ribera del canal de la ciudad.

Ópera de Oslo

Entrada principal al edificio de la Ópera

Vista desde la Ópera

Vista desde la entrada del puerto de Oslo

Muy cerca se encuentra la zona del puerto, Aker Brygge, de donde salen la mayorí­a de ferries de larga y corta distancia y donde los fines de semana puedes comprar pescado directamente a los pescadores en sus barcos.

El ciclista enmascarado con el ayuntamiento de Oslo de fondo

Por toda la zona del puerto aparecen colgados un montón de sujetadores que no sé muy bien su función, así­ que tengo que enterarme, puede que sea una tradición antigua o algo así­.

Sujetadores colgados por todo el paseo de Aker Brygge

Pequeño paseo por toda la zona nueva de Aker Brygge

Y ya para acabar, nos recorrimos un buen trecho hasta llegar al Frognerparken con todas las estatuas de Vigeland que están diseminadas por él. Además coincidió que atardecí­a en ese momento y salieron unas fotos muy chulas.

Anochecer en el parque Vigeland

Actualización: Al parecer tiene algo que ver con ésto, pero en la web no dice mucho, tengo que investigar más.

Göteborg (Suecia)

Este fin de semana pasado ha tocado ir de visita turística a Suecia, aunque para algunos ha sido más turística que para otros. Sin duda, para empezar, Göteborg no ha sido mala opción, más al sur que el resto de ciudades cercanas y con un supuesto mejor tiempo que Oslo.

Lo que resulta chocante es que en esta ocasión, además de conocer al grupo de turno de españoles en la ciudad, hemos conocido a un grupo de argentinos muy peculiar y divertido. De hecho el viernes, nada más llegar, estuvimos en una fiesta en casa de uno de ellos.

Todos los becarios que estamos ahora en Oslo currando para la embajada

En cuanto a Göteborg, aprovechamos la red de carriles-bici que tienen para visitarla. Aunque no soy muy partidario de dichos carriles, tengo que decir que éstos si que me convencieron bastante, no eran los típicos marginales a un lado de la carretera que muchas veces suponen una desventaja, sino que eran vías separadas del resto completamente. En la foto inferior puede verse la carretera para los coches a la izquierda, a la derecha la acera peatonal y por el centro el carril-bici.

Un carril-bici de los muchos que hay por toda la ciudad

La ciudad en sí no tiene catedrales espectaculares ni edificios impresionantes, pero me gustó su estilo sueco y sobre todo sus parques, que al estilo de moda últimamente en Europa, son verdaderos bosques.

Estanque en mitad de un parque (yo más bien diría bosque)

Y aquí están nuestros amigos los flamencos todoterreno, soportando temperaturas imposibles

También las calles comerciales rebosan vida los sábados y domingos, a diferencia de otras ciudades escandinavas. Pero lo más importante de Göteborg es su industria (Volvo tiene su sede ahí) y el puerto, el más grande de Escandinavia y el único cuyas aguas no se hielan en invierno.

Una parte del puerto de Göteborg

El estadio de fútbol, con una forma muy peculiar

Otra de las joyas de Göteborg es su