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Ruta: Jito Escarandi – Casetón de Ándara – Castillo del Grajal – Collado del Mojón – Silla Caballo – Traviesas del Grajal

Aquí viene otra toma de contacto más con Picos después de la vuelta a casa. Como no podía ser, con problemas para llegar a nuestro objetivo inicial, pero encumbrando. En principio quisimos subir la Morra de Lechugales, pero al llegar a la zona, todo estaba cubierto de niebla. Llegamos a una cumbre y cuando estábamos cantando victoria, vimos la cruz de la cima en la que ponía “Silla Caballo“. Nos habíamos confundido de cumbre 🙂

Pero paso a contar la ruta paso a paso.

Salimos del Jito de Escarandi por la pista hacia el Casetón de Ándara, como tantas otras veces.

Jito de Escarandi

El Macizo Central visto desde el Jito de Escarandi

Casetón de Ándara

El refugio Casetón de Ándara

A partir de ahí, venía la parte nueva, subir por el Castillo del Grajal hasta el Collado del Mojón. Yo ya había estado en el collado hace mucho tiempo, cuando subí por la Canal de las Arredondas, pero no recordaba casi nada del lugar. A pesar de no conocer la zona, el camino es más o menos lógico y se avanza siguiendo hitos perfectamente.

Rebecos

Unos rebecos nos vigilaban desde la loma

Silla Caballo

Avanzando hacia el Silla Caballo cerca del Collado Mojón

Luego tocaba rodear el Hoyo Evangelista pasando por debajo de los Grajales. Por esa zona ya vimos que desde la cumbre no íbamos a ver nada por la cantidad de niebla acumulada. Nos adentramos en ella sin miedo y sin apenas ver. Tan a ciegas íbamos que ni siquiera nos fijamos en el desvío a la Morra de Lechugales que deberíamos haber tomado. Seguimos de frente por una arista llena de niebla en la que el bofetón si caías por algún lado era fatal.

Arista a Silla Caballo

Haciendo el tonto en la arista antes de llegar a la cumbre

Arista a Silla Caballo entre la niebla

En un momento en el que se levantó la niebla, pudimos ver la arista

El último trozo de subida hasta la cumbre es bastante fuerte, pero ya no quedaba nada y con el último aliento llegamos hasta la cruz que corona la cima. Lástima que allí descubriésemos que no era la Morra sino el Silla Caballo. Así que nos quitamos el disgusto a base de bocadillos con fundamento 🙂

Morra de Lechugales

Nuestro objetivo inicial, la Morra de Lechugales

En la niebla

Había una cantidad increíble de niebla acumulada en la cumbre

Con las mismas y pensando seriamente intentar subir a la Morra, optamos por bajar por la vertiente contraria a la que subimos, pero no sabíamos muy bien por donde llegar al Collado Valdominguero, sobre todo con la niebla que había.

Macizo Central

Vista del Macizo Central y las Vegas de Áliva

Con las mismas, bajamos por la primera canal que encontramos en la que vimos que era posible enlazar con las Traviesas del Grajal. Con alguna que otra destrepada y muchas piedras dentro de las botas, acabamos en el camino correcto y en dirección al Pozo de Ándara.

Bajando canal

La bajada por una canal sin nombre que iba a dar a las Traviesas del Grajal de Arriba

Canal de bajada

Otra vista más de la canal, esta vez hacia abajo

Valdominguero y collado

Un viejo conocido, el Valdominguero, con su collado a la izquierda

Cerca del Pozo, encontramos una mina que debía tener una profundidad increíble y puede que alguna salida al otro lado, porque se notaba corriente de aire. Si algún día voy con ánimo y un casco, puede que entre más a ver qué se cuece.

Mina

Investigando en una de las antiguas minas de blenda

Paso ahora a contar un poco de historia sobre la explotación minera en Ándara que he sacado de la web del refugio en dicha vega.

Al parecer, las vetas de mineral se descubrieron a mediados del siglo XIX y fueron explotadas hasta 1940 aproximadamente. Hubo que poner muchísimo capital para construir los accesos a una zona tan apartada y abrupta, así como para las precarias instalaciones.

Me imagino que los obreros que trabajaban en las minas fueron bastante más baratos, sobre todo por los lugares en los que vivían entre los meses de junio y octubre. El resto de meses del año eran demasiado fríos como para subsistir en Picos.

Casa de mineros

Aquí vivían los mineros que trabajaban en la extracción del metal

Una de las desgracias que ocurrieron durante el período de trabajos, fue una voladura desafortunada, que hizo que el agua del Pozo de Ándara se filtrase entre la piedra caliza y el lago desapareciese casi por completo.

Pero si hay que buscar un lado positivo, es que la red de caminos en el Macizo Oriental, es la mas extensa de todo el Parque, gracias precisamente a los mineros que allí trabajaron.

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Ruta: Jito de Escarandi – Pico Valdominguero (segundo intento y cumbre)

Esta vez encumbramos, aunque unos más que otros. Comparando el track de la otra vez con éste, se puede ver que nos quedamos a escasos metros de la cumbre, pero por esa cara, y con la niebla que había, no fuimos capaces de ver por donde ir.

El día no empezó como quisiéramos. Aunque habían dado relativamente bueno para la mañana, llovió durante casi toda ella, la niebla empezó a aparecer a los 1700 metros aproximadamente y por la noche debió haber nevado y algunos lugares estaban cargaditos de nieve. Así que estuvimos esperando en el coche y nos fuimos a tomar un café a Tresviso por si paraba de llover. Salimos hora y media más tarde de lo previsto pero la lluvia amainó.

Por si alguien lo dudaba, había nieve y en junio

La ruta discurre por camino bien marcado esta vez, salvo al llegar al Jou Lleroso, donde no vimos las marcas por la niebla y bajamos prácticamente hasta el fondo y luego subimos a derecho, evitando así la nieve que había en la otra cara. La vuelta sí que la hicimos por las Traviesas del Grajal de Arriba.

Fue una pena que la niebla no dejase ver nada desde lo alto del pico, porque tiene unas vistas impresionantes del Macizo Central y el Oriental.

Durante la bajada empezaron a levantar las nubes

En la foto anterior, el Valdominguero es el que está más a la izquierda. Nosotros suponemos que llegamos hasta la cresta que está a la derecha y ahí no supimos seguir.

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Ruta: Jito de Escarandi – Valdominguero – Casetón de Ándara

Lo primero de todo, aclarar que aunque en el título ponga Valdominguero, no llegamos a coronar la cima, nos quedamos a escasos 100 metros de él, aunque sí subimos al pico anterior de la cresta, el cual no tiene un nombre conocido. Yo al menos no lo he encontrado.

Salimos del Jito de Escarandi a las 8:30 de la mañana, una buena hora teniendo en cuenta cuál es nuestra ruta planificada. La intención era ir hasta la Morra de Lechugales, la ida por la cresta del Pico Boru y las Picas del Jou sin Tierre hasta el Valdominguero y la Pica del Jierru. La vuelta se haría por las traviesas de los dos grajales o bien cresteando por los propios picos hasta dar a las Minas de Mazarrasa.

La niebla llegando desde el macizo del Urriellu

El día se levantó bastante bien para lo que anunciaban, aunque se veían venir las nubes desde el Macizo Occidental, el tiempo aguantó hasta las 10 de la mañana. A partir de ese momento se echó una niebla no muy espesa pero que iba cerrándose cada vez más. Si no hubiesemos tenido el GPS seguramente nos habríamos dado la vuelta en ese momento. A todo esto, estaríamos un trecho más adelante de las Picas del Jou sin Tierre. Para llegar a la cima del Valdominguero, había otros dos picos por los que fuimos cresteando hasta que no pudimos avanzar más. Por la cara Este no vimos manera de seguir, mientras que por la Oeste, la niebla no nos dejaba ver más allá de diez metros. Dando por hecho que no podríamos subir al Valdominguero, y por tanto, llegar hasta la Morra, decidimos volver por la cresta del Pico Soriano y el Cueto de los Senderos. Fue una bajada complicada porque había que guiarse por las líneas de nivel del GPS, había tramos con bastante nieve, empezó a llover y granizar…

Parte del Pico Soriano cuando se empezó a meter la niebla

Fuimos a dar a la Collada del Medio y ya encontramos un camino en dirección al refugio que no dudamos en coger. Llegamos allí a las 3 de la tarde y todavía sin comer, así que devoramos los bocadillos. No había nadie en el refugio, cosa que nos extrañó, pero un rato más tarde apareció un grupo de unos 20 asturianos que bajaban del Sagrado Corazón y se llenó.

El resto de la bajada fue por la pista directa al Jito de Escarandi, mojándonos otra vez como pollos. Para demostrar que llovió bastante pongo la foto de una caída de agua en Poncebos. La cosa pequeña que está en el puente soy yo.

Y ya por último, una foto artística que bien podríamos llamar “Vacas en la niebla

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