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Oslo Maraton 2011 (Previo)

Voy a repetir el post del año pasado antes del día antes de la carrera. Y cómo no, empiezo por el dorsal.

Dorsal de la carrera

A menos de 24 horas del comienzo de la carrera entiendo por qué vuelvo a estar aquí un año más. Dicen que la sensación de llegada a meta es algo que engancha, que incluso está científicamente demostrado, pero tengo que añadir que también enganchan las sensaciones que se van teniendo según se acerca el momento de la carrera. Sensaciones de incertidumbre porque no sabes lo que te espera, cómo te encontrarás ese día, el tiempo que hará. Alguna gente me dice que no tiene mucho sentido tener nervios si ni siquiera estoy compitiendo por ganar. Será que no lo han vivido, pero a cada carrera que voy, incluso los más veteranos siguen con ese sentimiento de nerviosismo.

No puedo decir que lo de este año haya sido un entrenamiento fácil. Llevo desde abril entrenando bastante seriamente y siguiendo una dieta estricta. He corrido prácticamente todos los días, hiciese calor, viento, frío o lluvia. Muchas veces me pregunté si tenía sentido hacerlo. Si tenía sentido tanto sacrificio para tener un único instante de satisfacción como la llegada a meta que, además, ni siquiera está asegurado al 100%. Tal vez no merezca la pena, o tal vez sí. Lo que tengo claro es que no quiero sentir que mi vida sea una más del montón y desde luego, correr una maratón no es precisamente algo que pueda hacer todo el mundo.

Basta de filosofar. Para los impacientes que van a estar preguntando sobre el resultado, que vayan a la web oficial de la maratón y me busquen por mi número de dorsal. Si alguien se anima a intentar buscarme en directo entre toda la marabunta de gente, hay distintas cámaras puestas en puntos del circuito. Hay un mapa que indica la posición de las mismas y hay una web donde verla.

La teoría dice que pasaré por los distintos kilómetros a estas horas:

km  hora
0    10:22:00
1    10:26:45
2    10:31:30
3    10:36:15
4    10:41:00
5    10:45:45
6    10:50:30
7    10:55:15
8    11:00:00
9    11:04:45
10    11:09:30
11    11:14:15
12    11:19:00
13    11:23:45
14    11:28:30
15    11:33:15
16    11:38:00
17    11:42:45
18    11:47:30
19    11:52:15
20    11:57:00
21    12:01:45
22/1    12:06:30
23/2    12:11:15
24/3    12:16:00
25/4    12:20:45
26/5    12:25:30
27/6    12:30:15
28/7    12:35:00
29/8    12:39:45
30/9    12:44:30
31/10    12:49:15
32/11    12:54:00
33/12    12:58:45
34/13    13:03:30
35/14    13:08:15
36/15    13:13:00
37/16    13:17:45
38/17    13:22:30
39/18    13:27:15
40/19    13:32:00
41/20    13:36:45
42/21    13:41:30

En la práctica ya veremos a qué hora paso por cada punto 🙂

De Rositas y Margaritas – Capítulo I (El individualismo da lugar al pasotismo)

Estoy seguro que la característica que más influye en la forma de ser noruega es el individualismo. Es el punto que me parece más importante y que sin duda es, en su mayoría, el origen del resto de problématicas que contaré en la serie de postsDe Rositas y Margaritas“.

http://www.flickr.com/photos/mashafeeg/395458578/El noruego es un ser individual desde que su más tierna infancia. Se puede observar en el día a día, a los niños siendo muy independientes de sus padres. Sus progenitores dejan hacer lo que les da la real gana. Yo he llegado a ver a niños vestidos de domingo arrastrándose por jardines embarrados bajo la despreocupada y divertida mirada de sus padres. Un caso así en España se desarrollaría con la madre a grito pelado, en el que la frase “¡Me vas a desgraciar la ropa!” aparecería más de una vez. Así que los niños crecen endiosados, con una sensación de poder hacer lo que quieran sin que haya repercusiones. Sentimiento que aumenta cuando sus padres se acaban separando. Aquí la tasa de divorcio es bastante mayor que la de España por la gran independencia económica de los miembros de la pareja y sobre todo por ese individualismo casi innato.

Cuando el niño crece y va a la universidad, aún se desarraiga más de sus padres. El gobierno noruego proporciona créditos con muy bajos intereses, a pagar cuando empieces a trabajar, que ayudan a que te emancipes mientras estudias una carrera.

Total, que supongo que te conviertes en un ser al que no le afectan las cosas de tu entorno excesivamente, la gente de tu alrededor no es de interés para tí porque si hasta ahora no te han hecho falta, ¿por qué lo iban a ser en el futuro?

Ejemplos de esto mismo pueden verse todos los días. Como la gente que cruza la calle con auriculares a todo volumen sin mirar a los lados (no tiene por qué ser por un paso de peatones). Llegó a haber carteles del ayuntamiento de Oslo avisando que no era demasiado bueno para la salud.

Hay que ver lo a gusto que se queda uno ¿eh? 😀

Continuará…