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De nuevo en Noruega

Aunque ya no es ninguna novedad, estoy otra vez en Oslo, desde hace ya un mes aproximadamente y en un viaje relámpago que no me esperaba. Mi idea era volver el día 17 para ir a la aventura a buscar trabajo, pero al final no hizo falta y llegué con él desde el primer día. Supongo que es cierto aquello que dicen que la fortuna sonríe a los audaces.

Todo está siendo algo extraño porque el tema de encontrar piso está siendo un problema, con los precios de los alquileres por las nubes. Pero por otro lado, ya conozco el país, las costumbres, la gente y sobre todo mi gente. Así que no me preocupo en exceso, no todo me iba a salir rodado…

En cuanto al tiempo que he estado en España, también ha sido extraño. Mi intención era aprovechar la última quincena que estuviese en Santander para estar más tiempo con los míos, pero el viaje relámpago me trastocó algo los planes. Mirándolo por el lado positivo, la Navidad está muy cerca.

Así que nada, intentaré escribir más a menudo que tengo esto bastante abandonado, pero es que no tengo tiempo para mucho.

¡Abrazos a todos!

Velkommen a la república independiente de mi casa

Después de una semana de locura para buscar piso, al fin lo tenemos. Un pisito de 120m^2 en la zona de St. Hanshaugen, justo al lado de Grünerløkka, la zona de Oslo más movidita, con más pubs, más gente joven y con un ambiente bohemio muy curioso.

El piso lo conseguimos buscando a través de las webs finn.no y hybel.no, que aunque están en noruego, al final acabas enterándote de todo, por la cuenta que te trae. Encontrar casas con cuatro dormitorios es algo realmente complejo y sobre todo en una zona más o menos céntrica. Pero después de hacer algún que otro visning lo conseguimos, tenemos nuestro reducto español en Noruega, sin algunas cosas necesarias que todaví­a nos deben los propietarios y esperamos recibir en breve. La manera más fácil de llegar desde la estación central es andando 🙂 Aunque la lí­nea 54 de autobús pasa cerca de la calle, para más info Trafikanten.

Plano general de la casa

Salón y chimenea

La chimenea nos va a solucionar bastante el problema del frí­o este invierno, aunque todaví­a tenemos que descubrir por dónde sale el humo al exterior :S

La casa tiene una salón bastante grande (genial para las fiestas que normalmente se organizan por aquí­) y una cocina enorme. Creo que va a ser la casa con la cocina más grande donde haya vivido, ¡algo que me encanta!

La cocina se enciende con luces por todas partes, parece una nave espacial

En cuanto a mi habitación, tiene dos partes separadas por una puerta, una en la que tengo un armario y una mesa con silla, todo bastante amplio, y además otra estancia donde está la cama y prácticamente solo entra la cama, la habitación del pánico. Los propietarios la llaman así­ porque dicen que si se cierra la puerta, no se oye nada del exterior y viceversa 🙂

Entrada a la habitación

La puerta de entrada y mi armario precario, véase el lugar estratégico donde guardo la maleta

El escritorio donde pongo miles de kilos de mierda y la entrada a la habitación de la cama

La habitación del pánico

Y por fin, la panic room en todo su esplendor

El resto de cosas son bastante nimias, como el típico suelo noruego del baño con calefacción o la chimenea.

Y ya para resumir el mercado inmobiliario en Noruega y más concretamente en Oslo: como los propietarios no encuentran compradores que paguen lo que piden por la crisis, se dedican más a alquilar los inmuebles y los precios de alquiler están subiendo considerablemente. Concretamente a nosotros nos saldrá la broma a cada uno por 780 euros al mes más gastos adicionales. Agárrate lorito xD

Para acabar, todo aquel no residente en Noruega que venga del extranjero a alojarse en mi casa, debe traer una maleta medio llena para cargarla en el duty free del aeropuerto de Oslo con alcoholes varios, que ya me encargo yo de despacharlos. La otra mitad de la maleta vendrá debidamente cargada con productos patrios que aquí­ cuestan un ojo de la cara y encima son malos. Esa maleta luego irá cargada con cosas mí­as a España que recogeré a mi vuelta. Dicho queda.

Primer día en Oslo

Ahora mismo estoy escribiendo esto en un editor de texto ramplón porque no tengo conexión a Internet, una de la cantidad sorprendente de desventajas de hoy.

La verdad que menos mal que tengo una moral de hierro, sino muchos ya habrían mandado todo a la mierda. Bueno, tal vez exagero, pero es como si la suerte nos hubiese abandonado por hoy 😀

La calle principal de Oslo, Karl Johans gate, con el palacio real al fondo

Lo primero de todo, hoy he conocido a mis compañeros de trabajo durante el próximo año. El ambiente de trabajo parece que va a ser genial y al ser una oficina tan pequeña seguro que acabamos por conocernos todos bastante bien.

El albergue donde nos estamos alojando es un poco cutre. Entre otras cosas, se supone que tiene Internet pero al parecer no funciona por no sé qué historias, así que no podemos buscar pisos en finn.no tan bien como quisiéramos.

Hemos visitado un piso hoy para los cuatro, pero sale a unos 780 euros cada uno, más gastos adicionales de electricidad e Internet. Creemos que habrá que pagar eso aproximadamente, rondando los 750 euros, aunque busquemos pisos más pequeños para dos personas y nos separemos en dos grupos. La única pega que tiene esta casa, es que está parcialmente amueblada, aunque el propietario se ha comprometido a poner los muebles que faltan.

La cuenta en el banco noruego que hemos ido a dar de alta hoy tardará unas 6 u 8 semanas en estar operativa, no entiendo muy bien por qué. Tampoco sé muy bien para qué la he hecho, porque creo que puedo tirar con la tarjeta de Caixanova.

Intentar conseguir una tarjeta prepago para el móvil ha sido imposible también, todos los sitios a los que hemos entrado las tenían agotadas, era como una especie de maldición. Hay que añadir, que normalmente los extranjeros tenemos que hacernos un número de identificación en la policía noruega y en caso de no tenerlo, la tienda en la que compramos la tarjeta tiene que facilitarnos un formulario para rellenar y enviar a la compañía de teléfono. Aquí todo está controladísimo, es prácticamente imposible pasar inadvertido para las autoridades noruegas.

Y ya por último, no ha parado de llover en todo el día. Una lluvia constante y machacona parecidísima a la de Santander. Aunque hemos intentado desafiarla dando un paseo por la tarde para conocer Oslo, al final nos ha vencido y hemos vuelto al albergue con las orejas gachas y una chupa de las que hacen historia.

Mañana será otro día y si hay una cosa positiva es que aunque estemos a 8 grados, no hace tanto frío.

Espero que esta noche, Darth Vader no nos despierte a las tantas de la madrugada xD