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Comienza la temporada de esquí

Después de un tiempo de inactividad más que justificado y merecido, espero poder empezar a publicar artículos más o menos decentes y esta vez manteniéndome aún más en mi línea. Es decir, poniendo lo que me dé la real gana 🙂

Se puede decir que ya ha empezado la temporada de esquí hace tiempo y yo esté año la estrené en España. Los días de Navidad que pasé por allá conseguí escaparme para ir a Alto Campoo a tirarme cuesta abajo y que te suban en máquinas de nuevo hasta la cima, menuda vagancia.

Los cuatro esquiadores casi profesionales

El día estuvo genial a ratos. Cuando menos lo esperábamos aparecía una niebla increíble que no te dejaba ver nada, pero siempre podías cambiar a otra pista en la que se bajaba sin problemas.

Lo dicho, empezaré a escribir posts relacionados con el invierno en Noruega, que ya he hecho alguna que otra rutilla por Oslomarka y puedo decir que todo sigue igual.

Este post va dedicado a Íñigo por llevarnos en su Batmóvil y grabar el pedazo de vídeo que pongo a continuación.

Ruta en bici: Akersbakken – Bogstad – Sørkedalen – Kringla – Heggelia – Skansebakken – Bogstad – Ópera

Dispuesto siempre a aprovechar los fines de semana con buen tiempo, en esta ocasión tocaba otra ruta en bici por la zona oeste de Oslomarka que no conozco muy bien.

Salí de casa a eso de las 8:30 de la mañana en dirección a Bogstad y Sørkedalen. El plan inicial era ir lo más al oeste que pudiese, hasta un fiordo en el lí­mite del mapa que tengo. Anoté en el GPS un montón de waypoints de esa zona, pero ni en broma llegué hasta allá.

Lago y camping de Bogstad

Lago y campo de golf de Bogstad

No sé por qué, pero desde que salí­ por la mañana tení­a la impresión de que verí­a cosas curiosas, puede que paisajes bonitos o vete tú a saber. La primera sorpresa fue en la zona residencial de Sørkedalen, en la que uno de los jardines presentaba la estampa de la foto siguiente.

Helicóptero y vehí­culos

¿El jardí­n de Hannibal Smith?

No es solo el helicóptero en primer plano, sino los dos camiones militares y el vehículo semi-oruga al lado. No me quedé mucho más tiempo en el lugar por si acaso salía algún noruego rabioso por la ventana de la casa, disparando con una Kalashnikov a diestro y siniestro.

Continué mi camino, a veces llevando la bici en la mano. Porque guiándome por mi cada vez mejor explotada habilidad de perderme aunque los caminos estén perfectamente marcados, fuí­ por cuestas tanto de subida como de bajada en las que era imposible ir en bicicleta.

Lagos en Oslomarka

Impresionante vista, ¿eh?

Lagos en Oslomarka

Esta es para demostrar que estaba realmente allí­

Disfruté como un enano todo el camino, incluso estuve a punto de dejar la bici amarrada en una cuneta y hacer cumbre en Oppkuven, que ya casi podrí­a llamarse montaña con sus 704 metros. Pero no lo hice 😀

Lago con nubes

Este es el lago Kringla, donde empecé a plantearme volver a casa

Avancé hasta que estuve muy cansado. Pero sabiendo que después del esfuerzo de subir, ahora casi todo serí­a bajada. Y así­ fue. De nuevo me vino a la mente lo del casco, pero bueno, tampoco iba tan deprisa.

Desví­o a party

Que alguien adivine la dirección que tomé en este desví­o

Total, que me hice 76km de bici, algo que ni yo mismo pensaba que podrí­a hacer. Pero hay veces que ni nosotros mismos conocemos nuestros lí­mites…

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Ruta: Stryken – Kongsvangsskog – Elneshøgda – Tømtehytta – Hammeren

Desafío Cantabria vs Noruega miniEstreno la sección de Desafío Cantabria vs Noruega con esta ruta, que aunque no es muy técnica comparada con las que se pondrán (esperemos por el bien de está sección que así sea), sí que hace falta tener muchas ganas de andar y andar sin parar para recorrer los casi 27km que tiene. Ha sido la vez que más kilómetros he recorrido en un solo día.

Pasé por tres condados (Oppland, Akershus y Oslo) y aunque mi intención inicial era adentrarme más en el bosque, fui bastante pegado a la zona civilizada al este del mismo.

Empecé a andar en Stryken, un pequeño pueblecito al norte de Oslo al que llegué en tren a las 10:30 aproximadamente. Me asusté bastante porque justo en la parada anterior, se bajó un montón de gente con mochilas enormes, como para pasar más de un día en Oslomarka. Mientras que en mi parada, la mayoría era gente en bicicleta.

No pasa nada, – me dije – si tengo que quedarme a dormir debajo de un árbol, me quedo. Había sido previsor y tenía el saco en la mochila por si las moscas.

Pista cerca de Stryken

La pista por la que empecé la ruta

El comienzo discurre por una pista bastante amplia que no me gustó demasiado. Estaba dando un paseillo por el campo y yo quería algo más de emoción. En cuanto vi la primera bifurcación un poco más complicada, me metí en ella de cabeza. Quién me iba a decir que unas horas más tarde, iba a echar de menos la pista.

Camino con hitos

Camino por el bosque marcado solo por hitos

Sin comerlo ni beberlo, estaba a punto de hacer mi primera cumbre en Noruega, el monte Elneshøgda, de 429m de altura. El camino ni siquiera llegaba a la cima, tuve que salir de él para hacer la foto de rigor con el extraño artefacto extraterrestre que coronaba el lugar.

Cumbre del Elneshøgda

Cumbre del monte Elneshøgda (429m)

En buena hora se me ocurrió hacer eso. Me perdí y no era capaz de retomar el camino por querer atajar, así que me vi atravesando el bosque a derecho, por encima de arbustos, paquetes de nieve en los que me hundía hasta la rodilla y pequeñas marismas llenas de barro. Si no tengo alguna garrapata encima, es que me he hecho inmune.

Llegando a una zona abierta en la que daba bastante sol, decidí montar el campamento base y devorar el lomo ibérico que tengo guardado para ocasiones especiales 😀 Se estaba tan a gusto tirado en la hierba, que me quedé dormido un buen rato. Me desperté sobresaltado con la impresión de haber perdido mucho tiempo y no poder llegar a Oslo.

Lago descongelado con marcas de esquí

Sobre este lago pasé varias veces este invierno

Continué la marcha por pleno bosque, en dirección a Tømtehytta, una cabin de la DNT de las que puedes pedir la llave para entrar y usar a tu antojo.

Vistas cerca de Tømtehytta

Espectacular vista desde un lugar cercano a Tømtehytta

Mi plan inicial era ir a Sognsvann a través de Ullevålseter, en la tan conocida ruta que ya me sé de memoria. Lo malo es que para llegar a esa zona, había una colina tras otra y ninguna depresión por la que pasar, además de no ver ningún camino en esa dirección.

Foto en la nieve

El sitio me pareció bonito para hacer una foto, pero salió hecha un churro

Seguí­ yendo hacia el sur y más hacia el sur. Veí­a carteles de Skar, un pequeño pueblecito en el que aparecí­ hace unos meses después de esquiar durante todo el dí­a. Estaba ya cansado y sabí­a cómo volver a Oslo desde allí. Pero, mi gozo se fue al famoso pozo. Desemboqué en una carretera en la que había un autobús que iba en dirección contraria a donde yo quería ir. Aquí es donde eché de menos la pista de por la mañana, odio andar por carretera y me metí entre pecho y espalda unos 7 kilómetros para despedir el día, hasta que encontré una parada de bus que me venía bien, en Hammeren.

Me senté en la parada a esperar el autobús que tardaba siglos… y siglos… y siglos… Y me volví a quedar dormido. Al abrir los ojos estaba rodeado de gente y se veía venir el autobús a lo lejos. Vaya suerte que tuve…

¡Te toca Fermín!

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Ruta esquí: Voksenkollen – Tryvannsstua – Frognerseteren

Como ya anticipé en el post anterior, no podía dejar pasar la ocasión de ir el último día a esquiar. Sabía que la nieve no iba a ser tan perfecta como la que habíamos tenido durante el invierno. Pero esta vez se trataba de despedir la temporada de esquí de una vez por todas.

Bajando

Como puede verse, todavía estaban marcadas las guías

No tuvimos oportunidad de hacer mucha virguería, yo iba con miedo por todo el tiempo que no me había puesto los esquíes y la nieve no era la mejor para caerse.

Nieve sucia

Puede verse la cantidad de porquería que había encima de la nieve

Cuando llegamos a la zona donde la nieve desaparecía casi por completo, tocó dar media vuelta y volver al mismo sitio.

Final del camino

Aquí tuvimos que dar la vuelta, ya no se podía avanzar más

En la vuelta comimos unos bocatas que sentaron genial, sobre todo con el solecito que pegaba, y es que ya va haciendo un tiempo buenísimo. Parece mentira que hace nada Oslo estaba sepultada bajo la nieve.

Creo que puedo dar por acabada la primera parte de mis objetivos montañeros con un resultado bastante bueno. Podía haber sido mejor si no hubiese estado casi dos semanas enfermo, después de las cuales acabé hecho un trapo.

Ahora toca empezar una pequeña temporada intermedia en la que estoy algo descolocado. No sé muy bien si empezar a ir a alta montaña para conocer el terreno, si apuntarme a actividades con el grupo de montaña de Oslo o disfrutar del buen tiempo que parece que nos está haciendo estos días.

Ya se verá.

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Ruta: Sognsvann – Ullevålseter – Lørenseter – Tryvannstua – Voksenkollen

Creyendo que iba a hacer mejor tiempo, madrugué para aprovechar el día. Tenía botas nuevas que estrenar y como un niño con zapatos nuevos me largué a Oslomarka. Me imaginaba que habría nieve en algunos tramos, la poca que quedase, así que ideal para probar las botas en varias condiciones.

Sognsvann en pleno deshielo

El lago Sognsvann; hace no mucho he cruzado por encima de él

La nieve que había, era hielo de pescadería (término acuñado por Rigo :D) pero con el calor que hace últimamente era perfecta para esquiar. Lástima que solo había en tramos muy contados.

Nieve de pescadería

Homenaje al hielo de pescadería

Seguí admirando el paisaje mientras avanzaba. Es curioso pero aunque he hecho mil veces este mismo camino, había zonas que me costaba reconocer. Cuestión de ir con un montón de nieve y de noche 🙂

Pato rompehielos

Un pato rompehielos haciendo su trabajo

Incluso la famosa cuesta en la que tantos piñazos me dí bajando, parecía otra. Aunque en la foto parezca que está perfecta para esquiar, se puede ver un enorme bache en la parte baja en el que no hay nieve.

Cuesta maldita

La maldita cuesta anterior a Ullevålseter, qué recuerdos

Cada vez que veía unos cuantos metros de camino con las marcas de los esquíes, se me ponían los dientes largos. Hacía más de un mes que no hacía fondo y no había podido despedir la nieve como $DEITY manda.

Guías de esquí

Todavía quedaban tramos con guías para esquí

Paisaje primaveral

Paisaje primaveral

Hasta que llegue a un punto en el que vi a un esquiador. ¡Cagontó! Si el podía yo también.

Esquiador solitario

Esquiador solitario, parece mentira que estemos en la segunda quincena de abril

Desde donde vi al esquiador hasta el final de la ruta, había nieve más o menos constante. Por lo que tomé la decisión de, al día siguiente, coger los esquíes y venir a despedir la temporada de invierno.

Cerca de Voksenkollen

Descanso con panorámica de Oslomarka

Con la tontería me metí más de 16km, todos de subida, muy suave, pero subida al fin y al cabo. Y para compensar fui bastante rápido.

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Kikutstua – Fortjernbråtan – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Y aquí viene la ruta más larga de las que he hecho hasta ahora. Unos 30 kilómetros, muy bien invertidos, en los que el día acompañó para avanzar lo más lejos posible y aprovechar todas las horas de luz que tuvimos.

Se parece mucho a la última ruta publicada, ya que en aquella ocasión también quise ésto mismo, pero fue imposible porque no tenía tiempo. Además al ir acompañado, el ritmo fue mucho más ligero, a lo que hay que añadir que pasé olímpicamente de ir por todas las cabins que nos pillasen por el camino.

Subida a Kobberhaughytta

Subida a Kobberhaughytta, distinta a la que hice la última vez

Hasta Kobberhaughytta el recorrido es prácticamente el mismo. Además sabía que justo después de esta cabin, había que subir una cuesta bastante fuerte en la que yo me dí la vuelta después de un rato recorrido. Desconocía por completo la distancia que habría que subir, pero mi GPS y las señales que encontramos, marcaban que Kikutstua estaba a poca distancia, unos 5 kilómetros.

Lago

Otro lago congelado de los muchos que cruzamos

Imagino que de no haber podido cruzar lagos congelados, el tiempo hasta Kikutstua habría aumentado considerablemente, así como el de vuelta, donde atravesamos un lago mayor que el de Sognsvann.

Llegando a Kikutstua

Al fondo puede verse Kikutstua, y sí, estoy encima de otro lago congelado

Ni siquiera paramos en el refugio a comer, nos pusimos en marcha directos hacia Ullevålseter, temiendo que se nos hiciese de noche. Afortunadamente había marcado en el GPS los puntos que había que seguir para llegar a donde queríamos y entre éso y las señales de los cruces, no hubo ningun problema.

Camino en el bosque

Este camino por el bosque nos llamó la atención a los dos

Río nevado

El agua que salía de la presa formaba esta bonita estampa

Ya en Ullevålseter y prácticamente de noche, comimos los bocatas que teníamos lo más rápido posible porque teníamos un invitado hambriento con nosotros. Para más inri, el refugio-restaurante cierra a las 17:00 los fines de semana, algo que me ha parecido muy curioso porque se supone que es cuando más gente hay haciendo deporte.

Caballo y yo

El caballo feliz hambriento y yo, con pinta de mendigo

La nieve se empieza a derretir y dentro de poco tocará ir a buscarla más al norte. Se va a acabar el chollo de coger el metro, salir y ponerte los esquíes…

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