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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvann – Kikutstua – Bjørnholt – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Qué mejor manera de retomar el esquí de fondo que con una de las rutas más míticas (aunque no tanto como la de Sognsvann – Ullevålseter) y ligeramente alterada.

Durante estos días ha hecho un frío bastante inusual para Oslo, llegando a sobrepasar los -20ºC en varias ocasiones, así que ponerse a esquiar con doce bajo cero se agradece considerablemente. En los primeros minutos las manos siguen doliendo de frío, pero una vez se entra en calor, no hay problema.

La ruta comienza en Frognerseteren, donde este año se han lucido con las reformas del metro y ya no se puede subir hasta la parada final. Cinco estaciones antes hay que bajarse del metro y coger un autobús que suele ir abarrotado. Las obras se están realizando con motivo del próximo campeonato del mundo del FIS en 2011, pero me parece una tontería que se trabaje en invierno cuando es el momento del año en el que más se utiliza esa línea. Ellos sabrán.

En esta ocasión hice la ruta solo, algo que muchas veces no es lo más divertido pero no se hace cansado para nada. De todos modos, siempre hay gente en el camino.

Atravesando una zona de marisma congelada

En la parte más alejada de Oslo a la que he llegado esquiando, Kikutstua, había muchí­sima gente. En todas las veces que pasé por allí antes, nunca había encontrado tanta gente ni tan variada. Incluso vi a familias con sus niños pequeños, cosa bastante rara porque los niños no suelen llegar hasta tan lejos.

En Kikutstua había un perrillo atado. A una bici cubierta por nieve

No puedo creerme que la cola de gente que había en la entrada fuese para comprar comida o bebida, porque si es así, montaré un puesto de tortillas en mitad del bosque y me forraré 🙂

Había una cola terrible para entrar a la cabin

Después del merecido bocata, tocaba volver a Sognsvann, esta vez por la ruta más directa que ya empezaba a estar cansado a pesar de los dos bocadillos que me metí entre pecho y espalda. Cuando digo directa, es directa prácticamente en línea recta, cruzando el enorme lago que hay a los pies de Kikutstua en dirección a Bjørnholt. Lo malo de coger esta ruta es que habí­a un fuerte viento de cara y a 12-14 grados bajo cero la sensación térmica era bají­sima.

Una vez en Bjørnholt, no supe muy bien por dónde ir y como siempre que tengo que elegir entre dos opciones, escogí la incorrecta. El camino fue desviándose más y más hacia el este cuando deberí­a ir hacia el oeste. Así­ que en la primera ocasión que tuve cogí­ el primer desví­o al oeste, siendo un típico camino estrecho y sin guí­as para los esquí­es. Las leches fueron continuas pero no muy dolorosas, fue una suerte que nevase tanto ese dí­a.

Afortunadamente el camino llevaba a una zona que ya conocí­a y que me encanta, una zona de bajada continua por donde no va casi nadie, así­ que me lo pasé como un enano hasta llegar a Ullevålseter.

Salida de la presa de Skjersjødammen

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Ruta: Stryken – Kongsvangsskog – Elneshøgda – Tømtehytta – Hammeren

Desafío Cantabria vs Noruega miniEstreno la sección de Desafío Cantabria vs Noruega con esta ruta, que aunque no es muy técnica comparada con las que se pondrán (esperemos por el bien de está sección que así sea), sí que hace falta tener muchas ganas de andar y andar sin parar para recorrer los casi 27km que tiene. Ha sido la vez que más kilómetros he recorrido en un solo día.

Pasé por tres condados (Oppland, Akershus y Oslo) y aunque mi intención inicial era adentrarme más en el bosque, fui bastante pegado a la zona civilizada al este del mismo.

Empecé a andar en Stryken, un pequeño pueblecito al norte de Oslo al que llegué en tren a las 10:30 aproximadamente. Me asusté bastante porque justo en la parada anterior, se bajó un montón de gente con mochilas enormes, como para pasar más de un día en Oslomarka. Mientras que en mi parada, la mayoría era gente en bicicleta.

No pasa nada, – me dije – si tengo que quedarme a dormir debajo de un árbol, me quedo. Había sido previsor y tenía el saco en la mochila por si las moscas.

Pista cerca de Stryken

La pista por la que empecé la ruta

El comienzo discurre por una pista bastante amplia que no me gustó demasiado. Estaba dando un paseillo por el campo y yo quería algo más de emoción. En cuanto vi la primera bifurcación un poco más complicada, me metí en ella de cabeza. Quién me iba a decir que unas horas más tarde, iba a echar de menos la pista.

Camino con hitos

Camino por el bosque marcado solo por hitos

Sin comerlo ni beberlo, estaba a punto de hacer mi primera cumbre en Noruega, el monte Elneshøgda, de 429m de altura. El camino ni siquiera llegaba a la cima, tuve que salir de él para hacer la foto de rigor con el extraño artefacto extraterrestre que coronaba el lugar.

Cumbre del Elneshøgda

Cumbre del monte Elneshøgda (429m)

En buena hora se me ocurrió hacer eso. Me perdí y no era capaz de retomar el camino por querer atajar, así que me vi atravesando el bosque a derecho, por encima de arbustos, paquetes de nieve en los que me hundía hasta la rodilla y pequeñas marismas llenas de barro. Si no tengo alguna garrapata encima, es que me he hecho inmune.

Llegando a una zona abierta en la que daba bastante sol, decidí montar el campamento base y devorar el lomo ibérico que tengo guardado para ocasiones especiales 😀 Se estaba tan a gusto tirado en la hierba, que me quedé dormido un buen rato. Me desperté sobresaltado con la impresión de haber perdido mucho tiempo y no poder llegar a Oslo.

Lago descongelado con marcas de esquí

Sobre este lago pasé varias veces este invierno

Continué la marcha por pleno bosque, en dirección a Tømtehytta, una cabin de la DNT de las que puedes pedir la llave para entrar y usar a tu antojo.

Vistas cerca de Tømtehytta

Espectacular vista desde un lugar cercano a Tømtehytta

Mi plan inicial era ir a Sognsvann a través de Ullevålseter, en la tan conocida ruta que ya me sé de memoria. Lo malo es que para llegar a esa zona, había una colina tras otra y ninguna depresión por la que pasar, además de no ver ningún camino en esa dirección.

Foto en la nieve

El sitio me pareció bonito para hacer una foto, pero salió hecha un churro

Seguí­ yendo hacia el sur y más hacia el sur. Veí­a carteles de Skar, un pequeño pueblecito en el que aparecí­ hace unos meses después de esquiar durante todo el dí­a. Estaba ya cansado y sabí­a cómo volver a Oslo desde allí. Pero, mi gozo se fue al famoso pozo. Desemboqué en una carretera en la que había un autobús que iba en dirección contraria a donde yo quería ir. Aquí es donde eché de menos la pista de por la mañana, odio andar por carretera y me metí entre pecho y espalda unos 7 kilómetros para despedir el día, hasta que encontré una parada de bus que me venía bien, en Hammeren.

Me senté en la parada a esperar el autobús que tardaba siglos… y siglos… y siglos… Y me volví a quedar dormido. Al abrir los ojos estaba rodeado de gente y se veía venir el autobús a lo lejos. Vaya suerte que tuve…

¡Te toca Fermín!

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Ruta: Sognsvann – Ullevålseter – Lørenseter – Tryvannstua – Voksenkollen

Creyendo que iba a hacer mejor tiempo, madrugué para aprovechar el día. Tenía botas nuevas que estrenar y como un niño con zapatos nuevos me largué a Oslomarka. Me imaginaba que habría nieve en algunos tramos, la poca que quedase, así que ideal para probar las botas en varias condiciones.

Sognsvann en pleno deshielo

El lago Sognsvann; hace no mucho he cruzado por encima de él

La nieve que había, era hielo de pescadería (término acuñado por Rigo :D) pero con el calor que hace últimamente era perfecta para esquiar. Lástima que solo había en tramos muy contados.

Nieve de pescadería

Homenaje al hielo de pescadería

Seguí admirando el paisaje mientras avanzaba. Es curioso pero aunque he hecho mil veces este mismo camino, había zonas que me costaba reconocer. Cuestión de ir con un montón de nieve y de noche 🙂

Pato rompehielos

Un pato rompehielos haciendo su trabajo

Incluso la famosa cuesta en la que tantos piñazos me dí bajando, parecía otra. Aunque en la foto parezca que está perfecta para esquiar, se puede ver un enorme bache en la parte baja en el que no hay nieve.

Cuesta maldita

La maldita cuesta anterior a Ullevålseter, qué recuerdos

Cada vez que veía unos cuantos metros de camino con las marcas de los esquíes, se me ponían los dientes largos. Hacía más de un mes que no hacía fondo y no había podido despedir la nieve como $DEITY manda.

Guías de esquí

Todavía quedaban tramos con guías para esquí

Paisaje primaveral

Paisaje primaveral

Hasta que llegue a un punto en el que vi a un esquiador. ¡Cagontó! Si el podía yo también.

Esquiador solitario

Esquiador solitario, parece mentira que estemos en la segunda quincena de abril

Desde donde vi al esquiador hasta el final de la ruta, había nieve más o menos constante. Por lo que tomé la decisión de, al día siguiente, coger los esquíes y venir a despedir la temporada de invierno.

Cerca de Voksenkollen

Descanso con panorámica de Oslomarka

Con la tontería me metí más de 16km, todos de subida, muy suave, pero subida al fin y al cabo. Y para compensar fui bastante rápido.

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Kobberhaughytta – Kikutstua – Fortjernbråtan – Skjersjødammen – Ullevålseter – Sognsvann

Y aquí viene la ruta más larga de las que he hecho hasta ahora. Unos 30 kilómetros, muy bien invertidos, en los que el día acompañó para avanzar lo más lejos posible y aprovechar todas las horas de luz que tuvimos.

Se parece mucho a la última ruta publicada, ya que en aquella ocasión también quise ésto mismo, pero fue imposible porque no tenía tiempo. Además al ir acompañado, el ritmo fue mucho más ligero, a lo que hay que añadir que pasé olímpicamente de ir por todas las cabins que nos pillasen por el camino.

Subida a Kobberhaughytta

Subida a Kobberhaughytta, distinta a la que hice la última vez

Hasta Kobberhaughytta el recorrido es prácticamente el mismo. Además sabía que justo después de esta cabin, había que subir una cuesta bastante fuerte en la que yo me dí la vuelta después de un rato recorrido. Desconocía por completo la distancia que habría que subir, pero mi GPS y las señales que encontramos, marcaban que Kikutstua estaba a poca distancia, unos 5 kilómetros.

Lago

Otro lago congelado de los muchos que cruzamos

Imagino que de no haber podido cruzar lagos congelados, el tiempo hasta Kikutstua habría aumentado considerablemente, así como el de vuelta, donde atravesamos un lago mayor que el de Sognsvann.

Llegando a Kikutstua

Al fondo puede verse Kikutstua, y sí, estoy encima de otro lago congelado

Ni siquiera paramos en el refugio a comer, nos pusimos en marcha directos hacia Ullevålseter, temiendo que se nos hiciese de noche. Afortunadamente había marcado en el GPS los puntos que había que seguir para llegar a donde queríamos y entre éso y las señales de los cruces, no hubo ningun problema.

Camino en el bosque

Este camino por el bosque nos llamó la atención a los dos

Río nevado

El agua que salía de la presa formaba esta bonita estampa

Ya en Ullevålseter y prácticamente de noche, comimos los bocatas que teníamos lo más rápido posible porque teníamos un invitado hambriento con nosotros. Para más inri, el refugio-restaurante cierra a las 17:00 los fines de semana, algo que me ha parecido muy curioso porque se supone que es cuando más gente hay haciendo deporte.

Caballo y yo

El caballo feliz hambriento y yo, con pinta de mendigo

La nieve se empieza a derretir y dentro de poco tocará ir a buscarla más al norte. Se va a acabar el chollo de coger el metro, salir y ponerte los esquíes…

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Ruta esquí: Frognerseteren – Tryvannstua – Nordmarkskapellet – Studenterhytta – Kobberhaughytta – Ullevålseter – Sognsvann

Vuelvo a las andadas esquiadoras. Esta vez el día de Carnaval y con una cantidad de nieve impresionante. Había tanta nieve que los metros estaban constantemente parándose, y en un viaje que debería haber durado lo justo para empezar a esquiar a las 12, me dio la una y todavía no me había puesto los esquíes.

Mi primera idea de dar un rodeo yendo hasta Kikutstua y volver a Sognsvann empezaba a peligrar, pero como tenía varios puntos a visitar antes de llegar a una cabin tan lejana, no me preocupaba tener que dejar de avanzar hacia el norte antes de la cuenta.

Empecé por un camino distinto, en dirección a Tryvann, pero al contrario que la vez anterior, no me quedé a disfrutar del paisaje. Nevaba muchísimo y si me quedaba quieto un rato me calaba hasta los huesos, además ya conocía esa zona y no iba sobrado de tiempo. El objetivo ahora era Nordmarkskapellet, una iglesia construida en mitad del bosque. Llegué con algun problema que otro. Me atreví a ir por sitios menos transitados, más estrechos y con menos marcas, así que caí al suelo bastantes veces.

Nordmarkskapellet

Había zonas de la iglesia que estaban prácticamente enterradas en nieve

Sin pararme demasiado tampoco, seguí hacia el norte, hacia el Studenterhytta, otra cabin de las muchas que hay en el bosque. Tengo que enterarme de cómo llevan los suministros porque muchas de ellas no parecen tener carretera y no creo que tengan porteadores que lleven material a cuestas. Tienen demasiada gente a la que servir…

Intenté seguir más hacia el norte, ni siquiera me detuve en Kobberhaughytta, todo por conseguir llegar a Kikutstua lo más pronto posible. No contaba conque el camino empezaba a ascender y ascender, y el tiempo parecía ir más rápido de la cuenta. Viendo que no iba a poder hacer lo que quería, me rendí, di media vuelta y paré a descansar un rato en Kobberhaughytta.

Kobberhaughytta

A pesar de estar bastante alejada de Oslo, la cabin estaba llena a rebosar

Un poco desanimado porque con la hora que perdí en el metro habría tenido suficiente para hacer el circuito completo, cogí el camino más rápido a casa.

Camino estrecho

En buena hora se me ocurrió seguir al chaval ese…

Me metí por un camino que no estaba preparado para esquiar. Las marcas que había eran las de otros esquiadores que habían pasado por allí, esquiadores de verdad. Poco a poco el camino se hacía más estrecho, había más árboles a mi alrededor y la pendiente se hacía más bestia. Así que a la sexta o séptima caída, me quité los esquíes y bajé corriendo como pude hasta el camino principal, hundiéndome en nieve por encima de la rodilla.

El resto es lo de siempre, y viendo el lado positivo, ya sé cuando puedo decir que sé esquiar. Cuando consiga hacer el descenso UllevålseterSognsvann sin caerme una sola vez. Ese día solo lo hice una y fue apoteósica.

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Ruta esquí: Voksenkollen – Tryvannstua – Ullevålseter – Sognsvann

Después de unas cuantas rutas de broma, esta puedo decir que es la primera de verdad. Y ni siquiera tenía pensado hacerla, más bien llegó sobre la marcha.

Aproveché la jornada perfectamente, uno de esos pocos días raros, ahora en invierno, que están totalmente despejados.

Empecé en Voksenkollen, como otras tantas veces, dando vueltas alrededor y esperando al resto, que finalmente no vino. Así que decidí ir avanzando hasta el refugio de Tryvann y una vez allí ya vería donde iría. Por el camino no pude dejar de ver paisajes que otros días no se puede por estar demasiado oscuro o nublado.

Vistas de Nordmarka

Vistas de Nordmarka

Los primeros días tenía algo de miedo si me tocaba ir solo porque todavía no controlaba bastante los esquíes y porque si no hay nadie en caso de accidente es un problemón. Pero ya he comprobado que todo el bosque está lleno de gente por todas partes, en cualquier camino, por pequeño que sea.

Camino

Camino con las guías para los esquíes

Una vez en Tryvannstua y con más hambre que el perro de un ciego, me hice un hueco entre los noruegos que estaban por el lugar y devoré los dos bocadillos que llevaba.

Pista de Tryvann

Una de las pistas de la estación de Tryvann

Tryvannstua

El refugio Tryvannstua lleno de gente

El lago adyacente al refugio estaba totalmente congelado y los lugareños aprovechaban para acortar distancias a través de él. Algo con lo que yo no me atreví porque al no haber guías en el suelo, no tengo tanto equilibrio.

Lago Tryvann

El lago Tryvann congelado

Después del merecido bocata, me puse de nuevo en marcha. Tenía la opción de volver por donde vine o dar un rodeo hasta Sognsvann, pasando por Ullevålseter, cabin que se está empezando a convertir en mi favorita. Me fui guiando por los carteles de los cruces, que marcaban distancias bastante cortas, así que me animé a recorrer todo.

La verdad es que la ruta no es nada complicada y como puede verse en el perfil del track, es una bajada bien grande sin apenas repechos de subida.

Pero no está nada mal para empezar.

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