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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Ullevålseter – Sognsvann

Los últimos días de nieve se acercan, y por eso mismo hay mucha más gente de lo normal rondando por Oslomarka. A veces es un poco desesperante que sea así, sobre todo cuando toda una familia ocupa las pistas enteras a lo ancho. Lo peor no es que sean padre y madre con su prole, es que además llevan los más pequeños en trineos atados a la cintura, los perros y hasta a la abuela si se tercia.

Ya se nota la mala calidad de la nieve por las bañeras que aparecen

Otra de las peculiaridades de llegar al final de la temporada de nieve, es la dificultad de elegir cera para poner a los esquíes. En ocasiones hay que usar mezclas de blanda y dura en distintas partes de la base y hasta que das con ello puedes pegarte unas cuantas tortas.

Aquí vemos a David poniendo su cera

Vimos algo así de raro al empezar a esquiar

La ruta enlaza sitios más que conocidos, pero por caminos distintos a lo normal. Decidimos que al haber tanta gente, lo mejor era ir por vías más pequeñas o poco convencionales. Hubo algunos tramos muy estrechos en los que tanto para subir, como para bajar, nos caímos infinitas veces.

Uno de los caminos de los que hablaba

Lo malo es que siempre acabas llegando a la civilización y esa última parte siempre está hasta arriba de gente que vuelve a ella. Hubo un momento que me cabree bastante bajando de Ullevålseter a Sognsvann porque no me dejaban pasar y un pobre niño sufrió las consecuencias. Pero bueno, que espabile y para la próxima que se aparte 😀

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Holmenkollen FIS World Cup Nordic 2010

Como precalentamiento para el año que viene, en el que se celebrará el Campeonato del Mundo de la FIS en Holmenkollen, este año ha tenido lugar una de las pruebas del Holmenkollen FIS World Cup Nordic. Ha sido la última de la temporada en la que el suizo Simon Ammann se ha proclamado campeón en la modalidad de salto.

Haciendo zoom en la imagen puede verse un saltador de prueba

En la tele impresiona bastante ver a los saltadores mantenerse en el aire durante un buen rato, planeando como si hubiesen nacido sabiendo hacerlo, pero en directo, es mucho más increíble experimentar lo gigantesca que es la pista de salto, la altura a la que se encuentra y sobre todo la distancia que recorren los saltadores.

La pista se fue llenando poco a poco

Al evento fuimos un nutrido grupo de españoles, que seguramente sea la primera y última vez que veamos algo así. No creo que el salto de esquí sea un deporte tan entretenido como para convertirte en un fan terrible de él. Con una vez en la vida, es suficiente.

Banderas ondeando en Holmenkollen

Aprovecho también para quejarme de las ideas de bombero que tiene la comuna de Oslo al cortar parcialmente la línea de metro que va hasta la pista de salto. Ya me ha fastidiado bastante que durante el invierno estuviese cortada e impidiese llegar cómodamente a todos los esquiadores de fondo que suben a Frognerseteren y alrededores. Pero es que mantener la línea exactamente igual para un evento así, teniendo en cuenta que solo queda una parada más hasta la pista, me parece de una pachorra… Aunque se apañen soluciones temporales como líneas de autobús para suplir el servicio, siguen siendo eso, chapuzas.

Además de las pruebas de salto, hubo varias competiciones de esquí de fondo, bastante menos interesantes porque se ve pasar a los esquiadores a toda velocidad durante un corto periodo de tiempo.

Pequeña foto artística de los esquiadores llegando

Cuándo llegará el día que pueda bajar como ellos…

Ya bajando, aprovechamos para disfrutar de las vistas del fiordo de Oslo.

Todavía hay una parte del fiordo que está congelada

El año que viene será la prueba final de Holmenkollen. Espero que todo esté terminado, porque ahora mismo casi todo estaba en construcción y bastante mal organizado.

Esquí alpino en Norefjell

Otra de las pistas famosas de Noruega es Norefjell, de las más cercanas a Oslo que hay y que se aprovechó como pista olímpica en el 52 para los juegos de invierno. El día que fuimos a esquiar lo decidimos a última hora y más me valdría no haber ido.

Parte de las pistas del resort

Yo ya iba arrastrando un catarro bastante fuerte que amenazaba anginas inminentes, así que fuí un poco con miedo porque no daban precisamente buen tiempo. Y así fue. Nos comimos un temporal bastante grande que evitó que subiésemos más allá de la mitad de las pistas, aunque una vez nos animamos y lo hicimos hasta arriba. Fue un error bastante grande porque había una ventisca y un frío increible. Además yo iba con gafas de sol en lugar de llevar unas de ventisca que protegen mucho más la cara y los ojos. Entre la niebla y la nieve, no se podía distinguir nada. Hacía muchísimo tiempo que no experimentaba la sensación de no saber dónde empieza el cielo y dónde la tierra, cuando todo es blanco a tu alrededor.

Atardecer en las pistas de Norefjell

Pero aprovechamos el día lo que pudimos, lo cual tampoco estuvo tan mal, pero la próxima vez me aseguraré de que hay un pronóstico de tiempo bueno.

Esquí alpino en Hemsedal

Hace un año que probé el esquí alpino por primera vez, como ya relaté en un post anterior. Fue en Lillehammer, una de las mejores pistas de Noruega, así que este año tocaba repetir en otra de las pistas más frecuentadas por los noruegos, en Hemsedal.

Lo primero que hicimos nada más empezar fue subir a lo más alto de las pistas para ver el panorama. No había ni una sola nube en el cielo así que el paisaje iba a merecer la pena.

No fuimos lo únicos en tener la idea de disfrutar de las vistas

Esto es lo que se podía ver desde lo alto

A continuación nos dedicamos a pasar el día subiendo y bajando como posesos, cada vez yendo a pistas de más nivel. Tengo que decir que las pistas verdes aquí podrían ser perfectamente rojas en España. Cuestiones de vivir en un país de nieve…

Los noruegos también disfrutaron de lo lindo de las buenas condiciones

Lo único malo que le vi a la estación, es que en ningún momento hay sol pegando directamente en la pista y con el vientecillo que se levantaba de vez en cuando, se echaba en falta.

Pero sabíamos que el sol estaba por ahí y siempre íbamos a buscarlo

Después de dos días esquiando tantas horas, he avanzado un montón en técnica y en quitar el miedo a las pendientes más bestias. Incluso me animé a dar un pequeño salto aunque ya podéis imaginaros el final.

Quizás la próxima vez no me pegue una piña tan grande. Todavía me pregunto por qué levanté el esquí izquierdo hasta más arriba de mi cabeza. Psé.

Más paisajes nevados, será por nieve…

Pensándomelo antes de tirarme por una pista roja con montón de hielo

Total, que me lo pasé como un enano y ya estamos planeando hacer otro fin de semana como este. Quizás volver a Lillehammer sea la mejor opción.

Ruta esquí: Skullerud

Bueno es saber nuevas pistas iluminadas a donde ir a esquiar entre semana. La zona cercana a Skullerud en Oslo está bastante bien porque no es tan bestia como Sognsvann en cuanto a cuestas se refiere. El perfil es bastante más llano aunque también hay cuestecitas que se las traen, sobre todo al comenzar.

Otra cosa curiosa que nos pasó es que al poco rato de adentrarnos en el bosque, todo el sistema de farolas se apagó y hubo que tirar de frontales para poder seguir. Menos mal que siempre lo llevo en la mochila por si acaso. Aun así, esquiar con tan poca luz da bastante miedo, sobre todo cuando no se controla lo suficiente. Cualquier pequeño bache que se encuentre puede hacerte desequilibrar y comer nieve.

Tengo que investigar más la zona porque en esa ocasión hicimos ida y vuelta cuando al parecer se puede hacer un circuito bastante majo, pero el frío que hacía nos hizo dar la vuelta. Puede que con la ayuda del GPS y algún mapa me decida a volver en breve.

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